LAS PREMATURAS MUERTES DE  FONTÁN

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El presente artículo constituye una trilogía con los anteriormente publicados en esta página web de la Fundación Domingo Fontán, titulados:

 

“Domingo Fontán, Director del Real Observatorio Astronómico de Madrid y Escuela de Ingenieros Geógrafos” (Diciembre 2013), y “Pedro María Delgado, Ayudante de Domingo Fontán en el Observatorio Astronómico de Madrid” (Enero 2014).

 

La primera de dichas muertes, fue anunciada en la Gaceta de Madrid como veremos:

 

Corría el año 1834, cuando la Reina Gobernadora, María Cristina de Borbón Dos Sicilias, por Real Orden de 12 de Agosto, requería la presencia de Domingo Fontán en la Villa y Corte con su Carta Geométrica de Galicia concluida. Fontán por esas fechas se encontraba en Santiago aquejado de una fístula en el párpado del ojo izquierdo, que mantuvo durante cinco meses y que consiguió se cerrara gracias a las aguas minerales de los Baños de Cuntis.

 

Mientras recobraba su salud, sus colaboradores concluían el dibujo de la Carta Geométrica; a su regreso a su casa de Santiago, como primeros preparativos del viaje, nombró sustituto de su Cátedra de Matemáticas Sublimes, al Bachiller en Filosofía y entonces estudiante de Medicina, Benito Ángel Sotelo Rivas (Nuestra Señora del Camino, Santiago 7-IV-1796 – Santiago 9-XII-1874); de la Cátedra de Mecánica Aplicada a las Artes, recientemente creada, de la que no pudo tomar posesión.

 

Durante los meses de Agosto, Septiembre y Octubre de ese año de 1834, su amigo y colaborador Benito María Plá y Cancela (Ferrol 31-XII-1812 – Coruña 3-VII-1879), le remitió sus notas de campo sobre el río Sil en el límite de la provincia de León y de los ríos Valcárcel, Turbia y Visuña, que constituyen los últimos trabajos de la Carta Geométrica.

 

Fontán dio por concluido el dibujo de su Carta Geométrica, desplazándose a Lugo en los primeros días de Noviembre de 1834, donde  se encontraba también  Alejo Andrade Yáñez  (Monforte 1793 – Orense 10-I-1844) y su compañero el Ingeniero de Caminos Julián Rodríguez, ocupados ambos en el trazado del camino de Ferrol a Rabade. Allí precisaron los últimos detalles de la Carta Geométrica. Seguidamente regresó a Santiago para emprender su viaje a Madrid, en fecha posterior al 17 de Noviembre de 1834, en que su hermano Andrés le escribía desde Noya ofreciéndole fondos a tal fin, si fuera preciso.

 

Llegado a la capital, el 1 de Diciembre de 1834, entregó su Carta Geométrica al Sr. Secretario de Estado y del Despacho de lo Interior José María Moscoso de Altamira y Quiroga (Mondoñedo, 25 de Mayo 1788 – 1 de Marzo 1854). El 3 de Diciembre Fontán es recibido en audiencia regia en el Palacio Real, donde fue colocada la Carta en uno de sus salones, e ilustró sobre su realización a la Reina María Cristina, y al Infante Francisco de Paula Borbón y Borbón, hermano de Fernando VII, a quien acompañaba su esposa Luisa Carlota de Borbón Dos Sicilias, tal acontecimiento lo recogió la Gaceta de Madrid del sábado 3 de Enero de 1835.

 

El propio Fontán en carta del día siguiente remitida a su hermano Andrés, cuenta como se desarrolló tan esperado acontecimiento:

 

“Mi querido Andrés: El Sr. Ministro cada día se halla más inclinado a mi favor habiendo contribuido a ello la brillante acogida que S.M. la Reina Gobernadora me hizo aplaudiendo mi obra con sinceridad que no era posible desconocer, y como se interesó tanto que se grabase mandólo así repetidas veces y que esto se hiciera en París.

Ayer me dijo S.E. que era preciso que yo hiciera el sacrificio de pasar a aquella capital previa la conclusión de un pequeño expediente que se instruiría en orden a acreditar que ni aquí ni en Barcelona se hace con menos perfección. A esta propuesta contesté que haría lo que pudiese siempre que no se me perjudicase mucho, pues ya llevaba mes y medio de estancia o más bien de ausencia de mi casa y los gastos motivados no debían ser de mi cuenta.

 

A esto me contestó que le hablase con franqueza y añadió que me daría la Cátedra de Astronomía y Dirección del Observatorio acordados que fuesen los presupuestos y satisfice a ello diciéndole que los 24.000 reales que disfrutaba Rodríguez como tal Director y Catedrático no me lisonjeaban valiendo más los 20.000 que poseía en Santiago por ser pueblo más barato; aunque la viudedad de 8.000 reales me alagaba, sin la cual en ningún modo aceptaría y le añadí que bien merecía se hiciese conmigo alguna excepción en consideración a los servicios que hice al Estado con sacrificio a mis intereses y respondió S.E. que se haría en obsequio mío lo que se pudiese.

 

Por lo dicho ya vez que mi posición no es de las peores ni de las más satisfactorias. Aquí vaco con brillante y descansado destino que es la Dirección del Conservatorio, pero aunque se le hablará de mi, está visto que no quiere dármela vale 40.000 reales y casa.

El Observatorio también tiene casa, una que se halla en un extremo fuera de Madrid, más bien en el sitio del Retiro, junto al Convento de Atocha, bien que muy cerca del Paseo del Prado.

La circunstancia de tener casa aquí vale a cuatro mil reales para cualquier empleado con familia, porque eso y más cuesta aquí las habitaciones especialmente las que se halla en parajes conocidos.

Ya llevo gastados tres mil doscientos reales desde que salí de mi casa sin que de ello resultara a mi familia el menor ahorro, sin otro beneficio que el haber sellado este expediente. Beneficio no despreciable y en obsequiar a esta satisfacción lo doy por bien gastado pero nada más gastaré sin quejarme de la indiferencia con que se miran desembolsos que puedan arruinarme.

Verás en la Gaceta de hoy, al último de ella, el artículo en que se da razón de la presentación mía a S.M. y a SS.AA. y de los gratos testimonios de aprobación con que me honraron…” (termina la carta al concluir la hoja que la contiene).

 

Domingo pretendía la Dirección del Real Conservatorio de Artes, sito en la calle del Turco, creado por el Ministro de Hacienda, Luis López Ballesteros y Varela (Villa García de Arosa 21-VI-1772 – Madrid 13-X-1853), por Real Orden de 18 de Agosto de 1824, cuyas enseñanzas por Real Orden de 30 de Marzo de 1833 se dividían en tres grupos: 1º Aritmética Geometría, Química y Dibujo Geométrico, 2º Nociones de Matemáticas, Construcción Química y Delineación, y 3º la de ampliar y especificar la instrucción de otras materias de general aplicación. Dicha Dirección se encontraba vacante al causar baja su catedrático director Juan López Peñalver de la Torre (Málaga 1763 – Madrid 1835).

