LA REVOLUCIÓN GALLEGA DE 1846

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El título del presente artículo, lo tomamos prestado del libro del Historiador Regionalista, Francisco Tettamancy Gastón (La Coruña 1854 - 1921), publicado en esa ciudad en 1908, quien así quiso llamar al Pronunciamiento Militar de los liberales progresistas contra el Gobierno de Ramón María Narváez Martínez (Loja, Granada 1799 – Madrid 1868).

 

Diferentes historiadores y escritores encabezados por Manuel Martínez Murguía (Arteijo, La Coruña 1833 – 1923), esposo de la Poetisa y Novelista Rosalía de Castro (Santiago de Compostela 1837 – Padrón 1885) junto a Alfredo Brañas Menéndez (Carballo, La Coruña 1859 – Santiago de Compostela 1900), han querido ver en El Pronunciamiento de 1846 el germen del llamado Movimiento Provincialista, luego denominado Regionalista, después Nacionalista y últimamente Independentista.

 

Sobre Manuel Murguía (como es conocido) y Alfredo Brañas Menéndez, el Catedrático de Geografía e Historia que fue de Canarias, Baeza, Cuenca y de La Coruña, Escritor y Periodista, Leopoldo Pedreira Taibo (La Coruña 4 de Agosto de 1869 – 1915) en la “Confesión – Prólogo” de su libro “El Regionalismo en Galicia: Estudio Crítico”, Madrid 1894, en su página 16 afirmaba:

 

“… Creo en Murguía todopoderoso creador de la Historia de Galicia y del Regionalismo, y en Alfredo Brañas, su único hijo que fue concebido por el espíritu antimonterista y nacido de Santa Pedantería Virgen….

Creo en el espíritu cuerdo y desinteresado del Regionalismo, en la Santa Iglesia murguista y en la comunión de los bombos mutuos, en el perdón de los que no alcanzan la venganza, en la resurrección céltica de Galicia y en la vida perdurable esperando el triunfo regionalista. Amen.”

 

También Manuel Casas Fernández (La Coruña 17 de Agosto 1867 – 30 de Julio de 1960), Abogado, Periodista, fundador del Instituto de Estudios Gallegos, Presidente de la Real Academia Gallega de 1942 a 1960 y Alcalde de La Coruña de 1916 a 1817 y de 1925 a 1827.

 

En la primera de las epístolas dirigidas a Manuel Murguía recogidas en su libro:

 

“El Regionalismo en Galicia” La Coruña 1893, en su página 9 le decía:

 

“… pero conviene Sr. Murguía que a los que tremolan el estandarte de un bien entendido regionalismo que tiene su base en un firmísimo amor a la patria y en un natural anhelo de prosperidad, compatible con el bien general de la nación, y mayoritariamente con su unidad, no lo confundan los extraños con esos locos apóstoles de errores y absurdos ridículos que convierten en oro las doctrinas de V. en sucia y despreciable escoria.

Es necesario que anatemicen estos errores por quien como V. es el Príncipe del Regionalismo Gallego para que no se crea que aquí se prohijan tan dañosos propósitos de separatismo, tanto más censurable, cuando lo rechaza el espíritu de los tiempos”.

 

Domingo Fontán pensaba que los acontecimientos históricos suceden concatenados, es decir, unos son causa o consecuencia de otros posteriores. Por ello nosotros vamos a poner de manifiesto esos otros hechos históricos anteriores vividos por Fontán, al objeto de que sea el propio lector el que forme sus personales conclusiones sobre el Pronunciamiento del Coronel Miguel Solís efectuado en Lugo el 2 de Abril de 1846 en el que Fontán se vio implicado.

 

Comenzamos este relato en los días 19 al 23 de Enero de 1840 en los que se celebraban elecciones a Cortes; en ellas Fontán fue elegido Diputado Suplente por la Provincia de Lugo, sin tener en esta ocasión intervención en el Congreso, al no ser  dado de alta como en las anteriores Legislaturas de 1836-1837 y 1837-1838 como Diputado por la Provincia de Pontevedra. Fue  afín al Partido Moderado, aunque él siempre se definió como un Diputado libre e independiente.

 

En esas elecciones el Sociólogo, Economista y Botánico, Ramón de la Sagra y Peris, (La Coruña 1798 – Neuchatel, Suiza 1871), discípulo y después íntimo amigo de Fontán, obtuvo un escaño por la Provincia de La Coruña.

 

El 18 de Febrero, tuvo lugar la Sesión Regia de apertura de las nuevas Cortes. El Gobierno Moderado presidido por Evaristo Pérez de Castro (Valladolid 1778 – 1849) salido de esas elecciones, el 21 de Marzo, presentó el Proyecto de Ley de Organizaciones y Atribuciones de los Ayuntamientos, con él los liberales moderados aspiraban a que los alcaldes no fuesen designados por elección popular, sino por el Rey o jefe político de la provincia, pues quien controlase los ayuntamientos obtenía ventaja en las elecciones generales, los liberales progresistas temían perder el control que esperaban sobre los ayuntamientos.

 

El Partido Progresista durante el debate del Proyecto de Ley, como medida de presión recurrió a las algaradas callejeras, cuando la Ley de Ayuntamientos fue aprobada, los progresistas abandonaron el Congreso para cuestionar la legalidad de las Cortes. La Ley fue sancionada por la Regente María Cristina de Borbón Dos Sicilias (Palermo 1806 – Sainte Andresse, Francia 1878), el 14 de Julio y publicada el 21 de Julio de 1840 a pesar de vulnerar el artículo 70 de la Constitución de 1837.

 

La sanción de la Ley de Organización y atribuciones de los ayuntamientos, supuso el cese de Fontán en la Comisión Mixta de División Territorial, que fue disuelta el 15 de Septiembre de 1840, creándose en su sustitución, por Real Decreto de 23 de Noviembre de 1843 del Ministro de la Gobernación el progresista Manuel Cortina Martínez (Sevilla 1802 – Madrid 1879), la llamada Comisión Facultativa con la finalidad de levantar el Mapa de España para cuya elaboración nunca se contó con Domingo Fontán a pesar de que por Real Orden de 22 de Mayo de 1834, se le encargó una Memoria sobre la formación de los planos topográficos de las provincias y carta general del Reino.

 

El 1 de Septiembre de 1840, estallaron revueltas populares por toda España instigadas por los progresistas, creándose juntas revolucionarias que asumieron el poder de las diputaciones provinciales.

 

En Madrid se establece la Junta de Gobierno Provisional encabezada por el Ayuntamiento, El  Pueblo y la Milicia Nacional, quienes tomaron las armas jurando no soltarlas hasta que la Reina Gobernadora derogara la Ley de Ayuntamientos y disolviera las Cortes.

 

El día 7 de Septiembre, el General Baldomero Espartero, Duque de la Victoria (Granátula de Calatrava 1793 – Logroño 1879), con amplio respaldo del Ejército por su prestigio obtenido durante la Guerra Carlista, lejos de reprimir los disturbios, se pronunció a favor de los sublevados haciendo suyas todas las reivindicaciones del Alzamiento; el día 16 la Reina Gobernadora, le nombró Presidente del Consejo de Ministros.

 

El día 19, La Junta Provisional de Gobierno de la Provincia de Madrid, pone a la Regente María Cristina, las siguientes condiciones para dejar las armas:

 

“PRIMERA: Que S.M. de un manifiesto a la Nación reprobando los consejos de los traidores que han comprometido el trono y la tranquilidad política.

 

SEGUNDA: Que se separe para siempre del lado de S.M. a todos los altos funcionarios de palacio y personas notables que han concurrido a engañarla inclinándola al sistema de reacción seguido hasta aquí.

 

TERCERA: Que se anule el ominoso proyecto de Ley de Ayuntamientos.

 

CUARTA: Que se disuelvan las actuales Cortes y se convoquen otras con poderes especiales para asegurar de un modo estable con todas sus consecuencias la consolidación del pronunciamiento nacional.

 

QUINTA: No se soltarán las armas hasta que se vean realizadas estas condiciones.

Madrid, 19 de Septiembre de 1840.

Fernando Carradi, Vocal Secretario”.

 

El 20 de Septiembre de 1840, mediante Decreto de la Junta de Gobierno Provisional de la Provincia de Madrid, se procedió a la depuración de los moderados apartándoles de los cargos públicos y entre ellos a Domingo Fontán del destino de Catedrático Director del Observatorio Astronómico de Madrid, al igual que a otros funcionarios y oficiales del Ejercito.

 

Dicho Decreto fue publicado por la Gaceta de Madrid el 21 de Septiembre de 1840:

 

“La Junta provisional del Gobierno de Madrid ha tenido a bien suspender sus destinos provisionalmente a los sujetos siguientes….” (En esa relación se encontraba Domingo Fontán). Madrid, 20 de Septiembre de 1840. Firmado, Vocal Secretario. Fernando Carradi”.

 

Según nos dice el mismo Fontán en sus apuntes autobiográficos publicados en 1946 por el Instituto de Estudios Gallegos Padre Sarmiento:

 

“No solicitó la reparación de este agravio a pesar del interés que entonces tomaron por él las Juntas de Orense, Lugo y Pontevedra representando sobre ello a la Regencia Provisional nombrándole vocal suyo, la última en representación del partido (judicial) de Tabeirós, destino que no desempeñó…”

 

El interés que se tomaron las Juntas revolucionarias de Orense, Lugo y Pontevedra, estaba motivado por el perjuicio que a Galicia se irrogaba, pues dicho Decreto suspendía también a Fontán de su comisión de dirigir el grabado en París de su Carta Geométrica de Galicia a cuyo cometido se dedicaba en su casa de Santiago desde su regreso de París en los primeros días de Julio de 1839.

 

El Pronunciamiento Liberal del General Baldomero Espartero, del 7 de Septiembre de 1840, lo vivió Fontán desde Galicia, donde se creó la Junta Central Gubernativa con sede en Santiago, presidida por  Vicente Alsina Selisis (Coruña 1794 -1826) quien fue comerciante y Diputado a Cortes por dicha ciudad en todas las legislaturas de 1836 a 1854, año éste, en el que ocupó el cargo de Gobernador Civil.

 

El 13 de Septiembre de 1840, se formó la Junta de Gobierno Provincial de Lugo por los progresistas de dicha Ciudad presidida por José Ramón Becerra Llamas (Navia de Suarna 1775 – Lugo 1870), quien siguiendo el ejemplo de la Junta de Madrid, procedió a la depuración de los moderados de los cargos públicos, lo que supuso que José Dionisio Valladares Gómez (Santa María de Grava Silleda 1787 – 1864), Lienciado en Leyes Político Militar y Cartógrafo colaborador de Fontán en los trabajos geodésicos de su Carta Geométrica de Galicia, fuese cesado de su cargo de Intendente de la Provincia de Lugo, al igual que en 1823 lo fue del de Juez interino del Barco de Baldeorras.

 

Igualmente se constituyeron juntas locales en Mondoñedo, Rivadeo, Vivero y Monforte y Sarria en la provincia de Lugo.

 

Las juntas creadas en las demás provincias, incluida la de Lugo se pretendió que quedasen subordinadas a la Junta Central de Galicia instituida el 27 de Septiembre, que tuvo corta existencia, dado que los decretos de la Regencia de 13 y 14 de Octubre ordenaban el cese de todas ellas y la renovación de las diputaciones provinciales.

 

También por el Decreto de 11 de Octubre de 1840, las Cortes fueron disueltas aunque sus sesiones quedaron suspendidas el 25 de Julio ante los cambios ministeriales de la Reina Gobernadora. Al día siguiente María Cristina, se negó a firmar el manifiesto propuesto por la Junta de Gobierno Provisional y el día 17 desde Valencia se exilió a Francia dejando a su hija menor de edad la Reina Isabel II en España.

 

El 13 de Octubre, Baldomero Espartero, por medio de un Decreto Ley suspendió la aplicación de la Ley de Ayuntamientos aprobada en las Cortes y sancionada por la Corona y mediante Decreto del día 14 de dicho mes,  dispuso que las nuevas Cortes se reunieran el 1 de Marzo de 1841.

 

Fontán vivió estos acontecimientos  en Lugo y Rivadeo. Nos dio su opinión sobre los mismos en la Sesión de Cortes de 2 de Febrero de 1842, en la que afirmaba:

 

“….. Yo he dicho precisamente en los primeros días de ese pronunciamiento, cuando estaba en Lugo y Rivadeo, que era muy bueno en cuanto se dirigía a afianzar el imperio de la Constitución y a extirpar abusos, pero que era menester concluyese como había empezado, no como concluyen generalmente los movimientos de esta especie, es decir, repartiéndose unos cuantos la presa; y eso cabalmente es lo que ha sucedido. Nadie me dirá que fueron tan gloriosos los últimos como los primeros días de Septiembre.

Por consiguiente, señores, no tanto adjetivo glorioso: glorioso es lo esplendente, es aquello donde no hay mancha, donde no hay injusticia; pero yo he visto que a consecuencia de aquel pronunciamiento se cometieron muchas injusticias, se perjudicaron muchos derechos, y no veo que hasta ahora se haya reparado ninguno….”

 

Domingo Fontán, los cuatro últimos meses del año 1840, libre de sus ocupaciones en el Observatorio Astronómico de Madrid, del que fue “provisionalmente suspendido” al igual que de su Comisión del grabado de la Carta Geométrica de Galicia. A pesar de tal suspensión permaneció en Santiago y en Orense, donde el Arquitecto de mérito y Ayudante de Caminos  Alejo Andrade Yañez  (Monforte de Lemos, Lugo 1793 – Orense 1844) se encontraba destinado ocupándose del trazado de la Carretera de Orense a Castilla hasta la portilla de La Canda, y  le ayudaba en las correcciones y ampliación de los datos, como los referentes a la altimetría y nuevas vías de comunicación, para ser incluidas por el Grabador parisino León Bouffard en el grabado de las piedras litográficas de su Carta Geométrica de Galicia.

