La primera triangulación geodésica de galicia

 “Toda nación civilizada que desea la prosperidad de su país, debe, indispensablemente, tener a la vista un diseño exacto de éste y la descripción geométrica de las operaciones y método que han servido para formarlo”. Así comenzaba la Memoria sobre las operaciones necesarias para la formación de un Mapa General de España y de sus provincias en particular, que el catedrático de Matemáticas Sublimes de la Universidad de Santiago de Compostela, José Rodríguez González, “el matemático de Bermés”, presentó en 1808 a la Junta Central del Reino. La Cartografía española a finales del Siglo XVIII pasaba por su peor época, pues los llamados “Cartógrafos de su Majestad” sin salir de la Corte, por medio de encuestas remitidas a las autoridades locales, párrocos del país que pretendían cartografiar sin sujetarse a observaciones astronómicas, trabajos geodésicos de cálculos de una red de triangulación, ni medida alguna, limitándose a plasmar la representación planimétrica mediante informaciones parciales de las encuestas, y así, una vez unidas nacía el pretendido mapa, sin que el llamado geógrafo reconociese el terreno. Domingo Fontán Rodríguez, discípulo de José Rodríguez, a quien sucedió en la Cátedra de Matemáticas, influenciado por éste, concibió la idea de dotar a Galicia de una Carta Geométrica para fomentar su desarrollo económico. Fontán era plenamente consciente de la necesidad de dicha Carta, lo que más tarde confirmaría cuando después de desempeñar los cargos de Vocal y Secretario de la Junta de Repartimiento de Tributos en representación del Valle del Salnés, en 1818 se le requirió por la Junta Superior de Estadística de la Coruña para contribuir a la formación de la Estadística de Galicia. Con motivo de este trabajo, conoció a José Dionisio Valladares Gómez, quien fue un inapreciable colaborador en el levantamiento de la Carta Así en el año 1816, comenzó por su cuenta esta grandiosa obra, siendo pionera en España, adelantándose al propio Estado, pues hasta ese momento nadie había efectuado en España levantamientos hidrográficos con métodos modernos de triangulación, determinando estaciones con coordenadas calculadas por observaciones astronómicas y medición de bases para calcular las medidas de los triángulos, con la excepción del Brigadier Vicente Tofiño de San Miguel, quien por encargo y a cuenta de la Armada, levantó el Atlas Marítimo de España cartografiando las costas de Galicia. Fontán dio comienzo a las operaciones de su Carta en 1816, más bien con el objeto de ejercitarse, teniendo constancia que los primeros trabajos se efectuaron en el Pazo de Sobrecarreira en Sigrás, propiedad de su amigo Antonio Loriga Reguera; pues posicionándose en su palomar levantó dos planchetas recogiendo los visuales o alidadas de los accidentes geográficos sito al este y al sur de dicha Villa. Uno de los primeros trabajos de su Carta fue fijar la exacta posición geográfica de la torre del Reloj de la Catedral de Santiago convirtiéndola en la primera de sus estaciones para la triangulación de Galicia. Fontán concibió su mapa en dos mitades, una parte oriental y otra occidental, divididas por un eje central que lo constituye el meridiano de San Fernando, en cada una de dichas partes midió una base para poder determinar la escala del mapa 1/100.000, adelantándose también a sus contemporáneos al elegir el sistema métrico decimal que adoptó España en 1849 y se implantó obligatoriamente en 1880. Así a finales de Junio de 1820 midió cerca de Santiago en la Carretera que va de esa ciudad a La Coruña, una base entre Formarís y la Loma de Busaco denominándola “Base de Formarís”, el Geógrafo en sus notas afirmaba: “…Como ningún triángulo puede ser conocido por la sola medida de sus ángulos, sin tener la medida de uno de sus lados que toma el nombre de base….” Y así Fontán para levantar la Carta Geométrica de Galicia procedió a la triangulación del país midiendo minuciosamente uno de los lados de