 

Localizada la Gaceta de Madrid nº 293 del jueves 4 de Diciembre de 1834, en su última página 1220, se anunciaba la presentación de la Obra:

 

“CARTA GEOMÉTRICA DE GALICIA

 

Es una adquisición importante para las ciencias, la carta de un país cualquiera, y estas producciones que extienden el dominio de la geografía, se hacen tanto más dignas del aprecio de los sabios, cuanto mayores son las dificultades que ofrece su ejecución. En efecto, empezaron estos trabajos en el año 1817 por las comarcas de Santiago, Noya y Villa del Salnés, patria del autor, y en 1820 ligó su triangulación a una base de 2.744 varas, medida con la mayor escrupulosidad. Desde entonces, ocupando el destino de Secretario de la Diputación Provincial de Galicia, y promoviendo tan benemérita corporación sus tareas pudo extenderla hasta alcanzar en 1823 la mitad occidental de Galicia, menos la provincia de Tuy y los partidos de Corcubión y Bergantiños.

 

Posteriormente algo se interrumpieron los trabajos. Sin embargo en 1827 se prolongó la triangulación hasta la frontera de León y se comprobó con una base de 60 varas. Apenas pudo hacerse más hasta el año 1829, en que fue invitado el autor a continuar sus tareas bajo la protección y con el auxilio del Gobierno.

S.M. se dignó otorgar cuanto se propuso en las reales órdenes dirigidas al autor durante aquel ministerio le han sido en extremo satisfactorias.

 

Sin embargo de tan decidida protección, estuvo muchas veces a punto de renunciar a su proyecto: tanta era la contrariedad que halló en una de las autoridades de Galicia y tan temibles eran las consecuencias de desagradarla en aquella época. Y así es como se llevó a cabo el reconocimiento y triangulación de  aquel reino y parte adyacente de León, excepto la provincia de Mondoñedo y la región contigua de Asturias, que fecundan los ríos Eo y Navia.

 

Al emprender esta última parte de las operaciones geodésicas con toda la protección del Capitán General Conde de Cartagena quien en 1823 fue nombrado Capitán General de Galicia, fue necesario la mayor decisión para no suspenderlas en el Principado, en donde a pesar de las reales órdenes expedidas, se observó que ninguna recibieran las autoridades locales.

Concluidas, en fin las operaciones geodésicas en todas las comarcas que pudiese admitir el cuadro de la Carta, se procedió a su cálculo construcción y dibujo.

Tal ha sido la ocupación del autor y de sus dignos colaboradores desde Agosto del año último hasta el presente, época fatal en que una enfermedad gravísima de 10 meses de duración, fruto de tantas penalidades y fatigas hubo de conducirle al sepulcro.

 

Adoptose la escala del cienmilésimo o de una medida en la Carta por cien mil en el terreno, es decir de un pie por cinco leguas. Corresponde el cuadro de toda ella ocho pies de largo y otros ocho de ancho.

Se dividió en dos grandes bandas, la una oriental que se extiende desde el meridiano central hasta la confluencia del Navia, y la otra occidental que termina en el Cabo de Touriñan y no obstante su grande tamaño se hace uso de ella sin embarazo alguno por medio de un mecanismo muy sencillo. Las longitudes se refieren al Observatorio de San Fernando y van señaladas de diez en diez segundos de grado, como si bien las latitudes. La Carta es simétrica respecto al meridiano central, y se sujetó a la proyección cónica modificada, correspondiendo el centro de desarrollo a la latitud media 42º47’’30’. Las posiciones astronómicas en longitud y latitud y acimut respecto a las estaciones de 1º y 2º orden, han sido calculadas con todo rigor y están acorde las deducidas de las observadas: igual comprobación ofrecen las bases y la triangulación está ligada sin la menor interrupción, siendo la de primer orden la considerable magnitud.

Por último, se han nivelado las cordilleras y otros muchos puntos por medio de observaciones barométricas simultáneas, siendo Noya el punto de observación del barómetro estacionario. El autor se ocupa de redactar los datos que van indicados, que se publicarán en la descripción geométrica de Galicia.

 

S.M. la augusta Reina Gobernadora, que tanto se complace en proteger las ciencias, a cuya alta penetración no se oculta la utilidad e importancia de una obra que es la primera en su clase, y ha de servir de modelo para las que hayan de emprenderse en las demás provincias, se ha dignado autorizar al Excmo. Sr. Secretario del Estado y Despacho de lo Interior para que la Carta se ponga de manifiesto por el término de diez días que se contarán desde el 5 del actual mes en adelante, a fin de que los conocedores que gusten ver esta obra puedan examinarla en una de las salas del archivo de aquel Ministerio desde las doce del día a las dos de la tarde”.

 

Cuando la Gaceta de Madrid, anuncia la prematura muerte de Domingo Fontán, después de una gravísima enfermedad de diez meses de duración como consecuencia de las penalidades y fatigas que le causaron el levantamiento de su Carta Geométrica, aunque como más adelante veremos, la enfermedad de Fontán durante diez meses del año 1834 fue cierta, no así su fallecimiento.

 

De conservarse la totalidad de la carta de Fontán a su hermano Andrés, habría sido curioso conocer su opinión sobre el luctuoso suceso.

 

Con fecha 20 de Diciembre de 1834, la Reina Gobernadora dicta otras dos reales órdenes, la primera nombrando a Domingo Fontán individuo de la Comisión de  Rectificación de los Límites Provinciales y Arreglo de los Partidos Judiciales para cubrir la vacante dejada por Diego Clemencín Viñas, nacido en Murcia, 27-IX-1765, quien había fallecido en Madrid el 4 de Julio de 1834 como consecuencia de la epidemia del cólera morbo. La segunda, comunicando la Real Orden anterior a su Presidente José Agustín Larramendi (30 Marzo 1769 Santa Señora de Garanza, Villa de Deva – Madrid 27 de Mayo de 1848). Esta Comisión también llamada Mixta de División Territorial fue creada el 3 de Marzo de 1834, como consecuencia de la división provincial de España en 49 provincias, efectuada por el Secretario de Estado del Ministerio de Fomento, Francisco Javier de Burgos (Madrid – 22 Octubre 1778 – Madrid 22 Enero 1849), aprobada por Real Decreto de 30 de Noviembre de 1833 por la Reina María Cristina de Borbón, mediante la cual  perdió la capitalidad Vigo a favor de Pontevedra.

 

Igualmente por Real Orden de 17 de Febrero de 1835, se acordó la rehabilitación del Observatorio Astronómico nombrando a Fontán su Director y Catedrático de Astronomía y por otra de 1 de Mayo, también se le nombró Director de la Escuela Especial de Ingenieros Geógrafos, creada por Decreto del día 30 del mes anterior.