 

A primeros de Diciembre, Fontán se desplazó a la Villa y Corte regresando a mediados a Santiago, el objeto de tal viaje no fue otro que el de solucionar la cuestión de la provisionalidad de su destitución de la Comisión del Grabado de la Carta Geométrica, que le ponía en serios apuros al no poder cumplir sus compromisos contractuales con el Grabador Bouffard, suspendiendo por este motivo un segundo viaje a París, que ya nunca efectuó.

 

En la Capital expuso su situación al Secretario del Despacho de Gobernación de la Península,  Manuel Cortina, siendo rehabilitado para el desempeño de tal Comisión por Real Orden de 27 de Diciembre de 1840.

 

En la Guía de forasteros en Madrid para el año 1840 se cita a Fontán como Vocal de la Junta superior de Enajenación de edificios y efectos de los conventos suprimidos.

 

El día 1 de Febrero de 1841, se celebraron las elecciones que el General Baldomero Espartero convocó el 21 de Diciembre del año anterior. En ellas Fontán fue designado Diputado por la provincia de Pontevedra, obteniendo 12.570 votos de un total de 16.324 votantes.

 

El 4 de Marzo de 1841, se inauguraron las Cortes con gran mayoría progresista, iniciándose sus sesiones en el Convento de la Carrera de San Jerónimo, trasladándose en el mes de Mayo al salón del Teatro de Oriente en el que permanecieron hasta la inauguración del actual Congreso de los Diputados el 31 de Octubre de 1850. En la Sesión de 4 de Abril de 1841, se mandó pasar a la Comisión el Acta de Fontán que fue admitida en la Sesión del día 10 de Abril y aprobada en la del día 12.

 

Las Cortes de 1841 se cerraron el 24 de Agosto de ese año sin que Fontán asistiese a sus escasas sesiones ya que no juró su cargo. En esas Cortes, en Sesión de 10 de Mayo de 1841, Baldomero Espartero, como Regente del Reino, juró la Constitución de 1837 y fidelidad a la Reina Isabel II (Madrid 10 de Octubre de 1830 – París 9 de Abril de 1904).

 

Entre los días comprendidos entre el 27 de Septiembre al 7 de Octubre de 1841, tiene lugar el Pronunciamiento Militar de los moderados promovido y subvencionado desde París por la Ex – regente del Reino María Cristina de Borbón, que  pasó a ser conocido como el Pronunciamiento de Octubre de 1840, pues sus principales acontecimientos se produjeron ese mes en la Villa y Corte.

 

El Pronunciamiento tuvo dos fases y se desarrolló en diferentes puntos geográficos; el 27 de Septiembre Leopoldo O’Donnell Jorris (1809 -1867) se alzó en Pamplona; el 4 de Octubre Gregorio Piquero Argüelles (1872-1865) y Manuel Montes de Oca (1804-1841 en Vitoria; Emilio Borso di Carminati (1787-1841) en Zaragoza y Ramón María Narváez apoyaron el golpe desde Gibraltar, Juan Prim y Prats (1814-1870) también fue uno de los participantes en el mismo.

 

El 7 de Octubre, Diego de León y Navarrete (1807-1841, Manuel de la Concha (1808-1874) y Juan González de Pezuela (1809-1906) asaltaron el Palacio de Oriente en Madrid con la intención de secuestrar a la Reina Isabel II.

 

El objeto del Pronunciamiento resulta claro a la vista de la carta remitida por Diego de León, al Regente del Reino, que obra en la causa seguida contra él, cuya vista y fallo se efectuó el 13 de Octubre de 1841 en la Casa de Correos de Madrid.

 

“… Sr. Don Baldomero Espartero. Muy Sr. mío: Habiéndome mandado S.M. la Reina Gobernadora del Reino Doña María Cristina de Borbón que restablezca su autoridad usurpada y hollada a consecuencia de sucesos que por consideración hacia V. me abstendré de calificar…”

 

Como justificación del Pronunciamiento se afirmaba que la Reina Isabel II se encontraba secuestrada por los progresistas al confiar su educación al Abogado Político y Diplomático Agustín Argüelles Álvarez (1766-1844) y a Juana María de la Vega Martínez, Condesa de Espoz y Mina (La Coruña 7 de Marzo de 1805 - 22 de Junio de 1872), quien fue esposa del militar Francisco Espoz y Mina, escritora y destacada activista del Liberalismo Progresista que convirtió su casa de la Calle Real de La Coruña, donde se celebraban tertulias, en el santuario de la causa progresista.

 

El plan golpista de los moderados para derrocar a Espartero fracasó por la decidida intervención de los Reales Guardias Alabarderos encargados de la protección de Isabel II.

 

Diego de León fue fusilado en Madrid el 15 de Octubre,  Montes de Oca  en Vitoria el 20 de Octubre, Emilio Borso en Zaragoza, O’Donell, Narváez, Piquero, Concha y González de Pezuela, consiguieron exiliarse en Francia.

 

El Pronunciamiento de Octubre tuvo posteriores consecuencia en Barcelona, ya que la Junta de Vigilancia, creada para oponerse a tal Pronunciamiento de los moderados, fracasado éste, en lugar de disolverse, aprovechando la ausencia  del General Van Halen, quien se encontraba en Navarra reprimiendo a los golpistas, el 25 de Octubre de 1841 procedió al derribo de la Ciudadela por encargo de la Asamblea formada por el Ayuntamiento y la Diputación Provincial.

 

La Ciudadela fue levantada por el Rey Felipe V cuando tomó Barcelona en la Guerra de Sucesión, como consecuencia de que el Principado de Cataluña mediante el Pacto de Génova de 20 de Mayo de 1705, tomó partido por el pretendiente al Trono de España el archiduque Carlos de Austria, aliándose con Inglaterra. Para su construcción Felipe V derribó 3.697 edificios sin indemnizar a sus moradores.

 

El Diputado Suplente por Gerona, Rafael Degollada, y otros, en sesión parlamentaria de 5 de Junio de 1841, unos meses antes de que se procediese a su derribo afirmaba:

 

“… con el justo e interesante objeto de indemnizar a los propietarios despojados de sus fincas y perseguidos por sus opiniones liberales desde 1837 a 1839 y al propio tiempo para honrar hasta los huesos el despotismo y procurar un ensanche tan necesario a esta industria de Barcelona, presento al Gobierno el siguiente Proyecto de Ley y dispondrá pase a las secciones” (apéndice 2º).

 

La proposición fue sometida a votación, resultando tomada en consideración por 97 votos a favor y 29 en contra pasando a las secciones, en la sesión de 14 de Junio de 1841 se nombraron las comisiones para tratar la proposición que concluida la Legislatura quedó pendiente de dictamen.

 

Las obras de derribo de La Ciudadela se prolongaron hasta el 13 de Noviembre de 1841 en que Baldomero Espartero desarmó a la Milicia, disolvió la Junta de Vigilancia, el Ayuntamiento y Diputación Provincial y obligó a reconstruir lo derribado.

 

El 26 de Diciembre de 1841, se abrieron las Cortes que convocó el Regente. Esta vez Domingo Fontán se trasladó a Madrid, alquilando una casa en la calle de la Madera Alta nº 55, dejando a la familia en Santiago y el día 28 juró su cargo como Diputado electo por la provincia de Pontevedra, decidido a hacerle la más eficaz oposición al Gobierno de Espartero. En esas Cortes Fontán intervino en 24 de sus sesiones.

 

Al objeto del presente artículo, de todas ellas, solo nos ocuparemos de la ya citada Sesión de 2 de Febrero de 1842, en ella se continuaba la discusión del párrafo cuarto del discurso de contestación de la Corona, cuando se admitió una enmienda del Diputado Conde de las Navas modificado el texto para adjetivar de “glorioso” al Alzamiento de 1º de Septiembre (1840), Fontán intervino diciendo:

 

“…. No pensaba yo tomar la palabra en contra de este párrafo si no fuera por las palabras intercaladas en el mismo a consecuencia de la adición del Sr. Conde de las Navas. El párrafo pasaría con mi humilde voto, más no con esa adición. Yo soy muy amigo en este lugar de promover por todos los medios posibles la paz entre los españoles, y de alejar de ellos todos los motivos de división y de guerra civil. El pronunciamiento de Septiembre es un hecho que será juzgado por la historia. (Muchos Sres. Diputados piden la palabra en pro.)

La historia pondrá en su lugar ese acontecimiento; no le juzgaremos nosotros, porque está todavía muy próximo; y siendo actores en esas escenas no podemos estar desnudos de pasiones, ni juzgar por consiguiente los hechos con la fría razón, que es propia solo de la historia. Cuando este párrafo en su primera parte tenía por objeto afianzar la libertad legal y entrar en el campo de las mejoras materiales y morales del pueblo español; aprovechando para ello esa paz, ese término de la guerra civil; cuando este párrafo, pues, partía de un hecho consumado y de todos reconocido, se viene ahora a intercalar de nuevo un acontecimiento, que repito pasó y que calificará la historia, pero acontecimiento al cual se han debido de algún modo las desgracias que se lloran.

Sin el pronunciamiento de Setiembre no hubieran sucedido los fenómenos de Octubre (1841), que no fueron un bien para el país, sino un gran mal; y bajo ese principio yo no puedo decir que la guerra civil terminó con el glorioso pronunciamiento de Septiembre, pues que esta misma guerra civil se volvió a encender de nuevo al año y un mes. (Murmullos). A mi me es indiferente que se me interrumpa o no para decir mi opinión según la entiendo y con la libertad que es propia de este lugar; yo no molesto a nadie en el uso de su derecho; pero téngase entendido que aunque no sea mi oficio saltar brechas, nadie me excede en valor para arrostrar toda clase de peligros en desempeño de mi deber.

El Sr. VICEPRESIDENTE (Gil, D. Pedro): Señor Diputado, aquí esta el Presidente para hacer observar el orden y dar facultad a V.S. para que pueda hablar.

El Sr. FONTÁN: Me alegro, y en virtud de este derecho continúo. Cuando, pues, se dice en el párrafo: “restablecida la confianza, etc..” viene a intercalarse ahora un suceso que fue ocasión o pretexto para que se encendiera la guerra civil entre nosotros, que obligó al Gobierno a mostrar en Madrid una actitud imponente para sofocar una rebelión naciente, y al Jefe del Estado (Espartero), a ir en persona con un ejército de 50 batallones a las Provincias Vascongadas para hacer allí lo mismo. Todos estos, señores, son fenómenos ocurridos en Octubre, y que no hubieran tenido lugar sin el pronunciamiento de Septiembre. Este fue una necesidad desgraciada, es cierto; pero sin él no hubiera ocurrido el otro suceso. No conviene, pues, señores, recordar entre nosotros un hecho del cual han resultado estos males; males que todavía se temen, porque aquí se ha dicho por célebres oradores que pueden reproducirse; por consiguiente no conviene nunca volver la vista atrás. El pronunciamiento de Septiembre será calificado por la historia en lo que tenga de glorioso; porque por lo demás, a nosotros no nos conviene remover cenizas que todavía están calientes…”

 

Entre los Diputados que replicaron a Fontán se encontraba el Ministro de Estado, Antonio González González, (1792-1876) incondicional del Regente Espartero,  copropietario del periódico El Espectador, órgano de prensa del Partido Progresista y vocero de la política de éste, quien en clara alusión al decreto de 20 de Septiembre de 1840, por el que Domingo Fontán como tenemos referido fue suspendido por la Junta de Madrid de su puesto de Director del Real Observatorio Astronómico, llevando la discusión al plano personal, afirmaba:

 

“…cuando se trata de un acontecimiento como el de Septiembre, yo suplico al Sr. Fontán que no fije la vista en si un empleado separado por la Junta no ha sido todavía repuesto…”

 

Seguidamente también le replica el Diputado por Cádiz Luis González Bravo en el mismo sentido.

 

“…. porque S.S. ha hablado con tanta pasión, con tanta agitación, con tanta fuerza, que no parecía que sino al tratar del pronunciamiento trataba de su propia persona….” El Pronunciamiento de Septiembre está mucho más allá de a donde puede llegar el daño que el Sr. Fontán o cualquiera otro quiera hacerle. De modo que S.S. por mucho que haya dicho respecto  al Pronunciamiento ha sido en vano…” “Si no hubiera habido traidores,  si no hubiera habido conspiradores de mala nota, si no hubiera habido un partido organizado contra sus propios principios, contra sus propias creencias, contra los dogmas que en otras ocasiones había aparentado sostener, para echar abajo las libertades del pueblo, no hubiera habido el acontecimiento de Octubre… Por esta razón yo pedí la palabra, somos muchos en este Congreso, muchos de una misma opinión, el Sr. Fontán parece ser solo…”

 

A continuación Fontán ejercitó el derecho a la dúplica afirmando:

 

“Me permitirá S.S. que continúe, este asunto que me toca muy de cerca. Una vez que soy solo y tantos los que me atacan que son todos según el Sr. González Bravo, permítame defenderme. Estoy en mi lugar. No soy hombre que hablo de mi mismo para nada. Renuncio a todo lo renunciable que dependa de las arcas del Tesoro si así se quiere en bien de la Patria. Algo valgo para mantenerme a mí y a mi numerosa familia. Algunos miles de duros tengo en giro en un establecimiento industrial (Fábrica de papel del Castro) no vengo aquí a pordiosear…”

 

Fontán terminada su intervención abandonó su escaño, continuando en el debate otros Diputados que criticaron su discurso para seguidamente someter a votación la inclusión del párrafo que fue aprobado por los 125 que era el número de los Diputados presentes. Terminada la votación el Diputado por Tarragona Juan Prim y Prats que según tenemos dicho participó en el Pronunciamiento de Octubre de 1841 pidió la palabra para una aclaración y dijo:

 

“Es muy sencilla: a fin de que no se crea que cuando he pedido la palabra en contra ha sido por el párrafo. La he pedido en contra de lo que decía el Sr. Fontán, a quien tenía ganas de rebatir del modo que merecía la provocación que ha hecho”.