sus triángulos (base) para conocer la medida de los otros dos, formando una red de triángulos. Los vértices de los triángulos se denominan estaciones que mediante observaciones astronómicas se sitúan en función de su latitud longitud y acimut. Para determinar la altura de muchos de dichos vértices Fontán tuvo la inapreciable ayuda de su hermano Andrés quien realizaba mediciones barométricas y termométricas en Noya al nivel del mar, el mismo día y a las horas concertadas con nuestro Geógrafo, quien igualmente realizaba dichas mediciones en el lugar donde se encontraba estacionado. Fontán en sus operaciones geodésicas aplicó los teoremas de Delambre de trigonometría esférica, pues al ser la tierra una esfera, los lados de los triángulos no son rectos sino curvos. Para medir esta base llamada Formarís empleó un anteojo meridiano y portátil construido por Troughton (Londres) de dos pies de largo, un teodolito del mismo autor, cuatro perchas de madera de pinavete, dos de cuatro metros, y las otras dos de tres y medio cada una, construidas por el Arquitecto 2º de Mérito de la Dirección General de Caminos, Domingo Lareo Quintela, y su hermano José, ambos de Santiago, dos barómetros y un metro de Fortín perteneciente al Gabinete de Física de la Universidad de Santiago. El Teodolito fue donado en 1964 por los nietos del Geógrafo a la Universidad de Santiago, el cual se exhibe en la Sala de Juntas de la Facultad de Geografía e Historia. La medida de dicha base resultó ser igual a 2.294,54 metros equivalente a 2.774,8 varas españolas. En el año 1828, Fontán extendió su triangulación hacia la parte oriental midiendo una segunda base ligándola con la primera con triángulos cuyos vértices se hallan en los picos más altos de las sierras que dividen Galicia de Asturias y del Valle del Bierzo, Fontán midió esta base llamada del Corgo en compañía del Arquitecto de Mérito y Ayudante de Caminos Alejo Andrade Yáñez, quien nació en Monforte de Lemos en 1793 y falleció en 1844; en 1818 se graduó como Arquitecto por la Real Academia de San Fernando, consiguiendo el título de Académico de Mérito en 1824, ingresó en el Cuerpo de Ingenieros de Caminos en 1834, en 1843 ocupó la Jefatura del distrito de La Coruña, en 1841 redactó entre otros, el proyecto de la carretera de Orense a las Portillas del Padornelo y la Canda, realizó numerosas obras civiles entre las que destacan la capilla del cementerio de San Amaro en La Coruña, fue íntimo amigo de Fontán y colaboró hasta su muerte en los trabajos de la Carta Geométrica de Galicia, aportando croquis de vías de comunicación y trabajos de reconocimiento y sobre todo en los trabajos de corrección para la impresión e la Carta. Esta segunda base llamada del Corgo precisamente por cruzar esta Parroquia, que se encuentra a dos leguas al este de Lugo en la carretera general. Uno de los extremos el oriental, se halla muy próximo al Mesón de la Penela y el otro cerca del Alto del Cabreiro. Para la realización de dichos trabajos Fontán encargó también a Domingo Lareo y a su hermano José la construcción de cuatro perchas de pinavete seco de Holanda, cuya descripción puede verse en la Geodesia de Puissat, de 5 metros de largo, iguales a las que sirvieron para medir la base de Golosbach en Baviera y diferentes a los empleados en la medida de base de Formarís como tenemos dicho. Los trabajos de medición comenzaron el 12 de Septiembre de 1828, en que Fontán y Andrade en compañía de diferentes peones salieron de Lugo hospedándose en el Corgo, en el Parador de Andrés Valcárcel, ese mismo día por cierto lluvioso, se estableció la 1ª próximamente al Mesón de Penela donde se fijó un pilar de piedra con cabeza de plomo. Observamos en el diario de operaciones que conserva la Fundación Domingo Fontán, la preocupación de Fontán y Andrade en cuanto a la dilatación de las perchas que verificaban sus medidas constantemente para determinar si era iguales entre sí, empleando un comparador de palanca acodada (comparador de