 

El 30 de Mayo de 1835, Fontán escribía a su hermano Andrés poniéndole al corriente de sus actividades.

 

“Mi querido Andrés: El Gobierno resolvió que mi obligación en la Escuela de Geógrafos se limite a enseñar Geodesia como aplicación inmediata de la Astronomía. También se manda que proceda a subsanar y llevar a efecto las obras del Observatorio. Quiero ver si puedo salir para Noya el mes que entra aunque lo dudo mucho.

Recibí de París un barómetro muy manual y te ruego que lleves en esa, observaciones con el barómetro de Fortín con el termómetro unido a él y con otro termómetro de Troughton cuidando que este indique la temperatura ambiente o exterior y no la de la sala lo que se consigue abriendo las ventanas y poniéndolo en ella a la sombra. De este modo verificaré la altura del Observatorio sobre el mar y nivelaré en mi viaje a esa los puntos más notables de la carretera.

Consérvate bueno con el tío y así dispón de tu hermano. Domingo”.

 

El 2 de Junio de 1835, solicitó a su Majestad la Reina Gobernadora le concediera licencia para ir a Galicia a restablecer su salud hasta el 1 de Octubre. Siéndole concedida la misma, pudo marcharse a Santiago a mediados del mes de Agosto.

 

Domingo concluidas sus vacaciones, regresó a la Villa y Corte, pero esta vez en compañía de su esposa Manuela Riva Gómez (La Coruña 17-IX-1806 – Santiago 22 de Mayo 1867), hija de Pedro Riva, natural de Santa María de Alta, (Lugo), y María del Carmen Gómez, natural de Arzúa, (La Coruña), y de Antonia, su hermana gemela, nacida ese mismo día, después de ella,  y sus hijos Félix (Santiago 18-XI-1826 – Santiago 9-II-1907), María Dolores de la que únicamente conocemos que nació en Santiago en 1828, falleciendo muy joven también en Santiago de garrotillo (difteria) en fecha indeterminada y Manuel (Santiago 11-VII-1834 – Castro de Lousame 14-IX-1896.

 

Al día siguiente, escribía a su tío Sebastián Rodríguez Blanco quien se encontraba en la Villa de Noya, anunciándole su llegada sin novedad:

 

“Madrid 3 de Octubre de 1835

 

Mi muy amado tío: ayer hemos llegado a esta sin más novedad que la de haber tenido Manuelita una erupción que sin duda fue de las viruelas aunque benignas de la cual va convaleciendo y haber sido atacado Félix de una fiebrecilla a consecuencia de un fuerte resfriado, guarda cama y me parece sanará pronto.

 

El viaje fue extremadamente incómodo y necesitamos reposar. Trajimos con nosotros a una hermana de mi mujer, dócil y laboriosa y de grandes habilidades que con mucho gusto suyo y de sus padres quiso acompañarnos en lugar de la niñera. Nos hayamos en una casita cómoda dentro de la Corte. Calle de las Huertas nº 67 (nuevo) cuarto principal. No fui al Observatorio por no estar enteramente habilitada la casa que allí tengo, ser excesivamente fría y porque la que se me proporcionó solo me cuesta 6 reales por día y está en buena situación. No salí de casa ni pude saber ni escribir a V. cosa alguna de nuevo. Sirva esta para Andrés a quien incluyo la adjunta sobre cosas de la Fábrica.

 

Manuelita renueva a V. su afecto con los niños lo mismo a Andrés quedando a su disposición su reconocido sobrino Q.S.M.B. Domingo – Sr. Don Sebastián Rodríguez Blanco”.

 

Fontán una vez que se incorporó a su destino, siguió gestionando las obras de rehabilitación del Observatorio y al no estar concluidas para poder dar comienzo a sus clases de su Cátedra de Astronomía, por Real Orden del Ministerio de lo Interior de 24 de Octubre de 1835, se ordenó designar local acomodado en las Reales Escuelas de San Isidro, ello en contestación a su petición de 19 de Octubre de ese año.

 

En cuanto a la Escuela de Ingenieros Geógrafos, el 13 de Noviembre de 1835, Fontán remitió a la Secretaría del Ministerio de Instrucción Pública, la propuesta de Estatutos dejando en blanco el sueldo de profesores y empleados, no teniendo respuesta a la misma al quedar en suspenso el proyecto. De esta forma se convirtió en el primer Director de la non nata Escuela de Ingenieros Geógrafos.

 

El segundo anuncio de la muerte de Domingo Fontán, nos  lo narra con todo tipo de detalles, Benito Hortelano en sus “Memorias” publicadas en 1860 en Buenos Aires. “Memorias” éstas que reprodujo la Editorial Espasa Calpe, S.A. Madrid, 1936.

 

Benito Hortelano Balvo (Chinchón, Madrid 3-IV-1819 – Buenos Aires 13-III-1871), fue periodista, político, (militante del Partido Progresista, entusiasta seguidor del General Baldomero Espartero),  escritor y editor.

 

En sus “Memorias” nos relata como salió de su Villa natal  de Chinchón el 23 de Enero de 1835, estableciéndose en la Villa y Corte, primero como aprendiz de sombrerero en el taller de Ramón Menéndez en la Puerta del Sol, donde estuvo un año y luego como aprendiz en un taller de sillas de paja fina, ubicado en la calle del Carmen en el que permaneció dos años, allí conoció a su buen amigo José Martínez.

 

Hortelano como si se tratase de un vodevil, nos refiere la historia de su compañero Martínez que abarca desde el año 1836 hasta 1839 y cómo éste  llegó a ser un hombre de provecho para las ciencias.

 

“Entró de aprendiz un joven llamado José Martínez hijo de una pobre viuda lavandera, la que no podía mantener a José y a otra niña que tenía menor, los había entregado al hospicio. Este muchacho no sabía leer ni escribir, pero era vivo y solo la miseria le tenía en aquel estado y a no haberse la Providencia apiadado de él hubiese quedado oscurecido y hoy sería un triste jornalero o tal vez un perdido.

Quiero dedicar unas líneas a José Martínez (Palomar) segundo apellido con que después se ha firmado, en honor a la verdadera amistad que siempre hemos conservado. Este joven al que los oficiales y el maestro maltrataban por su torpeza en aprender a fabricar sillas, parecía que su instinto le inclinaba a otras cosas muy distintas que a la de sillero. Ni golpes ni consejos, ni el hacerlo desempeñar los oficios más bajos, sirviendo a todos a pesar de haber pasado dos años de aprendizaje, siempre estaba lo mismo; hacía sillas, pero tan mal, que muchas veces hubo de romper el trabajo que había hecho ¿Quién habría de creer que este joven sería tan útil  a las ciencias como llegó a ser?