 

El veredicto de la Historia al que se refería Fontán tuvo la última palabra, así Luis González Bravo, siendo Presidente del Gobierno, otra Revolución acaecida en 1868 llamada “La Gloriosa” le condujo al exilio en París junto con la Reina Isabel II. A Prim, también ocupando dicho puesto, la Historia le reservaba una cita en la calle del Turco de la Villa y Corte.

 

La oposición de Fontán a la adicción al discurso de contestación de la Corona fue recogida por los periódicos. La Posdata, Periódico joco-serio, afín a las ideas del Partido Moderado en su número 24 del jueves 3 de Febrero de 1842, le dedicó la primera página en un artículo titulado “Una sesión Gloriosa del Congreso” del que extraemos el siguiente párrafo:

 

“Había  intercalado el Sr. Conde de las Navas una adicción a un párrafo de la contestación que se discute, mencionando la revolución gloriosa de 1840. La comisión incluso el Sr. Olazaga, la aceptó, dos ministros incluso el Sr. González, la aceptaron también. Pero ocurriósele en mala hora al Sr. Fontán observar que no venía demasiadamente a cuento esta conmemoración inoportuna, que su recuerdo no era el más a propósito para cicatrizar heridas que vierten sangre todavía, que las calificaciones de los hechos las hace la historia y no los mismos actores o interesados en ellos y en fin que la que la revolución de septiembre podía haber sido necesaria, podía haber sido en sus principios sincera; pero que a poco se había convertido en un reparto de empleos y después de año y un mes no se había visto otra consecuencia que los sucesos de Octubre, que eran según el Sr. Fontán el genuino producto de los del anterior de Septiembre.

A estas palabras, el Congreso ofreció el espectáculo más borrascoso, más triste y desagradable que ha ofrecido desde que existe, a la intolerancia, el furor, el encono, la saña, la venganza, acaso el temor, todas las pasiones políticas, todos los instintos revolucionarios se despertaron en aquel recinto y estallaron en imprecaciones, invectivas, declamaciones y dicterios hasta impropios de aquel lugar, de aquel asilo de la libertad del pensamiento y de una época en fin, en que los sucesos han tenido mucho tiempo para apreciarse debidamente y en que antes que la posteridad llegue, como el Sr. Fontán decía, la opinión general las ha calificado ya de una manera que forma asaz,  ridículo contraste con el entusiasmo y calor del Congreso”.

 

El Eco del Comercio del mismo día, órgano de difusión del Partido Progresista también daba su versión de los hechos:

 

“…Pásese así a discusión y cuando se creía que sin ella fuese aprobado (párrafo 4º) se disparó el Sr. Fontán con una filípica contra la nueva redacción de aquellas calientes y exageradas que suele hacer su señoría, diciendo que no debía el pronunciamiento ser nombrado en el discurso, por no suscitar pasiones, opuestas a la unión de los españoles: que tampoco aprobaba el dictado de glorioso que al suceso de septiembre se aplicaba, porque no acabó con tanta gloria como había empezado y que de aquel acontecimiento vino abonado el de octubre de 1841, el cual pintó su señoría como a manera de efecto del primero.

Las descompensadas voces del señor diputado y las más descompensadas ideas que con ellas significó, excitaron a pedir la palabra a casi todos los demás señores simultáneamente, de lo cual se formó el ruido y la especie de confusión que en semejantes casos acontecen; alarmado por lo cual el Sr. Fontán y creyendo que se le trataba de impedir el uso de la palabra, levantó la voz más desentonada y comenzó a echar a borbotones protestas de independencia y de valentía…. El aludido (Sr. Fontán) contestó que no le había movido interés privado, porque ni le hacía falta los sueldos del tesoro, ni los solicitaba, teniendo como tenía para vivir independientemente y aún para contribuir al estado por razón de sus rentas.

Así lo creemos, puesto que lo dijo el Sr. Fontán, pero en verdad que no es S.S. el que menos ha sacado del tesoro, y a por el sueldo que ha disfrutado, ya que por una comisión que parece ha tenido, para cuyo desempeño se le han facilitado algunos miles de duros. Creemos que los habrá invertido con toda pureza, pero es cierto que no hemos visto las cuentas de tal inversión, sin embargo, alguna vez la imprenta se ha ocupado de este negocio. Al interesado cumple satisfacer este debito de publicidad…”

 

Este segundo párrafo, se refiere a la Comisión del Grabado en París de la Carta Geométrica de Galicia que aún no había concluido, ello con independencia de no tener Fontán obligación alguna de dar cuenta de su Comisión a ese Periódico que cuestionaba su honorabilidad, sino al Ministerio de la Gobernación de la Península como hizo de forma favorable en su momento. Por Real Orden de 31 de Diciembre de 1848 se dio por concluida tal Comisión.

 

En dicho artículo presumimos ver la pluma de Fermín Caballero Morgaez (Barajas de Melo, Cuenca 7 de Julio de 1800 – Madrid 17 de Junio de 1876) quien fue entre otras cosas Geógrafo, Político, Periodista, cofundador del Eco del Comercio y su redactor jefe, quien mantenía con Fontán una abierta y declarada rivalidad que se inició cuando el Sr. Caballero criticó de manera inmisericorde el Diccionario Geográfico y Estadístico de España y Portugal que Sebastián de Miñano y Bedoya (Becerril de Campo, Palencia 20 de Enero 1779 – Bayona 6 de Febrero de 1845) publicaba en Madrid, a partir de 1826, Diccionario en el que Fontán colaboró activamente.

 

En esa Legislatura Fontán tomó por última vez la palabra el 11 de Junio de 1842 para oponerse al Dictamen de la Comisión sobre redención de censos, foros y enfiteusis,  fue el último de sus discursos en su carrera política.

 

El 16 de Julio el Regente del Reino leyó el Decreto declarando cerradas las Cortes, por lo avanzado de la estación e imperiosa necesidad de imponer término a los trabajos legislativos.

 

Domingo Fontán regresó a Santiago, siendo lo más relevante de citar, la visita que a finales de mes de Julio le hizo el Grabador parisino León Bouffard a quien de regreso a Francia despidió en La Coruña. Durante su estancia en Galicia, continuó con las correcciones de los pliegos de la Carta Geométrica con la ayuda que desde Orense le prestaba Alejo Andrade Yáñez.

 

El día 3 de Noviembre de 1842, Fontán de nuevo en Madrid, tiene decidido su definitivo regreso a Santiago por lo que remata en pública subasta la casa nº 10 de la Rua del Villar, que como bien del clero secular había sido objeto de la desamortización de Mendizábal. Sobre el particular reproducimos parcialmente el manuscrito que Fontán titula “Cuenta de mi casa de la Rua del Villar nº 10”, destacando los dos recibos o cartas de pago de la 1ª quinta parte:

 

“Secular nº 151 Banco Español de San Fernando, Clero Secular: como cajero general de dicho establecimiento y en virtud del libramiento de la Dirección nº 4910. He recibido del Sr. Domingo Fontán la cantidad de cinco mil doscientos cuarenta reales de vellón equivalente a la parte de 10ª que ha correspondido pagar al mismo como comprador de una finca en la provincia de La Coruña según oficio de la Dirección de Rentas. Fecha 31 del próximo pasado. Madrid 3 de Noviembre de 1842. Juan Bautista Soldevilla. Son Reales de Vellón 5.240”

 

El otro recibo dado por la Caja de Amortización es como sigue:

 

“Venta de Amortización: Don Luis de la Piedra Intendente de Provincial de 3ª Clase y Tesorero por S.M. de esta Caja Nacional; He recibido sesenta y tres mil seiscientos veinticuatro reales maravedís vellón en los documentos de crédito que se expresa a la vuelta remitidos en 31 de Octubre último por la Administración General de Bienes Nacionales a la Dirección de esta Caja y entrego con la misma D. Ramón Francisco López.

Por la 1ª 5ª parte del remate R.V. 262 a favor de Don Domingo Fontán de una casa en la ciudad de Santiago Rúa del Villar nº 10 que fue del Cabildo de aquella Catedral provincia de La Coruña según factura nº 151 de cuya cantidad me dejo hecho cargo siendo el abono al comprador al cambio de la vuelta reales de vellón 47.873,33 en virtud de Real Orden de 2 de Febrero de 1841; y va esta carta de pago ha de tomar razón el Sr. Don José Higinio Areche, Intendente de provincia de 1ª clase y contador de la propia Caja Nacional, conforme lo prevenido en el artículo 29 del Reglamento aprobado por S.M. sin cuyo requerimiento no tendrá valor alguno. Madrid, de 4 de Noviembre de 1842.

Luis Lapicota”

 

La escritura pública de compraventa se firmó el 23 de Noviembre de 1842 en La Coruña por el precio de 262.500 reales.

 

En la casa de la Rua del Villar, llamada Casa del Pozo, a la muerte del Geógrafo, residió su hijo Félix hasta el 3 de Marzo de 1888 en que expiró el plazo de entrega del inmueble fijado en el contrato de compraventa que éste y su hermano Rosendo otorgaron con “Los Garcías” Ramón García Mouriño.

La escritura se firmó el 28 de Enero de 1895.

 

El 13 de Noviembre de 1842, en Barcelona se produce una insurrección contra el Regente Baldomero Espartero como consecuencia de la decisión del Gobierno de establecer un acuerdo comercial con Gran Bretaña rebajando los aranceles textiles ingleses en perjuicio del sector algodonero catalán quien gozaba de un monopolio que le proporcionaba una protección ilimitada que salía carísimo a las demás provincias.

 

El monopolio de la industria textil catalana ya fue objeto de discusión en la Sesión del Congreso de los Diputados de 13 de Junio de 1841 en la que el Diputado por Cádiz Manuel Sánchez Silva, replicaba al Diputado por Barcelona Joaquín Jaumar.

 

“Dice el Sr. Jaumar que hagamos el sacrificio momentáneo, esto también se dijo ayer…. un sacrificio momentáneo señores ¿es sacrificio momentáneo el que se está haciendo desde Felipe V y Fernando VII hasta nuestros días? No es momentáneo es de siglos, nuestros antepasados han estado y hemos estado sacrificados continuamente a favor de la industria catalana; esta industria nunca llegó a su apogeo y siempre la veo en el mismo estado. No se diga que es sacrificio momentáneo con el objeto de que lo otorguemos, es un sacrificio que hace mucho tiempo estamos haciendo y no es justo que por más tiempo estén perjudicados todas las demás provincias que favorecen a Cataluña, señores, que jamás llegará a rivalizar con las naciones que tienen empleados en este ramo inmensos capitales…”

 

El Diputado Silva en voto particular al Dictamen de Aranceles proponía:

 

“…. que el Gobierno no pueda poner en planta el proyecto de aranceles sin que al mismo tiempo y en virtud de un tratado se admitan a comercio las manufacturas de algodón inglesas haciendo que los vinos, lanas, aceites, frutos y demás productos nuestros tengan una considerable baja de derechos a su entrada en la Gran Bretaña”.

 

El Regente Baldomero Espartero personalmente reprimió la insurrección llegando a Barcelona el 22 de Noviembre bombardeando la ciudad desde la Fortaleza de Montjuic el 3 de Diciembre de 1842, seguido de una dura represión.

 

El 14 de Noviembre de 1842 se dio principio a las sesiones de las Cortes correspondientes a la Legislatura de 1843. Solo se reunieron los días 15, 16, 18, 20 y 22 en que el Ministro de Marina leyó un Decreto del día anterior firmado por Espartero, quien como tenemos dicho, se encontraba ausente en Barcelona reprimiendo las revueltas, suspendiendo “por ahora” la legislatura, que quedó definitivamente  concluida por Decreto de 3 de Enero de 1843.

 

A dichas sesiones según las actas, no consta que asistiese Fontán como Diputado electo por Pontevedra.

 

No obstante el 27 de Febrero de 1843, se celebraron elecciones a Cortes en las que Fontán consiguió un escaño por Lugo, logrando 11.146 votos de los 19.198 emitidos y otro por Pontevedra al obtener 13.797 votos de los 21.234 escrutados.

 

Fontán el 16 de Marzo de 1843 asistió en Noya al entierro de su tío Sebastián Rodríguez Blanco, quien falleció en la noche  del día anterior y fue enterrado en Santa María la Nueva.

 

Sebastián dejó como únicos y universales herederos a sus sobrinos Andrés y Domingo, lo que les facilitó culminar la compraventa otorgada en escritura de 30 de Marzo de 1843 en Noya con Alberto y Teodoro Campero y su madre Mercedes Villanueva sobre una sexta parte de la Fábrica de Papel del Castro de Lousame por el precio de 72.000 reales, 30.000 al contado y los 42.000 restantes; 10.500 a los seis meses, igual cantidad a los doce y otra igual a los dieciocho y los últimos al cabo de dos años.

 

En escritura de igual fecha otorgada en Noya ante Notario Segundo Hombre adquieren otra media sexta parte de Juan Benito Albores y su hermana María.

 

Efectuadas estas transacciones, a Domingo Fontán solo le faltaba para adquirir la totalidad de las participaciones de la sociedad, la compra de la media sexta parte propiedad de Juana Dolores Torrado que efectuó en su propio nombre mediante escritura otorgada en Santiago el 10 de Marzo de 1857, por el precio de 513 reales, ello obedecía a que su hermano Andrés mediante escritura pública otorgada en la Fábrica del Castro Parroquia de San Juan de Lousame  el 6 de Febrero de 1857, le hizo cesión de sus participaciones en la Fábrica de papel y de otros bienes reservándose el usufructo vitalicio.