Lenoir) pues los cambios térmicos provocaban dilataciones de las mismas. Dichas operaciones concluyeron el 21 de Septiembre en el Mesón de Penela en donde terminó la base a las cuatro y media de la tarde enterrando una piedra de ¾ de altura con un agujero de 2 pulgadas de profundidad cubierta por una chapa de plomo, la superficie de este agujero está a 2 ó 3 cuartas debajo del camino. En la zanja, se clavaron a la distancia de un apercha dos piquetes de castaño y otro en dirección al Mesón de la Penela o más bien a la caseta del pozo. El extremo de esta base dista 35,6 m. de la esquina de esta caseta. Domingo y Alejo tuvieron en cuenta la dilatación del latón con que estaba fabricado el metro de Fortín 1/533 de 0 a 100º y determinaron los valores medios de las perchas los días 14, 15, 16 y 21 en que se mantuvieron secas, mojadas los días 13 y 18, rociadas el día 20, seco húmedas los días 17 y 19 determinando sus medidas partiendo de 5 metros a 18º. La medida de esta base resulta ser 4.994,0367 m. Fontán presentó a la Reina Gobernadora María Cristina de Borbón su Carta Geométrica apresuradamente concluida el 1 de Diciembre de 1834, no sin antes haber realizado el 21 de Junio de ese año una “Memoria sobre la Formación de los planos topográficos de las provincias y Carta General del Reino en virtud de lo acordado en el artículo 7º del Real Decreto de División Territorial. La presentación de la Carta de Fontán en Madrid durante diez días se quedó nada más que en eso, en una formal presentación, de la que se hizo eco la Gaceta de Madrid del día 4 de Diciembre de 1834, con una redacción tan desafortunada que anunciaba la muerte del Geógrafo, cuando debía referirse a la de Fernando VII, fallecido el 29 de Septiembre de 1833 y así se afirmaba: “Concluidas en fin las operaciones geodésicas en todas las comarcas que pudiese admitir el cuadro de la Carta, se procedió a su cálculo, construcción y dibujo. Tal ha sido la ocupación del autor y de sus dignos colaboradores desde Agosto del año último hasta el presente, época fatal, en que una enfermedad gravísima de 10 meses de duración fruto de tantas penalidades hubo de conducirle al sepulcro”. Sin embargo a Fontán le esperaba una vida longeva al servicio de Galicia, pues el 21 de Diciembre de ese año de 1834 fue nombrado miembro de la Comisión de División Territorial y concretamente individuo de la Comisión de Arreglo de los Ayuntamientos de Galicia o división municipal de sus provincias, ello aparte de representar en el Congreso de los Diputados a su provincia, la de Pontevedra en las legislaturas de 1836-1837, participando activamente en una de las épocas más interesantes del constitucionalismo español, en el que se pasó del Estatuto Real a la Constitución de ese mismo año. En la legislatura de 1837-1838, salió elegido Diputado por Pontevedra y Lugo, renunciando a esta última, en la 1840 fue Diputado suplente por Lugo y en la de 1841-1842 Diputado por Pontevedra, ocupando al mismo tiempo el cargo de Director del Observatorio Astronómico de Madrid, del que fue cesado el 20 de Septiembre de 1840 por Real Decreto de la Junta de Gobierno Provisional de Madrid, por no reconocer su autoridad, con ocasión del levantamiento del General Espartero. Volviendo al tema de este trabajo a Fontán se le encargó el grabado de la Carta Geométrica que no pudo realizarse hasta que se le dotó de fondos para tal fin, así en fecha indeterminada del mes de Enero de 1839, el Geógrafo viaja a París para dirigir los trabajos del grabador L. Bouffard y el impresos Lémércier, personas que seguramente le fueron recomendadas por su íntimo amigo Ramón de la Sagra y Péris, quien en el año 1838 imprimía en París su Historia Física Política de la Isla de Cuba, permaneciendo allí hasta finales de Agosto de dicho año 1839. Pudiera ser que Fontán efectuase un 2º viaje a París entre mayo de 1844 o a lo largo de 1845, periodo éste de su vida que nos es desconocido. La Carta Geométrica de Galicia fue grabada por Bouffard en