 

Era a la sazón director del Observatorio Astronómico de Madrid, el Sr. Fontán, hombre eminente en las ciencias y gran astrónomo. Estaba casado con una linda joven de dieciocho años, teniendo él como cincuenta y seis o sesenta, y esta notable diferencia de edades produjo lo que con tanta frecuencia acontece a los matrimonios desiguales: los celos. Ellos se apoderaron del Sr. Fontán y le condujeron al precipicio en el que sucumbió. Iban haciendo tanto estrago las visiones de este señor que llegó a perder el buen corazón, pero en medio de tan deplorable estado, la Providencia inspiró una idea, que puso en ejecución inmediatamente. Siendo la lavandera de la casa la madre de Martínez, propuso a ésta que fuese al Observatorio en calidad de ama de llaves y llevase consigo a su hijo José para que hiciera compañía a su mujer, que vivía en el mismo Observatorio. Este se hallaba separado de la población, edificado dentro de las murallas sobre el cerrillo que llaman de San Blas, en el terreno del Real sitio del Buen Retiro, posesión de recreo de los reyes de España y lo más elevado de la Corte. Este edificio construido a la moderna, aún no concluido, tiene diferentes habitaciones para el director y servidumbre; en el primer piso hay en su centro, un salón octógono, y sobre él un salón circular acústico, con medios puntos cubiertos de cristales al Norte Oeste y Sur, donde colocan los instrumentos de observación y estudio cerrado herméticamente. Sobre este salón el piso principal  o segundo cuerpo tiene un elegante templete, sostenido por 32 columnas de piedra de granito, colocadas a cada uno de los 32 vientos de la aguja, desde cuyo templete se alcanza una distancia de 12 leguas con los anteojos que en él se colocan para observar las cosas terrestres.

 

La madre de Martínez aceptó y se estableció allí con éste, en calidad de sirviente y acompañante de la señora. El Sr. Fontán tomó afición al muchacho, empezó a enseñarle a leer y a escribir dándose tal maña en aprender, que pronto estuvo en disposición de aprender la Aritmética. Encantado tenía José al director por su aplicación, e inmediatamente le puso a aprender matemáticas, física y astronomía y prácticamente iba aprendiendo el manejo de los instrumentos al lado del maestro; sin apercibirse uno ni otro que el muchacho había nacido para aquella ciencia y que insensiblemente se iba el Sr. Martínez haciendo un astrónomo y un hombre científico. Dos años transcurrieron en esto; los celos parecía que habían desaparecido de la cabeza del Sr. Fontán, distraído con su criado y discípulo, a quien quería como hijo. Pero ignoro si con justicia o solo por cavilación (a pesar de que Martínez me ha asegurado lo último), ello es que el director empezó a tener celos de su discípulo, sin que ello fuera causa de enfriar nada el cariño que le tenía; un día, domingo, no estando la señora en el Observatorio, ni tampoco Martínez por haber ido a la población a visitar a su padres y Martínez a sus amigos, se encerró en una pieza y se suicidó de un pistoletazo. Cuando llegaron las autoridades, hallaron sobre la mesa una carta encargando no culpar a nadie y una comunicación al Gobierno recomendando al joven Martínez a su protección, diciendo que interin no se nombrase otro director, el Martínez era suficientemente capaz de dirigir las observaciones pendientes y que con un poco que le ayudase el Gobierno para concluir los estudios sería un joven que honraría a la nación.

 

He aquí como mi querido Martínez se encontró Jefe del Observatorio pues el Gobierno atendió en todo la recomendación del Sr. Fontán y Martínez llegó a ganar por oposición en la Universidad de Madrid las cátedras de Matemáticas y Física y Astronomía, con la dirección del Observatorio que hasta el año 48 ha desempeñado habiendo escrito y dado a la prensa trabajos muy importantes ¡y habrá quien niegue el Destino! ¿qué otra cosa sino el Destino ha influido en este joven? ¿cuántas circunstancias no han concurrido para llegar al puesto que en las letras y en las ciencias ocupa? ¡aquel muchacho con la cabeza rapada, huérfano, acogido a la caridad pública, que lo sacan del Hospicio para aprender un miserable oficio, con el que la madre se creía dichosa, y sin embargo este joven hospiciano no quiere aprender, no puede hacer una silla; rechaza su instinto tan ruin oficio y prefiere que lo maltraten y ser criado de todos los operarios  antes que adelantar un paso en el oficio. ¡Vémosle en dos  años aprender las ciencias más difíciles y oscura ciencia que fatiga a los estudiantes por su aridez y ningún atractivo, cuando no se comprenden; en fin, aprende las Matemáticas y todos los preliminares de la Astronomía, siendo un gran práctico en el manejo de los instrumentos, mientras estudiaba la teoría de las estrellas y los astros! ¡Oh Providencia, cuan insondables son los designios!”.

 

A la vista de lo expuesto por Hortelano, nosotros solo relataremos la cotidianidad de la vida de Fontán durante el periodo en que Martínez se convirtió en hombre ilustrado. (1836-1839) hasta tu destitución del cargo de Director del Observatorio en 1840.

 

Fontán y su familia regresaron a Galicia para pasar las Fiestas de Navidad y primero de Año en la Villa de Noya en compañía de su tío Sebastián y su hermano Andrés, regresando todos a Madrid a principios de Enero de 1836.

 

Por Real Decreto del Ministerio de la Gobernación de 15 de Febrero de 1836, se creó la Comisión de Pesas y Medidas nombrando la Regente, entre otros, a Fontán individuo de la misma, junto con el Matemático Vicente Vázquez Queipo. Las pesas y medidas se unificaron, implantándose el sistema métrico decimal por ley de 19 de Junio de 1849. Fontán se adelantó a dicha Ley al levantar su Carta Geométrica en escala de cienmilésima 1/100.000.

 

En carta de 29 de Junio de 1836, Domingo desde Madrid escribe a su hermano, haciéndole partícipe de sus ocupaciones.

 

“Mi querido Andrés:

Hace quince días que vivo en el Observatorio continuando con los baños sin embargo de lo cual todavía no cedió del todo el mal que los motiva.

No hay comezón ni grano alguno en el cuerpo, pero si en las manos y muñecas. Espero hacer una consulta y veremos lo que me dicen. Mil cosas al Tío.

Dime si en ese partido o distrito electoral ando yo en lista pues aquí me pusieron en ellas, lo mismo en Lugo y en otras provincias. Veremos lo que sale.

Tuyo Domingo F.”

 

Por Real Decreto de 21 de Agosto de 1836, se convocaron elecciones a Cortes, correspondientes a la legislatura de 1836 – 1837, que tuvieron lugar el 2 de Octubre de 1836, saliendo Domingo Fontán, Procurador electo por la Provincia de Pontevedra. Fontán tuvo afinidad ideológica con el Partido Moderado liderado por el sector Monárquico Constitucional, sin embargo durante toda su vida pública actuó siempre como un diputado libre e independiente.  El 21 de Octubre de 1836, juró su cargo.

 

Fontán compagina su Cátedra de Astronomía del Observatorio con las sesiones de las Cortes en las que además de asistir participaba en sus debates con asiduidad.