 

Por todo ello, Fontán se dedicó junto con su hijo Manuel a la administración de la Fábrica, él desde Santiago donde almacenaba “farrapo” trapo viejo como materia prima de la elaboración del papel.

 

En el Congreso de los Diputados el 3 de Abril tuvo lugar la Sesión de apertura de la 1ª Legislatura de ese año en la que Fontán a pesar de ser Diputado electo por Lugo y Pontevedra ni presentó sus actas ni juró su cargo. Esas Cortes concluyeron el día 20 de Mayo de 1843 al negarle el apoyo al Regente Espartero quien se vio obligado a disolverlas el día 26.

 

Fontán como tenemos expresado, se encontraba en Santiago, dedicado a la mudanza a su nuevo domicilio de la Rúa del Villar nº 10 llamada casa del Pozo, que ocupó de manera definitiva a partir del 24 de Mayo de 1843. Se instaló en el 3er. piso pues las viviendas sitas en los pisos 1º y 2º las alquiló, ello después de haber realizado importantes obras contratadas a Ángel Casas, entre sus inquilinos, podemos citar al Sr. Brañas, los sastres Vázquez, Don Juan  Rey Soto, Don Vicente Álvarez, Don Miguel Francés, Sr. Villegas, Sr. Llano.  La planta baja la dedicó a almacén de trapo para la fábrica y a un comercio.

 

Del 27 de Mayo al 30 de Julio de 1843, se produce el llamado Pronunciamiento del General Ramón María Narváez, líder del Partido Moderado, quien junto con otros militares afines, regresó del exilio en París, vía Valencia, al que le condujo su participación en el Pronunciamiento de Octubre de 1841.

 

Narváez se pronunció contra el Regente Baldomero Espartero y su camarilla de Ayacuchos, nombre con el que se denominó a sus compañeros de armas con los que combatió en Perú. Los moderados lideraron la sublevación militar con la colaboración de los progresistas entre ellos con la del General Francisco Serrano y Domínguez (San Fernando, Cádiz 1810 – Madrid 1885).

 

El Pronunciamiento comenzó el 27 de Mayo en Reus al levantarse los militares progresistas Juan Prim y Prat y Milans del Bosch, seguidamente se alzó en armas Barcelona y todo el Levante, Sevilla, que fue bombardeada por el General Van Halen, Zaragoza, Valladolid, etc. extendiéndose el Pronunciamiento por toda España.

 

Los días 22 y 23 de Julio, el General Ramón María Narváez, se enfrentó a las tropas esparteristas dirigidas por el General Antonio Seoane en Torrejón de Ardoz (Madrid). Al inicio de la batalla las tropas de Seoane se amotinaron pasándose al enemigo, lo que determinó el definitivo triunfo del Pronunciamiento y en consecuencia el fin de la Regencia de Espartero, quien en unión de sus partidarios desde el Puerto de Santa María, el 30 de Junio de 1843 partió para el exilio en Londres.

 

El 23 de Julio, Narváez entró en Madrid reponiendo a Joaquín María López como Presidente del Gobierno, quien a pesar de ser del Partido Progresista aplicó una política opuesta a éste para cubrir el vació de poder creado por el exilio de Espartero.

 

El Pronunciamiento de Narváez tuvo amplia repercusión en Galicia donde se crearon juntas revolucionarias locales que asumieron el poder municipal.

 

El 18 de Junio se forma la Junta de la Coruña, el 19 la de Lugo y el 12 de Julio la del Ferrol, el 21 la de Vigo y Orense y el 24 la de Santiago.

 

El Partido Progresista, al igual que en el resto de España quedó fraccionado entre los partidarios de Espartero y su camarilla de Ayacuchos y sus detractores.

 

Los esparteristas fueron mayoritarios en Lugo y Pontevedra. El Ejército se pronunció a favor de Espartero en Ferrol y Vigo. La Junta Provincial de Lugo terminó inclinándose decididamente en contra de Espartero.

 

Los moderados se posicionaron en contra de Espartero y fueron mayoría en La Coruña, Orense y Santiago.

 

En la Junta Provincial de Lugo destacó un buen amigo y colaborador de Fontán en los trabajos de la Carta Geométrica de Galicia, Benito María Plá y Concelas (Ferrol 31 de Diciembre de 1812 – Coruña 3 de Junio de 1874), quien fue un eminente Jurista, Político y Periodista.

 

Plá en los meses de Agosto, Septiembre y Octubre de 1834, desde Lugo remitió a Fontán los croquis que éste le encargó levantara sobre el Río Burbia y Cañada del Valcárcel, sobre el Río Sil, como así mismo del Camino del Ferrol a Bahamonde proyectado por Cabeiros a Rabade, solicitándole Plá para tal empresa la parte de la Carta Geométrica correspondiente a la Provincial de Lugo.

 

La Junta de Lugo el 11 de Julio de 1843 nombró a Benito María Plá Primer Comandante de la Milicia Nacional.

 

El día 15 de Julio de 1843 se creó la Junta Central de Galicia, también ubicada en la ciudad de Lugo. La Junta Central y la Provincial tuvieron agrios desencuentros motivados por el nombramiento de Benito María Plá, Jefe Político por la Junta Provincial y al mismo tiempo a Manuel Anselmo Rodríguez por la Junta Central, contencioso   que se resolvió con el nombramiento de Plá, quien como comandante de la Milicia Nacional participó en sofocar la insurrección del Ferrol.

 

El Periódico de Madrid La Posdata del sábado 12 de Agosto de 1843, (apartado “Revista Nacional), anunciaba el nombramiento de Fontán por parte de la Junta Central de La Coruña, para desempeñar el cargo de Intendente de esa Ciudad.

 

“Con motivo de estar todas las autoridades y funcionarios públicos en La Coruña, trata la Junta Central de nombrar otros que residan aquí: para la intendencia lo fue D. Domingo Fontán que renunció”.

 

Fontán  vivió el Pronunciamiento de Narváez  en la Fábrica del Castro de San Juan de Lousame en la que pasaba el verano con su mujer y sus hijos en compañía de su hermano Andrés, donde allí y en la cercana Villa de Noya se produjo dentro de este contexto revolucionario un particular Pronunciamiento del que se ocupó el Periódico El Eco del Comercio de Madrid nº 331 del 20 de Agosto de 1843, al que dedica un artículo en su primera y segunda página, del que recogemos lo siguiente:

 

“Galicia, Santiago 13 de Agosto – Escándalo sin igual en Noya y la Puebla del Caramiñal – Ningún hombre de bien puede ser mero espectador de la lucha sangrienta de los pueblos de un mismo partido judicial. Esto pasa en Galicia en la provincia de La Coruña, no lejos de Santiago, entre pueblos de más de trescientos vecinos que por efecto de las reacciones y venganzas de los vencidos en Septiembre de 1840, de los que entonces fueron vejados y oprimidos por los que ahora sufren a su vez igual o peor suerte. Tal es la ley de la naturaleza, la pasión y reacción son iguales y contrarias.

En la Villa de Noya y es el distrito municipal contiguo a San Juan de Lousame se pronunciaron sus respectivos ayuntamientos tan luego como lo hizo La Coruña (19 de Junio) y asociáronse para formar sus Juntas con las personas más notables sin miramiento a opinión política y se pusieron en comunicación amigable con las establecidas en La Coruña y Santiago.

Apenas sucedió ésto, algunos de los vencidos en Septiembre de 1840, o  enemigos capitales de los que entonces mandaron y figuraron como lo era entre otros Mariano Medina  y el perito agrónomo Moledo, proyectaron y llevaron a efecto un nuevo pronunciamiento, el primero en Noya y el segundo en Lousame y sustituyeron a los ayuntamientos y juntas existentes, por otras juntas y otros ayuntamientos, precisando al Juez de Primera Instancia Don Luis María Barro a que dejase el partido judicial en  término de 24 horas, medida que fue cumplida por su parte, aunque no por lo tocante a su familia, si bien a ella se hacía extensiva, contentándose con salvarla en el Puerto inmediato de Son.

Pudiera haberse impedido el resultado de este motín ocurrido el 22 de Junio, pero no sin efusión de sangre, así en Noya como en Lousame. Prefirieron los ayuntamientos oprimidos, el Juez de Primera Instancia y más personas que forzados se vieron a huir de aquel infierno, el medio pacífico de solicitar auxilio de las Juntas de La Coruña y Santiago, de las cuales la primera excitó a la segunda para que como más próxima lo prestase, los momentos en que esto ocurría eran muy críticos y no fue posible disponer de fuerza alguna para reducir su dolor a aquellos revoltosos que convierten el Pronunciamiento Nacional en un medio de vengarse de sus enemigos y de satisfacer sus pasiones….”

 

Concluido el artículo, El Eco del Comercio, añadía a continuación:

 

“Coruña 13 de Agosto. Ayer fue un día de júbilo para esta población. A las 10 de la noche vinieron los señores Fernando Cotoner y el señor (Hipólito) Otero, con lo que terminaron las querellas que tenían divididos estos habitantes. Los que se fueron a Betanzos, los acompañaban  y todos los coruñeses los recibieron con muestras inequívocas de un olvido de lo pasado. Hoy se ha publicado el adjunto manifiesto y el Sr. Cotoner,  persona muy recomendable presenta los mejores deseos de paz y de armonía de la guarnición. Creemos que se olvidará todo y las autoridades darán los pasos necesarios, para unir los ánimos y transigir las diferencias”.

 

Al conocerse en Noya que el Juez de Primera instancia y el Promotor Fiscal habían establecido su Juzgado en La Puebla del Caramiñal, el día 12 de Agosto se movilizó una compañía de Cazadores de la Milicia Nacional al mando del Capitán Mariano Medina Álvarez, compuesto de 148 miembros que se dirigió a la Puebla con la intención de rescatar al Juez. El día 13 La Puebla del Caramiñal movilizó a su Milicia Ciudadana en número de 110 componentes para hacer frente a los expedicionarios de Noya.

 

El Juez Luis María Barrios se marchó a Villa García de Arosa para evitar mayores males.

 

La Milicia Ciudadana de La Puebla se apostó en diferentes puntos de la Villa, también 30 marinos procedentes de la balandra guarda costas atalaya mandada por el teniente de navío Benigno Carbajo quien mandó armas y se hallaban dispuestos a saltar a tierra al menor aviso.

El día 13 se avistó a los Cazadores de Noya a los que se comunicó que el objeto de su llegada era irrealizable puesto que el Juez no se hallaba en la Villa y que ninguna oposición hallarían a entrar amigablemente y sin armas. Así el asunto no llegó a más desfilando a tambor batiente hasta la Plaza de la Constitución encabezados por la fuerza de la Puebla, siendo seguidamente arrestados la mayor parte de los expedicionarios.

La Junta Provincial de la Coruña que se creó el 19 de Junio ordenó la disolución de todas las Juntas reponiendo el Ayuntamiento y en su puestos a todos los que fueron separados de sus destinos.

 

Noya perdió su Juzgado de Primera Instancia permaneciendo el Juez en la Puebla, abriendo sumario al Capitán de Cazadores de la Milicia Nacional Mariano Medina Álvarez, como Comandante Militar de la Villa de Noya y su partido, suprimiéndose la Comandancia Militar de esa Villa.

 

En 1879 Rosendo Fontán Riva, ultimo hijo del Geógrafo, se casó con Everilda Medina Cabezudo, nacida en Noya en 1857, hija de Mariano Medina Álvarez, fijando su domicilio en la Casa de la Calle del Curro heredada de su padre.

Su hermano Félix, cuando conoció el compromiso matrimonial se mostró reticente ante su otro hermano Manuel, a quien en carta de 4 de Mayo de 1879 le comentaba:

 

“…. Rosendo dispuesto a su proyecto de enlace con la hija de ese Sr. Median, hombre que desde el año 1843 y siguientes hizo una guerra sangrienta a nuestro difunto tío (Andrés) (Q.E.P.D.)….”

 

Por esas fechas de Septiembre a Noviembre de 1843, se produce en Barcelona una revuelta progresista que se denominó La Jamancia, al levantarse en armas contra el Gobierno los Jamancios antecesores de los obreros de las huelgas revolucionarias del Siglo XX  constituidos en milicias. Durante esta revuelta se efectuó el bombardeo y asedio de la ciudad  por orden del Capitán General de Cataluña José Laureano Sanz   y Soto de Alfairzaz, atribuido al General Juan Prim y Prat, quien en esas calendas se encontraba asediando Gerona.

 

El Pronunciamiento de Medina en Noya fue duramente reprimido. En carta de 13 de Septiembre de 1843 remitida por Fontán desde Santiago a su hermano Andrés quien se encontraba en Noya, le comenta:

 

“Mi querido hermano: Por carta de Rodríguez veo que hubo alguna resolución quizá confirmatoria de las que habían tomado las Juntas Provinciales y Central sobre las ocurrencias de ese país.

Yo nada se, ni es fácil que mi agente lo sepa, a menos que diariamente fuera al Ministerio de la Gobernación. Si en La Coruña hubiera algún agente encargado de saber lo que ocurriese en el Gobierno Político, entonces estaríamos con menos trabajo, al corriente de todo. En fin lo que fuere sonará…”

 

También en carta de 19 de Septiembre, Domingo le refiere a su hermano:

 

“Van esos cincuenta ejemplares del manifiesto de Lamas, si remitieras más papel, también se sacarían junto con los que piden los que quisieses del manifiesto que hace la Puebla que se está imprimiendo y no es menos importante para confundir a esos anarquistas.