doce grandes piedras o matriz que sirvieron para su posterior impresión en papel en 1845 con una Cartela totalmente desfasada en la que Fontán sigue siendo Director del Observatorio Astronómico de Madrid y Diputado a Cortes, cuando en ese año no poseía ninguno de esos cargos. Los primeros 500 ejemplares impresos en los talleres de Lémércier llegaron a La Coruña en los meses anteriores a Julio de 1847. La Carta Geométrica de 1834 y la de 1845 tiene notables diferencias, partiendo que la primera es un manuscrito y la segunda es la estampación mecánica de un grabado; citamos como más importantes: en el manuscrito carece de altimetría debido a las prisas que la Comisión Regia de la Carta impuso a Fontán para su presentación a la Reina Gobernadora, cuando por el contrario en el Mapa de 1845 es abundante estando medida en varas castellanas, también se incluyen con un asterisco las estaciones geodésicas, en su hoja tercera lleva impreso en un recuadro sobre el mar, que contiene la triangulación fundamental. Por último en la Carta de 1845 se incluyen las carreteras que no existían en 1834, trabajos éstos que le fueron facilitados a Fontán por Alejo Andrade Yáñez. De la Carta Geométrica se hizo una segunda tirada de 300 ejemplares en Junio y de 250 en Diciembre de 1850. Además de estas tiradas “oficiales”, dado que el Gobierno las monopolizó, no dejándolas francas en beneficio del autor, Fontán con la ayuda de Ramón de la Sagra pudo disponer “de manera oficiosa” de al menos otros 96 ejemplares los que empleó a su entera conveniencia obsequiando a sus numerosas amistades. Por ello la Carta Geométrica de Galicia, obra cumbre de la Cartografía gallega no tuvo difusión alguna, pues en palabras de Juan María Bedoya, Dean de la Catedral de Orense y amigo del Geógrafo, con quien mantenía correspondencia, afirmaba: “Yo por mi falta de vista poco podría aprovecharme, y a la jefatura política vinieron dos o tres ejemplares que bastan para satisfacer la curiosidad.” El Gobierno receloso de su exactitud le denegó la condición de “mapa oficial” y permaneció desconocida por muchos años, no solo para el público quien podía haber hecho uso de ella contribuyendo al desarrollo del comercio en Galicia, sino también para los geógrafos. La obra de Fontán finalmente fue conocida, no como tal, sino a través de los mapas de Francisco de Coello de Portugal y Quesada quien como complemento del Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y Portugal de Pascual Madoz, editó el Atlas de España y sus posesiones de ultramar en el que dedica una hoja a cada una de las 49 provincias en que Javier de Burgos dividió el territorio peninsular, además de otras dos correspondientes a Cuba y Puerto Rico. La hoja de Pontevedra se publicó en 1856, la correspondiente a Orense también en ese año, la de Lugo en 1864 y la de La Coruña en 1865, dichos mapas tuvieron una gran aceptación y publicidad al ser vendidos en diferentes formatos, lo que no fue posible hacer con la Carta Geométrica de Galicia como hemos expuesto. En cada uno de esos cuatro mapas de Coello lleva impresa una nota o advertencia: “Todas las situaciones y principales detalles de este mapa se han tomado de la magnífica carta de Don Domingo Fontán”. El llamado Mapa Fontán, aunque desconocido tuvo vigencia durante todo el Siglo XIX y primera mitad del Siglo XX, aunque oficialmente tampoco se le tuvo en cuenta en la confección del Mapa Topográfico Nacional, escala 1/50.000 publicado por el Instituto Geográfico Nacional, creado en 1870 con la principal misión de levantar dicho Mapa. Las hojas de dicho Mapa Topográfico Nacional que cubre la totalidad del territorio gallego son 85. Galicia tuvo que esperar al año 1929 para ver publicada la primera de ellas, correspondiente a San Salvador de Serrantes (hoja nº 45) la última hoja se publicó en 1955 correspondientes a las Naigas (hoja nº 155).

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Cesar Camargo Sánchez

Vicepresidente

Fundación Domingo Fontán