 

De dicha Legislatura, destacamos que el 25 de Enero de 1837, a la Comisión de Diputaciones Provinciales del Congreso, se pasó una instancia remitida por el Secretario de Despacho de Gobernación de la Península de la Diputación Provincial y Junta de Armamento y Defensa de Pontevedra, solicitando que la Carta Geométrica de Domingo Fontán, se grabase a la mayor brevedad, repartiendo entre sus cuatro provincias la cantidad que al efecto fuese necesaria.

 

En la Sesión parlamentaria de 15 de Marzo de 1837, se aprobó sin discusión el dictamen de la Comisión de Diputaciones Provinciales sobre el grabado de la Carta Geométrica, devolviendo el Expediente al Gobierno “para que excite a las tres restantes Diputaciones de Galicia a la cooperación de los gastos necesarios al complemento de la obra, por medio de arbitrios que no estén destinados a la conclusión de la guerra civil.”

 

Conviene precisar que por Real Orden de 15 de Febrero de 1835, la Reina Gobernadora, había acordado destinar a tal fin la suma de 160.000 reales a cargo del Ministerio de lo Interior correspondiente al presupuesto para la formación de los planos topográficos de las provincias, pero por otra Real Orden de 9 de Julio de 1836, se relevó a Fontán de recibir esa cantidad que quedó a cargo del pagador del ministerio y a cargo de Fontán contratar el grabado en París, debiendo presentar antes la exposición de las operaciones. El devenir de la Guerra Carlista determinó que este proyecto quedara en suspenso.

 

El 2 de Junio de 1837, Fontán remitió el siguiente oficio al Ministro de Estado y del Despacho de Gobernación de la Península, en relación a su solicitud para desplazarse a Galicia por cuatro meses que le fue concedida en Sesión Parlamentaria de 9 de Mayo de 1837, para que durante este tiempo no se le descontase el sueldo de Director del Observatorio Astronómico y su  Cátedra de Astronomía ya que el ejercicio del cargo de diputado era gratuito, es decir, no remunerado.

 

“Excmo. Sr.

 

Los achaques habituales que he contraído con la penosísima tarea de la Carta Geométrica de Galicia, me ponen en la dura necesidad de tomar los baños minerales de Cuntis, en la Provincia de Pontevedra, sin los cuales hubiera terminado mis días en año 1834 después de diez meses de una gravísima enfermedad y cinco con una fístula en el párpado superior del ojo izquierdo, cuyos síntomas se me han reproducido dos meses para acá.

 

Esto me obligó a pedir licencia a las Cortes por cuatro meses que se dignó concederme en días de los tres meses últimos. También motiva este viaje la necesidad de trasladar a la casa de mi nacimiento, mi mujer y familia, vista la imposibilidad de subsistir aquí con ella con un sueldo cuantioso y tan mal pagado de un año a esta parte que no puedo ni debo calcular cobrable la cuarta parte de mi dotación, hallándome en el día con nueve meses de atrasos. Por esas razones y atención a que el Ayudante del Observatorio puede excusarme de las obligaciones de mi destino y mis compañeros los Señores Yagüe y Falero en el trabajo gratuito de la Comisión de Pósitos. Ruego a V. tenga a bien inclinar el ánimo de S.M. a que me permita hacer uso de la licencia de cuatro meses sin por ellos sufrir descuento alguno en el haber que me corresponde.

Dios guarde a V. muchos años. Madrid 2 de Junio de 1837.

Excmo. Sr. Ministro de Estado y del Despacho de Gobernación de la Península”.

 

El traslado de la familia a su casa de nacimiento en Porta de Conde, es una manera de expresarse para apoyar su pretensión, pues dicha casa según afirmó en la sesión de Cortes de 8 de Agosto de 1837 se encontraba sin reedificar después de ser incendiada durante la Guerra de la Independencia. Además en esa fecha sus padres ya habían fallecido, Sebastiana Rodríguez Blanco, en Porta de Conde el 12-XII-1818 y Rosendo Fontán Oliveira, también en Porta de Conde el 14-I-1830.

 

Por ello, en el lugar de su nacimiento, solo residían sus hermanas, María Alberta, casada con Alberto Vidal, a la que sus padres dejó en herencia la casa en la que falleció en Porta de Conde; Gabriela, soltera, a quien correspondió otra casa en el lugar del Castro de Porta de Conde; Rosalía, casada con Manuel Vidal, quien se adjudicó la casa natal de Fontán y accesorios, sita también en el lugar del Castro de Porta de Conde.

 

En la sesión de las Cortes de 31 de Agosto de 1837, Fontán afirma: “yo no estaré en este sitio cuando se presenten los presupuestos, porque no me lo permitirá el estado de mi salud, y tendré que ir a tomar los baños, pero si yo estuviera…..”

 

También destacamos que en esa fecha, aunque no existía en el Observatorio el cargo de Vicepresidente, Fontán contaba con la colaboración de su buen amigo y compañero el Ayudante de Astronomía Pedro María Delgado Sandino, quien concluida la legislatura de 1837-1838 estando Fontán en Galicia le defendió valientemente ante sus enemigos políticos que cuestionaban la exactitud de la Carta Geométrica de Galicia. sin embargo, las dudas de Fontán se hicieron realidad, habida cuenta que el desarrollo de la Guerra Carlista determinó la imposibilidad física de efectuar tal viaje a Galicia con su familia que tuvo que posponer a tiempos más seguros.

 

 El 22 de Septiembre de 1837, se celebraron elecciones generales, correspondientes a la Legislatura de 1837-1838, a las que concurrió Fontán obteniendo un escaño por Pontevedra y otro por Lugo. El 4 de Noviembre de 1837, se declaró concluida y el día 13 tuvo lugar la primera sesión preparatoria de las nuevas Cortes de la legislatura 1838 – 1839, en ambas Fontán renunció a su escaño por Lugo.

 

En esa legislatura compartió escaño con su discípulo Ramón de la Sagra y Peris diputado por La Coruña; José Valladares Gómez, Diputado por Orense y colaborador en los trabajos de la Carta Geométrica; Antonio Loriga y Reguera, Diputado Suplente por La Coruña, General de Artillería, y Presidente de la Diputación de La Coruña, durante el Trienio Liberal;  Diego López Ballesteros y Varela, hermano del Ministro de Hacienda de Fernando VII, Luis López Ballesteros y Varela; José Moscoso del Altamira y Quiroga, quien fue Secretario de Estado y del Despacho del Interior,   renunció al cargo de Diputado por Orense, optando por el de Senador,  Luis Pose Varela, Catedrático de Química de la Universidad de Santiago, quien por su estado de salud asistió a muy pocas sesiones, todos ellos buenos amigos de Fontán. Además del Matemático Vicente Vázquez Queipo, Diputado por Lugo y Pascual Madoz Ibáñez, Diputado por Lérida, autor del Diccionario Geográfico Estadístico de España y sus posesiones de ultramar, al que Fontán en la sesión de las Cortes de 31 de Agosto de 1837 llamaba compañero y amigo.