Escribí al Intendente Muñoz Arias Uría y Vasadre recomendándole la exposición última. Lo peor es que la Real Orden está muy vieja y se deja ver lo que cuesta al Gobierno entrar en el camino de la legalidad…”

 

En el primer párrafo se refiere al Manifiesto de la Puebla del Caramiñal publicado el 15 de Octubre de 1843 en Santiago, Imprenta de J. Castaño titulado:

 

“La manifestación documentada que al público hacen los Alcaldes Constitucionales, Milicia Ciudadana y vecindario de la Puebla de Caramiñal, sobre los acontecimientos ocurridos últimamente (12 y 13 de Agosto) con motivo de la invasión en ella verificada por una columna procedente de la Villa de Noya, a consecuencia de la traslación a ésta del Juzgado de Primera Instancia del Partido por orden de S.A. (Su Audiencia) la Central de Galicia, cuyos sucesos han sido siniestramente desfigurados por los firmantes de una contestación y rectificación que hace la Compañía de Cazadores de Noya al comunicado inserto en el nº 331 del Eco del Comercio en cuya hoja volante que circula impresa con fecha 28 de Agosto”.

 

En carta de 29 de Septiembre Fontán nos aclara el segundo párrafo de su carta del 19 cuando le dice a su hermano Andrés que el Gobierno Político Provincial de La Coruña remite el siguiente oficio:

 

“La exposición que V. ha dirigido con esta fecha a que se le conmine de rendir cuentas como depositario de la contribución extraordinaria de guerra de seiscientos millones, del distrito municipal de San Juan de Lousame, por no creer legítimo al Ayuntamiento que se la exige, y estar pronto a hacerlo al verdadero, la he pasado con oficio al Sr. Intendente de la Provincia a quien corresponde su resolución con el texto siguiente:

 

“Coruña 2 de Septiembre de 1843 versando esta exposición sobre contribuciones extraordinarias y correspondiendo su resolución al Sr. Intendente de la Provincia pásesele la instancia para que acuerde lo que crea más conforme; advirtiéndole que respecto a la legitimidad del actual Ayuntamiento de Lousame está pendiente de la resolución superior la cual en breve  recaerá y contéstese al recurrente el giro que se da a su solicitud.

El I.Q.P.Y Sandino

Lo que comunico a V. para su conocimiento y gobierno.

Dios guarde a V. muchos años”.

 

Fontán se esforzó para que los Ayuntamientos de Noya y Lousame fuesen restituidos, así en carta de 8 de Octubre le comentaba a Andrés:

 

“Mi querido hermano:

Recomendaré nuevamente por el correo de mañana la exposición que me acompañas, ya lo hice ayer escribiendo al Sr. Ministro de la Gobernación para que los Ayuntamientos y empleados destituidos fuesen repuestos y para que la Milicia Nacional fuese reorganizada.

También escribí hace dos correos al General Cotoner que me contestó en fecha de ayer sintiendo no estuviese en su mano remediar esos males, ya ves pues y vean esos señores que yo aunque sin fruto ni esperanza alguna de conseguir lo que solicito, no por eso dejo de luchar y de ahogarme por complacerles. Verás en ello mi buena voluntad y mi íntima persuasión de que su causa es justa y en obsequio de  ella llevaré con paciencia los muchos disgustos que me causó su defensa y los que aún podrá causarme”.

 

Fernando Cotoner y Chacón, Marqués de Cenia (Palma de Mallorca 17 de Enero de 1877 – Barcelona 16 de Junio de 1888) era Comandante General de Galicia, tuvo el importante cometido de sofocar la insurrección de Vigo.

 

El 15 de Septiembre de 1843, se celebraron elecciones en las que Domingo Fontán por última vez fue elegido Diputado por la Provincia de Pontevedra, los votantes fueron 21.629 obteniendo 12.651 votos. Benito María Plá igualmente logró un escaño por Lugo. También fue Diputado por La Coruña en 1863, 1864 y en 1867 nuevamente por Lugo.

 

El 15 de Octubre se reunieron las Cortes en las que Fontán no presentó su acta por Pontevedra ni juró su cargo. Esas Cortes fueron de corta duración ya que disolvieron el 27 de Diciembre de 1843.

 

De ellas, es importante resaltar, que en sesión conjunta del Congreso y del Senado celebrada el 10 de Noviembre de 1843, acordaron declarar mayor de edad de la Reina Isabel II de 13 años, quien prestó juramente como Reina Constitucional. Esa declaración infringía la Constitución que fijaba la mayoría de edad a los 17 años, ello se efectuó para evitar una tercera regencia.

 

El año 1844, no empezó bien para Domingo Fontán al fallecer en Orense el 10 de Enero su íntimo amigo y colaborador en los trabajos de la Carta Geométrica, el Ayudante de Caminos Alejo Andrade Yáñez en un accidente en la Carretera de Castilla, cuya construcción tenía encomendada, sustituyéndole también otro amigo y colaborador de Fontán Domingo Lareo Quintela.

 

El Heraldo de Madrid de 26 de Enero de 1844 daba la noticia del luctuoso suceso:

 

“Acaba de recibir esta Villa y toda la provincia una perdida irreparable con la pérdida del ilustrado y laborioso Ingeniero D. Alejando Andrade que falleció días pasados en Orense donde estaba prestando eminentes servicios en la Carretera de Castilla: dotado de una actividad extraordinaria y de nada comunes conocimientos, aceleró sus días con su asiduidad al trabajo y sus continuos desvelos en la prosperidad de Galicia, a la que podía ser todavía tan provechoso su celo e ilustración”.

 

La última vez que se vieron fue el 30 de Septiembre de 1843 en que Alejo y uno de sus hijos le visitó hospedándose en su casa de Santiago.

 

Una de las consecuencias del triunfo del Pronunciamiento de Narváez, fue el regreso del exilio de la Reina Madre, María Cristina de Borbón dos Sicilias en el mes de Febrero de 1844,  quien dirigió una de las camarillas que influenciaron a la Reina Isabel II en el liberalismo moderado.

 

En la Sesión de las Cortes de 15 de Agosto de 1837 Fontán afirmaba sobre tales camarillas:

 

“Las camarillas son reuniones de hombres no responsables, son los complots que se formaron allá o acullá, pues éstas o las otras personas, sean criados de Palacio, sean de fuera de él y aún sean diputados, todo aquel que influye en los actos de gobierno, que se entromete en ellos sin ser legalmente responsable, es caramillero, yo no pertenezco a asociación ninguna, sino a la Santa Católica y Apostólica Iglesia desde que me bautizaron y esa es mi camarilla, y bajo este supuesto digo que buen cuidado tendrán los dignos Ministros que están al lado de S.M. de decirnos cual es su voluntad, porque la Corona no ha de decir simplemente  yo quiero, sino, yo con esta firma quiero.

Por eso digo que esas camarillas son imposibles en un sistema constitucional. Porque de nada sirve la firma de S.M. sin que venga la firma de un Ministro responsable….”

 

El 4 de Mayo de 1844 se formó el gobierno presidido por Ramón María Narváez.

 

El Gobierno moderado de Narváez, el 8 de Enero de 1845 promulgó la Ley de Ayuntamientos que atribuía al Gobierno la facultad de nombrar a los alcaldes a través de los gobernadores civiles.

 

También el 23 de Mayo de 1845, la Constitución de 1845 que supuso un giro político a posturas más moderadas. Las Cortes perdieron atribuciones a favor de la Corona y el Senado pasó a ser elegido por el Monarca de forma vitalicia.

Los preceptos constitucionales se adaptaron a la Ley electoral de 18 de Marzo de 1846 que restringió el sufragio activo que quedó condicionado a los españoles mayores de 25 años que pagasen 400 reales de contribución directa y a determinadas categorías profesionales que abonasen la mitad.

 

Narváez igualmente efectuó la reforma del sistema fiscal contenida en la Ley de Presupuestos de 23 de Mayo de 1845 que elaboró Alejandro Mon y Menéndez (Oviedo 1801-1882) con ella se saneó la Hacienda española en bancarrota como consecuencia de las Guerras Carlistas, esa reforma se mantuvo hasta 1900 en que fue sustituida por la de Raimundo Fernández Villaverde.

 

Fue asimismo obra de los moderados en el poder, la disolución de la Milicia Nacional en 1843, tan proclive al Partido Progresista, siendo sustituida por el Cuerpo de la Guardia Civil, creada por Real Decreto de 12 de Abril de 1844.

 

Domingo Fontán, pronto chocó con el Gobierno de Narváez al serle retirado el pasaporte por el Jefe Político de La Coruña José Martínez Tinaquero como consecuencia de la reorganización del Ramo de Protección y Seguridad Pública, efectuada mediante Real Decreto de 26 de Enero de 1844 y su Reglamento de 30 de Enero de ese mismo año, por el que los pasaportes caducados debían ser recogidos por los jefes políticos provinciales, o en su caso, por los celadores en el lugar de destino de los jefes políticos, a quienes se debía solicitar, su expedición.

 

Por Real Orden de 21 de Abril de 1845, quedaron derogadas todas las anteriores; al pasaporte se le daba una validez de tres meses sin necesidad de refrendar el mismo en cada localidad de paso en la que se pernocte y al llegar al destino se presentaba al celador de barrio autoridad competente.

 

El Heraldo de Madrid del 4 de Agosto de 1844, “Galicia, Pontevedra, 16 de Julio”, anunciaba las próximas elecciones convocadas por Narváez y confección de listas electorales:

 

“La lucha electoral empieza bajo los mejores auspicios: a la vista de la actitud tomada por el partido carlista, los buenos liberales los que quieren la monarquía constitucional han estrechado sus filas y muchos progresistas se presentarán unidos a los moderados a votar en las urnas, desde ayer circula en ésta la siguiente candidatura en la que vemos nombre muy respetables:

 

Diputados

D. Diego López Ballesteros

D. Pedro Fernández Villaverde

D. Domingo Fontán”

(y otros siete más)

 

También La Posdata del 22 de Agosto de 1844 en su página 2ª anunciaba:

 

“Coruña 19 (de Julio) la candidatura que circula en esta provincia con más posibilidades de buen éxito: todos los que en ella figuran son personas independientes y muy decididas por la actual situación, lo cual creo que obtendrán la mayor parte de los votos de los electores de toda la provincia.

 

Diputados

D. Ramón de la Sagra

D. Domingo Fontán

D. Luis Pose”

(y nueve más), entre ellos un buen amigo de Fontán José Montero de la Peña, compañero durante el Trienio en la Diputación Provincial de La Coruña.

 

El Heraldo de Madrid nº 660 del 31 de Julio de 1844 en su primera página recoge una circular firmada por Domingo Fontán, Domingo Antonio Merelles, y Antonio Arias Seoane en ella se alerta a los compradores de bienes nacionales de la concurrencia en los comicios del Partido Carlista, contrario a respetar las enajenaciones practicadas por las desamortizaciones de los bienes  del clero secular y clero regular:

 

“La siguiente circular que tres señores ex – diputados gallegos dirigen a los hombres que han defendido en nuestra patria la monarquía constitucional, con motivo de las próximas elecciones, es un documento importante. El Heraldo ha levantado antes de ahora la bandera de trono y libertad, bajo la cual caben todos los buenos españoles.

El afianzamiento del sistema representativo en España, el respeto a los derechos adquiridos, tales son los principios de los hombres que tendrán todo nuestro apoyo y simpatía en la cercana contienda electoral.

 

Señor de toda nuestra consideración: atacadas las instituciones nacionales y la enajenación consumada de los bienes de ambos cleros, de la manera que manifiesta la adjunta de la exposición que se ha impreso en esta ciudad y en algunos periódicos de la capital, deber es de todos los amantes del trono de Doña Isabel II y especialmente de los interesados en la compra de bienes nacionales, contribuir con todos sus esfuerzos a que los hombres reaccionarios que profesan estos principios, sean alejados de las urnas electorales. Nunca más que ahora en este momento de elecciones de diputados y senadores, es necesario la unión de todos los liberales que desean el orden y una razonable libertad política para desconcertar los planes de los que vencidos en los campos de Navarra y completamente derrotados en los montes del Maestrazgo, aún no perdieron sus temerarias amenazas.

Locamente presumen engañar a la nación y al ilustrado gobierno que nos rige con sus hipócritas declamaciones sobre las calamidades que por su culpa atrajo la revolución y que todos deploramos con más sinceridad que esos mentidos apóstoles de una enmascarada reacción carlista, que sin respetar los principios de la justicia y el derecho, no llevan más objeto que socavar los cimientos del trono constitucional y la actual situación para envolvernos en nuevos trastornos que preparen indirectamente el soñado triunfo del príncipe rebelde.

Escarmentados los compradores de bienes nacionales con las desgracias que traen consigo  las reacciones, se dirigen por medio de los tres ex –diputados elegidos al efecto, que suscriben a todos los de las cuatro provincias de Galicia por el conducto de los comisionados designados en este papel, para que empleen toda su influencia y prestigio dentro del círculo legal en las presentes elecciones, eslabonando y anudando por medio de comunicaciones confidenciales a todos los interesados en cualquier parte de la provincia en que se hallen, a fin de que el nombramiento de diputados y senadores recaiga en propietarios amantes sobre todo del trono constitucional de Doña Isabel II, que sean independientes por su posición, que estén animados del sincero deseo de cerrar para siempre, respetando la justicia, el abismo de las revoluciones y que vayan dispuestos a apoyar, en todo lo que crean justo, el gobierno que decididamente está resuelto a sostener el trono y la libertad.

Designado V. en esa provincia para esta honrosa comisión, esperamos que no solo trascriba a los interesados esta comunicación que nada tiene de reservado, sino también designe otros delegados en los pueblos cabeza de distrito electoral, no comprendidos en la adjunta lista, que contribuyan al mismo fin, a cuyo importante servicio vivirán siempre reconocidos sus atentos seguros servidores Q.B. a V.L.M.

Santiago 18 de Julio de 1844

Domingo Fontán

Domingo Antonio Merelles

Antonio Arias Seoane”

 

Domingo Antonio Merelles fue Diputado por la Provincia de Orense en las legislaturas de 1839-1841: 1841-1842 y de 1858 a 1863.  También fue un conocido industrial propietario de minas de estaño en Avion y Beariz (Orense), emparentado por razón de matrimonio con la burguesía catalana establecida en Santiago y conocido comprador de bienes nacionales; Antonio Arias Seoane, fue Diputado por Pontevedra en las legislaturas de 1841 y 1842, y Catedrático de lengua hebrea y griega de la Universidad de Santiago.

 

Las anunciadas elecciones se celebraron el 3 de Septiembre de 1844, obteniendo la mayoría el Partido Moderado; se caracterizaron por las irregularidades, ilegalidades y fraudes de todo tipo, no solo en la constitución de las mesas, sino en el recuento de los votos.

 

Fontán no obtuvo el escaño pretendido. El Eco del Comercio de 17 de Septiembre de 1844, publicaba el resultado electoral de la provincia de Pontevedra por la que se presentó, obteniendo el número 14 en el orden de los Diputados elegidos, con 425 votos.

 

El 13 de Noviembre de 1844, se produce un nuevo Levantamiento, esta vez de los progresistas, liderado por el General Martín Zurbano Baras (Varea, Logroño 1788 – Logroño 1845), quien se pronunció en Néjara, Logroño, proclamando el restablecimiento de la Constitución de 1837 y el regreso del liberalismo progresista y su máximo valedor Baldomero Espartero.

 

La sublevación fracasó por la falta de iniciativa de lo demás militares esparteristas en ella comprometidos de las otras provincias de la Península.

 

En Galicia se pronunciaron sin éxito los Oficiales del Regimiento de Zamora, que ese año de 1844 se estableció como guarnición de La Coruña procedente de Cataluña.

 

Martín Zurbano fue fusilado el 21 de Enero de 1845 en Logroño. El  26 de Noviembre de 1844, su hijo Benito Zurbano, su cuñado Juan Martínez, y sus colaboradores Juan Arandia y Joaquín Aguilar, fueron ejecutados en San Millán de la Cogolla, al igual que su otro hijo Feliciano Zurbano y sus colaboradores José Baltanás y Francisco Hevias que fueron pasados por las armas el 30 de Noviembre en Logroño.

 

También fueron víctimas de estos acontecimientos, su Secretario Cayo Moro que falleció el 19 de Enero de 1845 al tratar de escapar y Vicente Olive en la toma de Nerja.

 

En la biografía de Martín Zurbano publicada en Madrid en 1855, se citan unos versos dedicados a su muerte de los que recogemos el primer cuarteto:

 

“Caliente aún la sangre de tus hijos

 vertida sin piedad por la venganza

 miraste al cielo con los ojos fijos

en busca de consuelo y esperanza”.

 

El 10 de Diciembre de 1845, Fontán se encuentra en Santiago donde recibe carta de su amigo Eugenio Reguera desde La Coruña, quien entre otras cosas le hace saber:

 

“Mi apreciable amigo: He hallado el pasaporte de V. si se sirve dirigirme una solicitud para ante el Sr. Jefe haré todo cuanto pueda para que el documento se le devuelva”.

 

A dicho ofrecimiento Fontán dio la siguiente respuesta:

 

“Doy a V. mil gracias por la protección que me ofrece en el caso de que dirija a ese Gobierno político una solicitud para la devolución de mi pasaporte. V. que lo ha visto conocerá si hubo o no razón para recogérmelo; en el 1er. caso, no la tengo yo para pedirlo, en el 2º tampoco es necesaria solicitud alguna para que me sea devuelto; así que estaré resuelto a no hacerlo. Más no por eso se extrañe de que a su tiempo manifieste al Sr. Ministro de la Gobernación la necesidad en que me hallaré de documentar con el tal pasaporte algunos de los gastos de mi comisión. Cuando  lo haga, esté V. seguro que no faltaré a los respetos debidos a la autoridad que con razón o sin ella me recogió el pasaporte”.

 

Cuando Fontán  reconoce la necesidad de documentar con el pasaporte alguno de los gastos de su Comisión, se refiere a la de grabar en París las piedras litográficas para el estampado de la Carta Geométrica de Galicia, cuyo viaje efectuó en 1839.

 

Eugenio Reguera Pardiñas, fue Secretario del Jefe Político de la Coruña en 1845, de 1850 a 1856 Jefe Político de Segovia y en 1856 fue Gobernador de Lugo, colaboró en el Diccionario del Dialecto Gallego de Luis Aguirre del Río, estuvo casado con Desamparada Malvar Taboada, vecina de Noya.

 

La postura de Fontán, ante los llamados pronunciamientos, la vemos recogida en la sesión de las Cortes de 8 de Diciembre de 1836, en la que se discutía el artículo 1º del Dictamen de la Comisión de Legislación, por el que para detener a los autores cómplices o encubridores que conspiren contra el sistema constitucional o contra la seguridad del Estado,  se proponía: no será necesario que proceda sumaria información del hecho, ni mandamiento del Juez por escrito, ni auto motivado, ya sea anterior o posterior a la detención, sin otro formalidad que una orden de detención firmada por la autoridad que la decrete.

 

Fontán en la sesión del día siguiente no solo se opuso a este Dictamen por considerar que era muy duro autorizar al Gobierno para que privase de libertad a un ciudadano causándole graves perjuicios si resultaba ser inocente, sino que propuso medidas preventivas   para evitar las conspiraciones que se sostienen a brazo armado:

 

“… por eso yo creo que hay otros medios de evitarlas mucho mejores que las medidas propuestas. Una es como he dicho, la vigilancia de la policía, o en general del Gobierno que no hay que ejercerla, sino en las capitales, pues no se conspira nunca en aldeas o pueblos pequeños. El círculo de conspiradores es siempre muy corto, y hasta para descubrirlos, celarlos, ver dónde y con quien concurren, como se   mantienen, etc. y por eso con redoblar la vigilancia se conseguirá más que lo que se propone.

El otro medio, es el de la disciplina haciendo responsables a los jefes de ella por su orden: primero a los jefes superiores respecto a los capitanes, a éstos respecto de los subalternos, y a éstos de sus inferiores, así respectivamente…”

 

Así, al fin,  llegamos al año de 1846, en el que la Reina Isabel II con apenas 16 años cumplidos en Noviembre del año anterior, su matrimonio se convirtió en cuestión de estado con amplias repercusiones internacionales.

 

Como candidatos al tálamo regio se encontraban:

Francisco de Asís de Borbón y Borbón, propuesto por el Gobierno Moderado de Narváez, su hermano Enrique de Borbón y Borbón, por el Partido Progresista y en particular por el Progresismo Gallego, ello con independencia de otros pretendientes extranjeros.

 

El Infante Enrique de Borbón y Borbón dos Sicilias (Sevilla 17 de Abril de 1832 –Carabanchel, Madrid 12 de Marzo de 1870). Empezó su carrera militar en El Ferrol en 1840, en 1843 ya era Teniente de Navío y en 1845 Capitán de Fragata, cuando los Progresistas Gallegos propusieron su candidatura para casarse con su prima la Reina Isabel II.

 

Enrique de Borbón, durante estos años frecuentó la casa de Juana María de la Vega, antigua preceptora de la Reina Isabel II que se vio obligada a regresar a La Coruña al entrar en Madrid el 26 de Julio de 1843 el General  Narváez dando fin a la Regencia de Espartero.

 

Juana María de la Vega, convirtió su casa coruñesa de la Calle Real en centro de conspiraciones progresistas, conspirando junto con Baldomero Espartero exiliado en Londres para derribar el Gobierno de Narváez.

El círculo de Juana de la Vega, también era frecuentado por el Comandante de Estado Mayor de La Coruña, Miguel Solís y Cuetos (San Fernando, Cádiz 27 de Marzo de 1816 –El Carral,  La Coruña 26 de Abril de 1846).

 

El 31 de Diciembre de 1845, el Infante Enrique publicó un Manifiesto progresista, que sirvió de excusa a Narváez para desterrarle a Francia, la causa verdadera fue el temor de éste a que su candidatura a Rey consorte sirviera para que los progresistas recuperaran el poder, siendo también conocido por el Gobierno su pertenencia al círculo de Juana de la Vega, a la que al año siguiente se estuvo a punto de desterrar y de la entrevista mantenida por el Infante con  los militares que apoyarían e intervendrían en el Pronunciamiento de 1846  Manuel Buceta del Villar (Porta de Conde, Pontevedra 1808 – Málaga  1882), Leoncio Rubin de Celís   y Oroña (Redondela, Pontevedra 1810).

 

El periódico liberal El Eco del Comercio, en su edición del sábado 17 de Enero de 1846, hacía referencia al Manifiesto del Infante Enrique publicado en el diario El Tiempo del 15 de Enero:

 

“… y por último (El Tiempo) sabía que la sola presencia del Infante Enrique en el territorio peninsular era un síntoma de temor para los que en oscuros conciliábulos amasaban un matrimonio repugnante contrario a la conciencia del país y peligros para el trono mismo….”

 

Por Real Orden de 20 de Marzo de 1846, comunicada al Capitán General de Galicia, con órdenes para su cumplimiento forzoso, facilitándole los medios necesarios para abandonar el país en término de 48 horas, Enrique de Borbón fue desterrado a un punto de Francia donde residir hasta nueva orden.

 

El 2 de Abril de 1846, Miguel Solís y Cuetos al mando del 2º Batallón                                               del Regimiento de Zamora, acuartelado en La Coruña, se desplazaba desde esa ciudad a Valladolid, en cumplimiento de una orden de Narváez, dada en el conocimiento de que su oficialidad era partidaria de Espartero como lo acreditó el año anterior, a fin de evitar otro alzamiento.

 

Solís a su paso por Lugo se pronunció en dicha Ciudad en los siguientes términos:

 

“Españoles: el honor, la gloria, la salvación de una reina inocente, el afianzamiento de las instituciones, la paz y ventura del país os llaman”.

 

Así empezaba la proclama de Solís leída en la Plaza Mayor.

 

Seguidamente señalaba los motivos:

 

“Viva la reina libre, libre, esclava de un poder que atrincherado en el mismo alcázar dicta por ella leyes a la sombra de una pandilla tan cobarde…. Tan pérfidos amaños al punto de disponer de la mano de la reina como de su voluntad…

Fuera extranjeros: El tálamo  regio no debe consentirse sea profanado. Hable la reina libre y su elección será tan digna como a su decoro y orgullo español conviene…

Fuera dictaduras…. la observancia fiel de la constitución de la monarquía, el cumplimiento exacto de la ley, su aplicación con dignidad…. Españoles todos! Bajo tan noble enseña conseguiréis el fruto de tantos sacrificios, haced este último esfuerzo y basta:

….Para llevar a cabo cumplidamente tan noble objeto oíd sumisos los consejos de la Junta Central… hasta que llegue el día que no está muy lejano, en que S.M. libre pueda, en unión con las mismas Cortes, consolidar de una vez su trono y los derechos e independencia de la nación.

Gallegos: españoles todos: viva la reina libre, viva la Constitución, abajo el sistema tributario – Lugo 2 de Abril de 1846.

El Comandante General interino

Miguel Solís y Cuetos”.

 

El Eco del Comercio de Madrid en su número del 9 de Abril de 1846, daba la noticia:

 

“El Imparcial dice: Según noticias recibidas hoy se sabe que  los insurreccionados de Lugo, después de dejar dos compañías de guarnición en dicho punto, enviaron a Santiago al resto de las fuerzas pronunciadas con el objeto de secundar allí el movimiento.

Un Coronel retirado de artillería llamado Solís es el jefe de la insurrección, y en la proclama que ha publicado dice entre otras muchas cosas:

Fuera la dictadura, fuera la camarilla, nada de príncipes extranjeros para marido de nuestra Reina y Cortes Constituyentes….”

 

Los periódicos, El Español y el Clamor Público del día 12 de Abril de 1846, afirmaban:

 

“Según partes recibidos en los Ministerios de Hacienda y Gobernación de Jefe  Político y de Intendente de la Provincia de Lugo, el 2 del actual hubo un movimiento revolucionario en aquella ciudad, a las voces de viva la Constitución del 37, viva el Infante Don Enrique, Viva  Espartero y otras…”

 

El 4 de Abril se pronunció en Santiago el Regimiento Provincial de Zamora y un Escuadrón de lanceros de Villaviciosa quienes después de la proclama desfilaron saludados por el Himno de Riego.

 

Seguidamente se creó en esa Ciudad, la Junta de Armamento y Defensa presidida por el líder del Partido Progresista Pío Rodríguez Terrazo (Verán, Pontevedra – 26 Enero 1872), Abogado afincado en Santiago, fue Promotor Fiscal del Juzgado de Primea Instancia de esa Ciudad y Alcalde en 1834. Entre sus primeras medidas, se acuerda el arresto domiciliario del Coronel del Provincial de Zamora, del Juez de Primera Instancia, del Comisario de Seguridad Pública y demás autoridades del Ayuntamiento, organizando y armando a la abolida Milicia Nacional.

 

Ese sábado 4 de Abril, Domingo Fontán a las dos de la tarde escribía a su hermano Andrés quien se encontraba en la Fábrica del Castro de Lousame, desde la cual salió esa madrugada con dirección a Santiago para pasar con la familia la Semana Santa que se iniciaba el Domingo de Ramos.