 

De dicha legislatura, hoy solo nos interesa destacar la sesión del 1 de Marzo de 1838, en la que se debate sobre la comunicación de Ramón de la Sagra y Peris solicitando permiso de cuatro meses para continuar en París los trabajos del grabado y estampado de su Historia Física Natural de la Isla de Cuba. Se opuso a tal licencia el Diputado electo por Jaén, Antonio Benavides, a quien Fontán replicó contrariado de manera acalorada; en apoyo de esta pretensión también intervinieron el Diputado electo por Badajoz, Francisco Lujan y Vicente Vázquez Queipo, Diputado por Lugo, obteniendo Ramón de la Sagra el permiso que pretendía.

 

También el 2 de Marzo de 1838, Domingo Fontán, Director del Observatorio Astronómico de Madrid, es nombrado miembro de la Sociedad Geográfica de París, creada el 15 de Diciembre de 1821.

 

El 10 de Junio de 1838, por medio de Real Orden, se autorizó librar los fondos para el grabado y estampado de la Carta Geométrica de Galicia a cargo del presupuesto del Ministerio de la Gobernación de la Península, que efectivamente fueron librados el 3 de Julio, ordenando la Reina Gobernadora, mediante Real Orden de 10 de Julio de 1838, que Fontán se desplazase a París con tal cometido. Domingo Fontán no esperó a que concluyeran las sesiones de Cortes, el 17 de Julio de 1838, en que la Reina Gobernadora leyó el discurso de terminación de la legislatura, marchándose por fin a Galicia, donde ultimó los preparativos para desplazarse a París. En Santiago el 14 de Noviembre de 1838, otorgó su testamento a favor de sus hijos menores de edad Félix, Carmen y Manuel, nombrando a su esposa Manuela tutora de sus hijos y albacea.

 

Precisamos que Manuela Riva Gómez, desde ese mes de Julio de 1838, no volvió a la Villa y Corte hasta Enero de 1852 en que su esposo se desplazó a Madrid al objeto de tratar de solucionar la cuestión de propiedad de la Carta Geométrica de Galicia que el Gobierno le había incautado y de otros temas como el de participar en las pujas de suministros de papel de las fábricas de confección de cigarros, donde permanecieron hasta principios del verano.

 

En fecha indeterminada del mes de Enero de 1839, Fontán en compañía de su hijo Félix, embarca en La Coruña en el vapor con destino al Puerto de L’Havre para desde allí en diligencia llegar a París para desempeñar su comisión permaneciendo en Francia hasta el 3 de Julio de 1839, en que embarcó de regreso a La Coruña para participar en las elecciones a Cortes celebradas el 24 de Julio de 1839, en las que obtuvo un escaño por la Provincia de Lugo y otro por la de Pontevedra, pero las elecciones de Pontevedra fueron anuladas y el acta de las de Lugo no llegó aprobarse.

 

Durante su estancia en la capital francesa, fijó su residencia en el Hotel de l’Empereur Joseph II en la Rue Tournon, 33, esquina a la Rue Vaigirard, frente al edificio del Senado. Dicho establecimiento hostelero, anteriormente se denominó Hotel de Tréville y en él se hospedó de incógnito con el nombre de Conde de Falkenstein el Emperador de Austria José II, hermano de María Antonieta, del 18 de Abril de 1877 al 30 de Mayo de dicho año, cuyo viaje a París, tuvo por objeto entre otras cosas, la de disciplinar a su concupiscente hermana María Antonieta, esposa de Luis XVI, Rey de Francia. Posteriormente el hotel cambió de nombre para tomar el del Emperador José II, pasando más tarde a denominarse Hotel Foyot donde explotó una bomba que colocó un anarquista el 4 de Abril de 1894. El edificio fue demolido en 1937.

 

Una de las primeras cosas que hizo Domingo Fontán en la capital francesa, fue reunirse con Ramón de la Sagra y su esposa Manuela Turner del Río Maldonado. Ramón le había recomendado al Grabador Josephe León Bouffard.

Los cinco meses de permanencia en París los dedicó a la dirección del grabado de las piedras litográficas empezando por las hojas que contienen las montañas de mayor altura. No obstante Ramón de la Sagra le introdujo en diferentes círculos culturales asistiendo a sus reuniones, incluidas las de la Sociedad Geográfica de dicha ciudad, en la que conoció a sus ilustres compañeros.

 

Sobre esas actividades tenemos noticia a través del acta de la Sesión de las Cortes de 12 de Mayo de 1842, en la que Fontán replicaba al Diputado, Poeta (romántico) y Diplomático, José Espronceda Delgado, denunciado la escasa formación de los miembros del Cuerpo Diplomático, en el que entonces se colocaba a los hijos de los favorecidos incluido los ahijados de los ministros de estado, alegando al respecto:

 

“Yo me he hallado en reuniones de 100 a 200 personas entre las cuales asistieron embajadores de diferentes naciones y no he visto a nuestros diplomáticos: ¿por qué? Porque no podían figurar entre ellos. Me he visto en el caso de tratar con ellos y me he visto en el caso de hacer el papel que podía, y ellos no han hecho ninguno…”

 

Concluida su estancia en la capital francesa, Fontán dejó a su discípulo y amigo al cuidado de la marcha de los trabajos de grabado de las piedras litográficas de la Carta Geométrica de Galicia.

 

Fontán regresó a Santiago en los primeros días de Julio de 1839, y sin ir a Madrid, allí permaneció dedicado a la multiplicación de los datos de nivelación de su Carta Geométrica mediante operaciones geodésicas y a la redacción de una memoria que tituló “Descripción Geométrica de Galicia” en la que explicaba de manera descriptiva y completa las operaciones geodésicas previas a la Carta, y principalmente a la dirección del grabado de las piedras litográficas que efectuaba  Bouffard en París, supervisadas por Ramón de la Sagra, enviando las correcciones de los pliegos desde Santiago.

 

 

Por Real Orden de 19 de Noviembre de 1839, se celebraron nuevas elecciones, Fontán remitió  desde Santiago el 31 de Diciembre, un manifiesto a los electores de Galicia y en especial a los de Pontevedra y Lugo denunciando su  exclusión en la candidatura de la Provincia de Pontevedra.

 

Celebradas las elecciones el 19 de Enero de 1840, salió elegido como diputado suplente por la provincia de Lugo, no teniendo ocasión de ejercitar dicha suplencia.

 

Ramón de la Sagra desempeñó la comisión de vigilar el grabado de las piedras litográficas, que dejó interrumpida al tomar posesión de su escaño de diputado por la provincia de La Coruña en la legislatura de 1840, iniciada el 18 de Febrero, el 18 de Marzo en que juró el cargo. El 21 de Abril solicitó  licencia por dos meses para continuar en París la impresión de su obra, cesando de su puesto el 11 de Octubre de 1840.