 

“Mi querido hermano:

Muy cerca de Laraño (San Martín de Laraño, a la entrada en Santiago por el camino de Noya), me advirtió el médico de Urdidle, Froiteiro, que Santiago estaba en revolución habiéndose pronunciado la tropa y muchísimos estudiantes por Isabel II y contra el sistema tributario e instituciones actuales, pronunciamiento verificado sin que nadie lo hubiera previsto.

Retrocedí con dicho Médico hasta la Toxeira ya para informarme mejor de todo, ya para escribir a casa a fin de que me dijerais lo que supierais y me enviasen algún dinero pues apenas tenía para el gasto precario de la comida de medio día.

En efecto, supe que la tropa prendiera al Coronel, al Gobernador  Militar, al Jefe y dependientes de Policía y Guardia Civil, al Alcalde, al Diputado Don José Varela Montes, Médico del Hospital a Domingo García Varela y a otros varios, continuando las prisiones.

Escribí a las 11 y espero la llegada del Pallagueiro para retroceder o irme a Santiago.

Tropecé aquí con otros huidos de esta ciudad, entre ellos Don Diego Abraldes que pudo largarse a pie y veo confirmado lo que va dicho así que es muy probable que no entre en Santiago para evitar que me impidan salir o me envuelvan en compromisos de consecuencias funestas.

Te digo todo esto por Aurora Verde que pasa con once caballerías de trapo. Tuyo Domingo”.

 

Fontán en la Toxeira de San Lorenzo extramuros de la ciudad, (en la actualidad un barrio de Santiago), decidió no entrar en la Ciudad y regresar a la Fábrica del Castro en Lousame, decisión en la que mucho tuvo que ver la detención de José Varela Montes que debió ser un error, ya que fue puesto en libertad ese mismo día, desconociéndolo Fontán.

 

José Varela Montes, Santiago 1796 – 30 de Marzo de 1868), salió elegido Diputado a Cortes por el Partido Moderado en las elecciones del 3 de Septiembre de 1844 en representación de la Provincia de La Coruña en las legislaturas de 1844-1845 y 1845-1846. Fue Secretario Honorario de Isabel II. En 1861 sustituyó a Fontán en el puesto de Director de la Real Sociedad de Amigos del País, Catedrático de Medicina Clínica y Legal de la Universidad de Santiago y Médico del Hospital Real, autor del Ensayo de Antropología del Hombre, publicado en Madrid en la Imprenta de la Fundación Eusebio Aguado en 1844.

 

Domingo García Varela, estudió Derecho en la Universidad de Santiago, fue compañero de Fontán en las Cortes al ser elegido Diputado suplente por La Coruña en la legislatura de 1836-1837, sustituyendo a Pío Pita Pizarro, ejerció como Escribano de Número en la Villa y Corte y más tarde en Santiago, en 1845 fue Intendente de Pontevedra.

 

En Santiago día 5 de Abril, se dictó un bando llamando a las armas a los estudiantes de la Universidad quienes fueron arengados por Antonio Romero Ortiz, (Santiago 24 de Marzo de 1822 – Madrid 18 de Enero 1884),  recordándoles la acción de Alba de Tormes durante la Guerra de la Independencia, formándose de nuevo el Batallón Literario de la Universidad de Santiago pero en esta ocasión compuesto de dos compañías, 150 miembros de las cuales solo pudo armarse a la primera.

 

Antonio Romero Ortiz fue  Periodista, Escritor y Jurista, Vocal, Secretario de la Junta de Armamento y Defensa que le nombró Alcalde de Santiago. Fue Ministro de Gracia y Justicia en 1869 y de Ultramar en 1874, Gobernador del Banco de España en 1881 y Diputado por La Coruña de 1854 a 1856, por Noya en las legislativas de 1858 a 1864 en las de 1865-1866 y 1869-1871 por Santiago y de 1871 a 1884 por Noya. También fue Gran Comendador de la  Masonería Española.

 

 

 

En La Coruña, sede la Capitanía General, el Capitán General Francisco Puig Samper por Real Orden del día 3 de Abril fue sustituido por Juan de Villalonga.

El día 4 el 1º y 3º Batallón del Regimiento de Zamora al mando de Francisco Puig Samper salió de La Coruña para enfrentarse a los golpistas de Lugo, desde donde se dirigió a Santiago.

El día 8 las tropas de Puig Samper se encontraron con las de Solís en Sigueiro a diez kilómetros de Santiago por donde pasaba el Camino Real a La Coruña.

Estas últimas formadas por el 2º Batallón del Regimiento de Zamora, el Provincial de Gijón y el Escuadrón de Villaviciosa, se pusieron en orden de batalla, pero las tropas confraternizaron y no se produjo el enfrentamiento.

Ante lo cual Miguel Solís, solicitó a Puig Samper que se uniese al Pronunciamiento pidiéndole éste una tregua de 24 horas para pensarlo, sin embargo le concedió cuarenta y ocho, al cabo de las cuales las tropas de Solís se dirigieron a Pontevedra.

 

El día 9 el Comandante Manuel Buceta proclamó el Pronunciamiento en Pontevedra, el 10 se pronunció en Vigo el Brigadier  Leoncio Rubin. La insurrección se extendió a Muros, Noya, La Puebla del Caramiñal, Ortigueira, Riveira, Rianxo, Padrón, Caldas de Reyes, la Guardia y Tuy, etc.

 

En el lugar del Castro de la Parroquia de San Juan de Lousame, donde se encontraban Domingo y su hermano Andrés, también llegó el Pronunciamiento, formándose la Junta Revolucionaria de Lousame que renovó su Ayuntamiento, creado por Real Decreto de 23 de Julio de 1835, y organizó la Milicia Ciudadana, llamando a las armas a los paisanos. A  ese llamamiento  acudieron numerosos operarios de la Papelera de Fontán.

 

El día 11, Puig Samper entró en Santiago continuando la persecución de Solís con dirección a Pontevedra donde en Padrón conoce el levantamiento de Vigo, regresando a Santiago. El 12 retrocedió hasta el puente de Sigueiro sobre el Tambre donde le dio alcance Solís, allí se enfrentaron las tropas el día 13. Puig Samper se retiró a La Coruña donde Villalonga le cerró las puertas de la muralla amenazando con disparar la artillería, no dejándoles entrar mientras no acabase con la insurrección, desconfiando de la lealtad del 1º  y 3º batallón del Regimiento de Zamora.

 

El día 15 en Santiago, se disuelve la Junta de Armamento y Defensa y en su lugar se crea la Junta Superior de Gobierno de Galicia. Ese mismo día se dio a conocer un manifiesto confeccionado por su Secretario, el Periodista  Antolín Faraldo, Asorey, (Betanzos 2 de Septiembre 1823 –Granada 20 de Junio 1853) dirigido a sus habitantes.

 

En el Faraldo insistía en la proclama de “Isabel II libre y constitucional, abajo el sistema tributario, libertad, independencia nacional, Cortes Constituyentes”, afirmando:

 

“…. El pueblo conquistará en esta revolución lo que le han arrebatado los comicios de los pronunciamientos: pan y derechos. Galicia arrastrando hasta aquí una existencia oprobiosa convertida en una colonia de la Corte va a levantarse de su abatimiento colocándose en el alto lugar a que está llamado el antiguo Reino de los Suevos…” y concluía:

 

“Gallegos: la Junta Superior Provisional no vacila en aseguraros que contando con vuestro franco apoyo, logrará que nuestra provincia sea temida y respetada por nacionales y extranjeros”.

 

Ese mismo día, Leoncio Rubin de Celis ascendido a Mariscal de Campo por la Junta de Santiago, al igual que Miguel Solis, quien se dirigía al 2º Batallón de Zamora y Provinciales de Oviedo, Zamora, Segovia, Gijón y Escuadrón de Villaviciosa:

 

“Soldados, he jurado a la faz de Europa entera restaurar la nacionalidad de España y la independencia de sus hijos…”

 

En  esas fechas solo La Coruña, Orense y Ferrol se encontraban bajo la autoridad del Gobierno de Narváez.

 

Enterados de que el Mariscal de Campo José de la Concha se dirigía a Galicia a sofocar la rebelión, los pronunciados dividieron sus fuerzas en dirección a las dos puertas de Galicia, partiendo Leoncio Robin a Orense y Miguel Solís a Lugo pasando por La Coruña y Ferrol, sin conseguir extender la insurrección.

 

Como decíamos José de la Concha, después de vencer a una columna de los sublevados en Astorga (León), emprendió camino a Galicia con el objetivo primero y principal de ocupar Orense como base de operaciones, objetivo que cambió al conocer la marcha de Solís de Lugo a La Coruña y sucesivos acontecimientos que le aconsejaron dirigirse a Monforte de Lemos (Lugo).

 

En ese mismo año de 1846, en Madrid, Imprenta de la Viuda de Burgos, se publicó La “Reseña Histórica de los Últimos Acontecimientos Políticos de Galicia” escrito bajo el seudónimo de Juan Do Porto, Abogado del Ilustre Colegio de esta Corte. Libro en el que se hace una apología de la sublevación, combatiendo a José de la Concha. Parte de las noticias en él contenidas están extractadas literalmente de un artículo titulado “Expedición de Galicia, campaña de 17 días publicado en el Periódico El Español en tres capítulos correspondientes a los días 26 y 27 de Junio y 2 de Julio de 1846.

 

En la nota a pie de página (112 y 113) de su libro, Juan Do Porto critica los movimientos erráticos que a su juicio efectuó José de la Concha en Galicia y afirma:

 

“Que el General Concha ignoraba absolutamente la topografía de Galicia lo motiva los errores profundos de que adolece la narración (del Español) que motiva estas líneas, y el afán del Sr. Concha de llegar a Orense para examinar el Mapa de Domingo Fontán, el único y más exacto que existe de aquel territorio y finalmente el no haber nunca recorrido esta montuosa y quedaba parte de España que de otro modo es imposible llegue nadie a conocer…. y circunscribiéndonos a  su enaltecida campaña de 17 días, haremos ver, que lejos de merecer el título de Capitán consumado, con que trata de revestirle la memoria que produce esta nota, solo es digno de aquella calificación de soldado de fortuna que con menos motivo aplicó Chateaubrand al emperador Aureliano”.

 

Nosotros no podemos compartir la opinión de Do Porto o de quien se esconda bajo este seudónimo, en el sentido de que la Carta Geométrica de Galicia tuvo como una de sus primeras utilidades, aún antes de ser publicada en 1847,  la de reprimir a los sublevados.

 

Algunos autores achacan la paternidad del libro al propio Antolín Faraldo, cuya intención de referir su versión de los acontecimientos de Abril, ya la anticipaba en la nota que desde el exilio en Peniche, Portugal, remitió al Eco del Comercio, que publicó en su nº 1145 del 19 de Mayo de 1846.

 

“Peniche 10 Mayo – Señores redactores del Eco del Comercio – señores de nuestra estimación:

En esta isla, casi incomunicada con el resto de Europa, a donde nos destinó el gobierno portugués no hemos conseguido ver ningún periódico de España, por lo que ignoramos el juicio que ha formado la prensa periódica de la revolución de Galicia.

A nuestra reputación, al pueblo gallego y a el partido liberal de todos los matices interesa sobremanera que este juicio lleve el sello de la verdad, y por lo tanto esperamos de Vds. que le suspendan hasta que las circunstancias nos permitan narrar los sucesos que tuvieron lugar desde el 2 de abril hasta el 26 del mismo y los antecedentes que los prepararon.

Colocados en el poder directivo de Galicia desde el día 4 de abril hasta que todo se hubo perdido, menos el honor, hemos podido observar y conocer mejor que otro alguno de los elementos con que contaba aquella revolución formidable, y los extraños motivos que apresuraron su fin.

Nosotros, pues, ofrecemos presentar a la meditación del país una historia sincera y detallada de los acontecimientos que tuvieron lugar en Galicia, de las tendencias de la revolución y su verdadera índole, revelando con franqueza quienes fueron los que faltando a su juramento nos abandonaron en el peligro, quienes fueron los malos caballeros que vendieron su espada y colocando en fin, en el lugar que le corresponde al precipitado, pero pundoroso y valiente Don MIGUEL SOLIS y CUETOS.

Mientrastanto, tienen el honor de saludarles sus afectísimos compatriotas q.b.s.m.

Antolín de Faraldo, Secretario de la que fue junta central de Galicia – Antonio Romero, Secretario de la que fue junta de gobierno de Santiago”.

 

En el texto se recogen claras alusiones a Leoncio Rubin quien no acudió a Cacheiras a socorrer a Solís”.

 

Reconocemos que el autor no iba muy descaminado al ubicar en Orense la Carta Geométrica de Galicia,  ya que Fontán los primeros pliegos de prueba que desde París le remitió el impresor Lémercier, los compartía con los Arquitectos Alejo Andrade Yáñez y Domingo Lareo Quintela, quienes además de emplearlos para el proyecto y desarrollo de los caminos transversales de Galicia, le ayudaban en su revisión. Por ello, a la muerte de Alejo  Andrade en Orense el 10 de Enero de 1844, cuando dirigía las obras del camino de Castilla a Zamora, por el Padornelo y la Canda junto Domingo Lareo, no es de extrañar que sus papeles quedasen en la Diputación Provincial de Orense y entre ellos esos primeros ejemplares de pruebas de las hojas de la Carta Geométrica de Galicia.

 

El General Concha para su campaña de 17 días, para nada necesitó el auxilio del Mapa de Fontán, pues para ella contaba con los mapas contenidos en el Depósito de la Guerra y con los Itinerarios Militares que empleaban las tropas en sus desplazamientos por España,  y por Galicia, en particular,  a título de ejemplo aquí citaremos el del Capitán Juan Cotarelo publicado en Madrid en 1843. “Guía militar en marcha o Itinerario general de España dividido en distritos militares acompañados de una breve explicación geográfica y estadística de la Península”.

 

Tettamancy en su libro de Revolución Gallega de 1846, al igual que Do Porto en sus páginas 148 y 149 (2ª edición de 1909), se refiere al Español  como periódico adicto a la Corte alegando que su artículo con el epígrafe la Campaña de 17 días, fue combatido por Do Porto en su Reseña  Histórica de los últimos acontecimientos políticos de Galicia,  del que copia literalmente la nota a pie de página a la que nos hemos referido.

 

Volviendo al escenario de los acontecimientos, Leoncio Rubin, lejos de tomar Orense a donde se dirigía, se desplazó de una manera imprecisa por Galicia dividiendo sus tropas. La Campaña terminó con la Batalla de Cacheiras a diez km. de Santiago, donde se enfrentaron a primera hora de la mañana del 23 de Abril las tropas de Concha y de Solís con descargas de artillería y fusilería. El grito de unos ¡Viva la Reina! ¡mueran los traidores!, siendo contestado ¡Viva la Reina libre! ¡abajo el dictador!.

 

La Batalla la decidió la Caballería de Concha al atacar los flancos de las tropas de Solís, quien se vio obligado a replegarse a la ciudad de Santiago protegiendo la retirada el 2º Regimiento de Zamora.

 

En Santiago, no hubo barricadas populares, las tropas de Solís secuestraron al Arzobispo Rafael de Vélez y se refugiaron en el Monasterio de San Martín Pinario, que rindieron con la mediación del Arzobispo a las siete de la tarde. Concha obtuvo 1.400 soldados prisioneros del 2º Regimiento de Zamora y de los Provinciales de Segovia y Gijón, además de 54 oficiales.

 

El 26 de Abril, a Miguel Solís se le juzgó en el Carral siendo fusilado ese mismo día, al igual que a nueve de sus Oficiales y a un sargento que lo fue en Betanzos el 4 de Mayo. El 2º Regimiento de Zamora fue disuelto y los soldados prisioneros fueron enviados al Penal de Ceuta o a servir en ultramar.

 

El  día 27 Concha entró  en Vigo, ciudad que sufrió un bloqueo naval para evitar que llegaran armas desde Inglaterra, remitidas por Espartero. El día anterior, gran parte de los insurrectos en el bergantín Nervión marcharon al exilio a Portugal, según afirma Pascual Madoz en su Diccionario Geográfico Estadístico Histórico de España y sus posesiones de ultramar, página 56, Tomo XVI, Madrid 1850. El día 28, el General Concha entró en Lugo concluyendo la Campaña.

 

La represión del Capitán General de Galicia Juan de Villalonga, estuvo muy cerca de afectar a Fontán y a su hermano Andrés, quienes fueron acusados de promover el Pronunciamiento alentando a los operarios de la Fábrica del Castro a participar en el mismo.

 

Así el 1º de Mayo de 1846, Fontán desde Santiago escribe a su hermano Andrés y en su ausencia a su sobrino Rosendo Vidal Fontán, Director de la Fábrica del Castro, hijo éste de la hermana mayor de Domingo, María Alberta y su esposo José Alberto Vidal Rego.

 

“Mi querido hermano: Celebro que sigas ahí sin novedad y espero que diariamente me lo participes por propio cuando no vengan carretunas que traigan tus cartas. Es muy preciso estar alerta al ver lo que se ha visto y estando los inocentes como estamos. Yo estoy todavía muy afectado, no basta la inocencia y si uno perece víctima de la calumnia nadie le resucita.

Respecto al informe que debo dar si lo evacuan salvando nuestro buen nombre, evitaré que el asunto tenga ulterior progreso, pero si en algo nos ofendiesen que no esperen indulgencias decidido como lo estoy a cimentar ilesa mi reputación, y páguelas quien las merezca. Un informe estudiado con tino podía dejar a cada cual en su lugar y esto es lo que yo creo por el bien de la paz que veo alejarse más y más de ese distrito.

Avisa a (Juan) Siso y más arrieros que tengo mucho trapo que darles. Si viene el Maridao, recoge los 10 costales porque los necesito aquí y no se los dejes por ningún pretexto.

Adiós con efectos de Manuelita, dispón de tu Domingo F.”

 

Desconocemos quienes fueron los denunciantes, pero mucho nos tememos, que con independencia de sus enemigos políticos, en esta denuncia pudieron influir los dueños de alguna de las papeleras de la zona, como la de Brandía, la de Galiñeira, la del Faramello o la de Laraño, con quien Fontán mantenía una fuerte competencia, denuncia ésta, interpuesta al objeto de evitar la renovación en concurso público, de un contrato otorgado el 1 de Julio de 1843, de tres años de duración, para suministrar a la Fábrica de Tabacos de La Palloza en La Coruña, papel de estraza para envoltorio de sus labores.

 

El día 23 de Noviembre de 1846, Domingo escribe a su hermano:

“Mi querido Andrés: Se me presentó el dador Juan Siso diciéndome que sin mi licencia no le dabas trabajo. Le contesté que teniéndolo o pudiéndolo hallar en otra parte aunque fuese lejos y a algunas leguas, le convenía a él y nos convenía mucho más a nosotros el no dárselo. Creerían cualquier cosa, nuestra complicidad en los casos de Abril si acogiéramos a todos los operarios, que entonces sin intervención, consejo o indicación  nuestra se mezclaran en tales negocios.

Le añadí que debíamos hacer excepciones respecto a los oficiales de tinas y otros con que enriqueceríamos a otras fábricas, si no los acogemos no así respecto a él que era un cebador.

Respecto al oficio de pilotero, dije que era innecesario este jornal diario en la rueda de afuera pues para echarle trapo de palloza o de estraza y    desocupar las tinas cada 24 horas no   necesitaba un jornal, ni el suyo era bajo. En fin que se le llamaría cuando se le necesitase teniendo en cuenta  que también otros me pedían trabajo y no podía darle a todos insinuándole mucho que lo buscara en otra parte.

Sobre las cosas pasadas, le cargué fuertemente y como lo merece vamos a otro asunto…”

 

Cuando los acontecimientos se calmaron la Fábrica del Castro nuevamente contó con los servicios de Juan Siso.

 

Antolín Faraldo Asorey y sus compañeros, una vez que fueron amnistiados, regresó a España, según anunciaba su arribada en el puerto de Santander El Eco del Comercio del 24 de Octubre de 1847.

 

Baldomero Espartero también fue rehabilitado. El Clamor Público de 22 de Enero de 1848, anunciaba su llegada a Grado (Asturias) y comentaba  el entusiasta recibimiento del que fue objeto por parte de los liberales añadiendo:

 

“El Sr. Faraldo – En el correo de ayer ha llegado a esta Corte Don Antolín Faraldo comisionado por los liberales de Córdoba para entregar al ilustre Duque de la Victoria un testimonio de sus leales sentimientos”.

 

El Popular del mismo día, en el apartado “Novedades” página 4ª reiteraba la noticia:

 

“El Eco del Comercio acaba de tener una de esas innumerables satisfacciones que casi diariamente nos anuncia con la llegada a esta Corte de su amigo personal y político Don Antolín Faraldo comisionado por los progresistas de Córdoba para entregar al General Espartero una felicitación”.

 

El Eco del Comercio de 25 de Enero de 1848, refería tal acontecimiento:

 

“Excmo. Sr. la noticia del feliz arribo de V.E. a la capital de la monarquía, ha producido un júbilo inexplicable a todos los corazones de los liberales progresistas de esta ciudad, quienes por tan grato suceso quieren felicitar a V.E. personalmente o de la manera más ostensible y pública. Ya que no es posible lo primero por razón de la distancia de ambas poblaciones, y siendo también lo segundo las consideraciones de V.E. cree conveniente guardar, la junta electoral progresista por si a nombre del partido que representa, cumple con el mayor gusto tan sagrado deber. Reciba V.E. de todo  el dicho partido la más cumplida enhorabuena, por su regreso al seno de esta nación a la que tantos días de gloria tiene dados.

El portador de esta comunicación que lo será Don Antolín Faraldo, encargo especial de esta junta de ponerla en sus victoriosas manos, hará a V.E. una relación de los sentimientos de gratitud y respeto con que admiran todos los progresistas cordobeses sus esclarecidas glorias y virtudes, que en este momento solo avivará su contento, cual es, no ver a V.E. dentro de los muros de esta población para dar mayor ensanche, a su entusiasmo y patentizarle más y más el fino cariño y amistad que le profesan.

El Sr. Faraldo cumple con su honroso encargo expuso al ilustre general, que correspondiéndole por tan justos títulos la dirección moral del partido español o progresista, los liberales cordobeses le reconocían y acataban como su jefe ofreciéndole las más eficaces cooperaciones para sostener la libertad y el tramo constitucional, cuya declaración agradeció el duque con las palabras más satisfactorias para los liberales de Córdoba, manifestando a su representante con la franqueza que le distingue en que todos los progresistas serían siempre la más leal defensa de la Reina Constitucional y de las instituciones conquistadas a costa de la sangre del pueblo y del ejército”.

 

El Clamor Público, periódico del Partido Liberal del 26 de Enero de 1848, repetía idéntica noticia, al igual que el Espectador de ese día.

 

El Eco del Comercio nº 1647 del 10 de Febrero de 1848 anunciaba:

 

“Nuestro amigo el Sr. Don Antolín Faraldo  ha puesto en manos del ilustre Duque de la Victoria, el viernes último una felicitación de los progresistas de Pozoblanco, provincia de Córdoba.”

 

La “Década Moderada”, concluyó con el Pronunciamiento  de los progresistas que la Historia denominó “La Vicalvarada” iniciándose en Junio de 1854 “El Bienio Progresista”.

 

El 19 de Julio de 1854, Baldomero Espartero, Duque de La Victoria, fue llamado para formar gobierno y el 28 de Agosto la Reina Madre María Cristina de Borbón nuevamente partió al exilio  en Francia.

 

El Gobierno de Espartero, quien promovió y financió el Pronunciamiento de 1846 contra Narváez desde su exilio en Londres, mediante Ley de 12 de Diciembre de 1855, dictada por las Cortes Constituyentes  y sancionada por la Reina Isabel II, declaró beneméritos de la patria a los que fueron fusilados en el Carral en Abril de 1846, así entraron a formar parte como mártires en la lista que el liberalismo progresista confecciona desde la Guerra de la Independencia.

 

Pasaron los años y en 1908 Francisco Tettamancy  publicaba en   Madrid   su “Revolución Gallega de 1846”, en la página 96 (2ª edición 1909) quejándose del “poder aprensivo y uniformista del Estado” afirmaba:

 

“…. y no dudamos    que si los gallegos de 1846 que protestaban con las armas, fueron desgraciados en su empresa, los gallegos de hoy no han de tardar en ver logradas las naturales aspiraciones que persiguen…”

 

El Historiador, Escritor y Político Celso García de la Riega (Pontevedra 1844-1914) al ver anunciada en la prensa la publicación del libro con aquel pomposo título; en la página 1ª del Diario de Pontevedra del sábado 25 de Julio de 1908, efectuó su crítica en un artículo que tituló “La Revolución Gallega de 1846” por Francisco Tettamancy Gastón, del que recogemos los siguientes párrafos:

 

“Lo cierto es, y ya lo sabíamos,  que el pueblo gallego no tomó la más mínima parte en los sucesos de 1846… decía  no haber podido encontrar esa revolución gallega ni en los hechos ni en las ideas ni en nada… La Coruña y Orense se mantuvieron tranquilas lo mismo que la mayoría de las Villas gallegas. Pontevedra, Vigo y Tuy se mantuvieron pasivas durante 9 días hasta que el Comandante Buceta se subleva en la primera haciendo creer a militares y paisanos que después del alzamiento de Lugo,  casi toda España estaba en rebelión contra el Gobierno, dato que oculta el autor… Solís, y la mayoría de los fusilados despiadadamente, no eran gallegos, lo mismo se hubiesen sublevado en Cádiz que en Lugo y lo mismo hubiesen perecido por la libertad y no por Galicia en todas partes, perdieron la vida por la libertad de España, no por el interés de Galicia”.

 

Para concluir, agradecemos la crítica de Francisco Martínez Bouzas publicada en “Crítica Literaria Narrativa Galega, Editorial Galaxia, Novela biográfica “Fontán” de Marcos Calveiro” el 15 de Febrero de 2016, que efectúa sobre nuestra crítica a dicha Novela, que es la que motivó el presente artículo.

El Catedrático de Filosofía Martínez Bouzas nos censura criticar la falta de rigor histórico de la que hace gala el Sr. Calveiro en su novela, sin embargo coincidimos con el Sr. Martínez Bouzas “en que como novelista –no biógrafo-  tiene toda la legitimidad  para insertar ficción en la realidad histórica” no se la negamos, pero hemos de señalar que el novelista es dueño de su personaje de ficción, pero cuando el personaje es histórico y sobre todo poco conocido, no le pertenece para fantasear sobre su vida e ideas a su antojo, conveniencia o afinidad,  alterando esa realidad histórica.

 

Afirmar en una novela biográfica sobre Napoleón que éste ganó la Batalla de Waterloo, proclamándose por tercera vez emperador, puede engañar o llevar a equívoco a algún lector. Afirmar que Domingo Fontán compartió el ideario de Antolín Faraldo, o el que hoy se le atribuye por algunos, el cual  según el autor, fue el origen del Pronunciamiento de 1846, sin duda alguna puede llevar a equívoco a una gran mayoría. Nosotros por nuestra parte tratando de aproximarnos a esa realidad histórica, solo procuramos y es de  nuestro interés, evitar que a Domingo Fontán se le  construya una vida de ficción o de leyenda, al menos mientras sea totalmente desconocida la que le tocó vivir, y vivió coherente con lo que pensaba.

 

César Camargo

Vicepresidente

Fundación Domingo Fontán

Marzo 2016