 

En esa legislatura, el Gobierno Moderado de Evaristo Pérez de Castro Colomera, presentó el Proyecto de Ley de Ayuntamientos, que fue sancionado por la Reina Regente María Cristina. En Madrid se produjeron grandes desórdenes provocados por los Liberales Progresistas, dado que la Ley de Ayuntamientos tenía una significación política, al ser nombrados los alcaldes por el Gobierno, que los escogía entre los concejales electos, así quien controlaba los Ayuntamientos tenía clara ventaja en las elecciones generales. Pronto los alborotos se extendieron por toda España formándose en las Diputaciones Provinciales,  Juntas revolucionarias que sustituyeron la autoridad del Gobierno. Espartero lideró estos levantamientos también conocidos como la Revolución de 1840, pronunciándose el 1 de Septiembre de ese año, lo que determinó la salida de España al exilio de la “Regente de los Moderados” María Cristina de Borbón para ser sustituida por el “Regente de los Progresistas” el General Baldomero Espartero.

 

En Madrid se creó la Junta de Gobierno Provisional, que como primeras medidas, procedió mediante diferentes decretos, a la depuración de los Liberales Moderados de los puestos de la Administración y del Ejército, negando pasaporte para salir de Madrid a senadores y diputados a Cortes.

 

En ese contexto, estando Fontán en Santiago, se dictó el Decreto de 20 de Septiembre de 1840, publicado en la Gaceta de Madrid al día siguiente con el siguiente texto:

 

“La Junta Provisional del Gobierno de Madrid ha tenido a bien suspender provisionalmente en el ejercicio de sus funciones de sus respectivos destinos a los sujetos siguientes:

 

….(en  tercer lugar) Sr. Don Domingo Fontán, Director del Observatorio.”

 

Fontán en su concisa autobiografía publicada por el Instituto Padre Sarmiento en 1946, afirmaba al respecto:

 

“Así es que separado de su destino de Catedrático Director del Observatorio en el pronunciamiento de septiembre de 1840 por la Junta de Madrid, no solicitó la reparación de este agravio, a pesar del interés que entonces tomaron por él las Juntas de Orense, Lugo y Pontevedra, representando sobre ello a la Regencia provisional, nombrándole vocal suyo la última en representación al partido de Tabeirós, destino que no desempeñó, eligiéndole Diputado provincial el de la Lama y nombrándole toda la provincia Diputado a Cortes. Siéndolo entonces en las legislaturas de 1841, 1842 y 1843, aún después de declarada la mayoría de la Reina (Isabel II), no se aprovechó de posición tan ventajosa en beneficio suyo; y si cesante era cuando se le eligió Diputado, cesante lo es en el día, sin que el color político de los Gobiernos hayan influido en su modo de conducirse como hombre público”.

 

El interés que se tomaron las Juntas revolucionarias de Orense, Lugo y Pontevedra, era por el perjuicio que a Galicia se irrogaba pues dicho Decreto suspendía a Fontán en su comisión de dirigir el grabado de la Carta Geométrica en París, a lo que en esas fechas en exclusiva se dedicaba desde Galicia, lo que determinó el retraso hasta 1845 del grabado de las piedras litográficas.

 

También el llamado Pronunciamiento de Septiembre, supuso el cese de Fontán en la Comisión Mixta de División Territorial que fue disuelta el 15 de Septiembre de 1840, así de la forma indicada, pasó a ser cesante por separación total del servicio.

 

 

La dirección del Observatorio Astronómico se quedó vacante hasta el 2 de Marzo de 1841, en que tomó posesión del cargo Jerónimo del Campo Roselló (Madrid 1802 –  1861), Matemático e Ingeniero quien también ocupó la Cátedra de Álgebra y Geometría Analítica y Cálculo diferencial de la Escuela de Ingenieros de Caminos.

 

Como tenemos dicho, en otro artículo, Fontán en Enero de 1839, para suplirle durante su estancia en París, dejó como Director interino al Ayudante de Astronomía, Pedro María Delgado Sandino, casado con Tomasa Olive  Cauvet, hija del conocido periodista y escritor, historiador y político, Pedro María Olive.

 

Pedro María Delgado Sandino,  en Febrero de 1839, denunció en el Juzgado  la desaparición de su esposa Tomasa y de su hija María del Carmen de dos meses de edad, lo que  determinó que el Juzgado incoase instrucción y como primeras diligencias de averiguación del paradero de las desaparecidas, publicase providencia en el Diario de Madrid el 27 de Febrero de 1839, exhortando a quien pudiera dar noticia de donde se encontraban, haciendo saber a las personas que las consintiesen en su casa, de la responsabilidad penal en la que incurrían.

 

Este hecho por la notoriedad del padre de Tomasa, tuvo repercusión social, dando lugar a un gran escándalo, publicándose  una segunda providencia por el Juzgado de Primera Instancia en el mismo Diario de Madrid de 5 de Marzo,  que se justificaba a Tomasa Olive alegando:

 

“….. Doña Tomasa, si bien se ausentó de casa de su esposo, no hizo otra cosa que trasladarse a la de sus padres.  Pedro María Delgado mal aconsejado y poco inteligente  en materias judiciales  procedió a hacer contra la misma una denuncia con bastantes motivos para dar lugar a los procedimientos judiciales que se han tenido por su causa……”

 

Entendemos que el Juez titular del entonces Juzgado de Primera Instancia, Don Francisco Amorós y López, quien anteriormente lo había sido del de Tecla (Murcia) también Diputado a Cortes por Totana (Murcia) que se jubiló como Presidente de Sala de la Audiencia Provincial de Albacete, con manifiesto abuso de sus funciones, publicó esa segunda, así se llamaba entonces, providencia, el 5 de Marzo de 1839, totalmente ajena a la instrucción que por motivo de la aparición, se daba por concluida, con la única finalidad de salvaguardar el honor de Tomasa Olive Cauvet y el de su influyente progenitor, poniendo en mal lugar a su esposo, a quien la legislación de la época amparaba en el ejercicio de su autoridad marital que le otorgaba la llamada licencia del mismo nombre.

 

Pedro María Delgado para salvar su honor, no supo o no pudo hacer otra cosa que la que hizo, según relata el Anuario del Observatorio de Madrid. Primer año 1860, Imprenta Nacional 1859 y que Benito Hortelano nos “precisa” que fue de un disparo de pistola que se efectuó en la cabeza, en nuestra opinión,  como consecuencia de la humillación pública a la que fue sometido.

 

El Diario de Madrid del sábado 8 de Junio de 1839, daba la noticia del luctuoso acontecimiento:

 

“Tribunales de la Corte, suicidio.

 

En la noche del 6 se suicidó en su habitación Don Pedro María Delgado, encargado del Observatorio Astronómico, con un tiro de bala disparado por un cachorrillo; el Sr. Juez de Primera Instancia Don Francisco Amorós y López, asistido de su escribano de semana, se presentaron inmediatamente en el sitio de la catástrofe a dar principio a la formación de la causa”.

 

El periódico satírico de política y costumbres F.R. Gerundio, Noveno trimestre, Julio, Agosto, Septiembre de 1839 en sus páginas 9 y 10 en tono jocoso, en relación a este suceso:

 

“Y vean Vds. el día 26….; pero aquí me acuerdo que si el Director del Observatorio Astronómico de Madrid por solo observar los movimientos físicos y naturales de los astros se volvió loco en términos de suicidarse, hace pocos días, más peligro corro yo  si me tomo el trabajo de predecir desde mi observatorio público los sucesos que han de sobrevenir cada mes cada día. Así Vds. y todos veremos lo que vaya viniendo en Julio y en Agosto o en Quintilis o Sextilis y Dios sabe todo”.

 

Sin embargo, Benito Hortelano en sus memorias, no solo cuestiona la honradez de Manuela Riva, quien lejos de ser  una linda joven de 18 años, contaba en 1839 con 33 años, madre de tres hijos de 13, 11 y 5 años de edad, sino que además ridiculiza a Domingo Fontán quien entonces alcanzaba 51 años y  gozaba del suficiente vigor para engendrar a su último hijo Rosendo (Santiago 22-11-1841 – Noya 10-2-1913) condenándole al ostracismo al darle por muerto de la manera indicada.

 

A la vista de que Benito Hortelano se presenta a sí mismo como periodista y editor, ponemos en duda se trate de una confusión, dada la notoriedad de las personas aludidas e indirectamente implicadas. Nosotros encuadraríamos esta “equivocación” como uno más de los muchos incidentes de las luchas políticas del Siglo XIX, no olvidemos que Hortelano fue fervoroso Esparterista y Progresista y Fontán Moderado, que en la legislatura de 1841-1842, (9-XII-1841 a 16-VII-1842) combatió al Regente con todos los medios de que fue capaz como Diputado electo por la Provincia de Pontevedra.

 

José Antonio Martínez Palomares, fue efectivamente Profesor de la Universidad Central, de Astronomía y Meteorología, sustituyó a Pedro María Delgado Sandino, a su fallecimiento, como Director interino del Observatorio Astronómico, siendo Ayudante de los Directores Jerónimo del Campo Roselló y Manuel Pérez Verdú. Realizó observaciones meteorológicas de 1839 a 1846, que recoge Pascual Madoz Ibáñez en su Diccionario Geográfico y Estadístico de España (Tomo X). En los meses de Julio y Agosto de 1848, efectuó observaciones en el curso del Río Lozoya para la traída de aguas a Madrid, colaborando en dicho proyecto (Canal de Isabel II) con los Ingenieros Juan Rafo y Tolosa y Juan de Rivera Piferrer. Ocupó el cargo de Vice Director del Observatorio que pasó a llamarse Meteorológico hasta el año 1852.

 

Según refiere Benito Hortelano en sus Memorias, Martínez en Julio de 1849, aprovechando las vacaciones de la Universidad, le acompañó en un viaje a París. De regreso en Octubre de 1849, Hortelano desde Burdeos, emigró a Buenos Aires donde escribió sus “Memorias” en 1860. Resulta totalmente insólito que Martínez  le contase tan inveraz historia, de la que él mismo no sale bien parado.

 

¿Es casualidad que las Memorias de Hortelano fuesen publicadas en 1860 y que también se publicase en 1859 el primer Anuario del Observatorio donde se recoge la noticia de la muerte de Pedro María Delgado?

 

El Ingeniero de Caminos José Rafo Tolosa (Reus, Tarragona 1810  - París 1850) era un conocido de Domingo Fontán, fue  Ingeniero de Caminos de la primera promoción de Ingenieros de la Escuela de Caminos, creada en 1834, al igual que su hermano José,  Profesor de Geometría Descriptiva en dicha Escuela, fue destinado a Galicia para dirigir las obras del Puerto de Vigo. Junto con Alejo Andrade Yáñez, se encargó del Proyecto de la Carretera de Orense a Vigo en 1842, empleando para tal fin las hojas de prueba de la Carta Geométrica de Galicia, en dicho destino se mantuvo hasta la muerte de Andrade, el 10 de Enero de 1844, después recorrió la costa de Asturias localizando puertos por la explotación de carbón, en 1845 efectuó un informe sobre la Torre de Hércules de La Coruña. Colaboró con su hermano en las obras del Canal de Castilla, efectuando el Proyecto Ferroviario entre Alar del Rey y Santander. Fue Profesor de Cálculo y Geodesia en la Escuela de Caminos. En 1849 fue enviado en comisión a París para contratar material para faros. donde falleció en 1850 en circunstancias no aclaradas.

 

La Gaceta de Madrid en su número 125 del 8 de Noviembre de 1866, una vez más daba cuenta del fallecimiento de Domingo Fontán, pero esta vez la noticia era cierta:

 

“Vigo 4 Noviembre.- Galicia acaba de perder uno de sus más distinguidos hijos. El Sr. Don Domingo Fontán ha fallecido el día 24 de Octubre en los baños de Cuntis.

 

Era el Sr. Fontán Doctor de la Universidad de Santiago, en donde había sido Profesor de Matemáticas sublimes, individuo de la Academia de la Historia y de la Sociedad de Geografía de París, Director jubilado del Observatorio de Madrid, ex diputado a Cortes, Caballero de la Real y distinguida Orden de Carlos III, pero el más preciado título que le honraba, y hará inmortal su nombre, era el de autor del gran mapa de Galicia.

Si al Sr. Fontán le distinguían sus conocimientos científicos, también le hacían respetable sus prendas domésticas. Su apreciable familia y sus amigos llorarán eternamente la pérdida de varón tan eminente. Galicia, España entera no dejará de asociarse al sentimiento que embargó hoy nuestra pluma. ¡Descanse en paz! (El Miño)”.

 

La prensa de Madrid, también dio la noticia en el diario La Época del 7.11.1866, nº 5.782, página 2ª.

“Galicia acaba de perder uno de sus más distinguidos hijos El Sr. Don Domingo Fontán ha fallecido el día 24 de Octubre en los baños de Cuntis.

Era el Sr. Fontán doctor de la Universidad de Santiago en donde había sido profesor de Matemáticas sublimes, individuo de la Academia de la Historia y de la Sociedad de Geografía de París, director jubilado del Observatorio de Madrid, ex diputado a Cortes, Caballero de la Real y Distinguida Orden de Carlos III, etc. etc.; pero el más preciado título que le honraba y era inmortal su nombre,  era el de autor del gran mapa de Galicia”.

 

La España del sábado 17 de Noviembre de 1866 con el mismo texto también recogió el acontecimiento.

 

 

 

 

Cesar Camargo Sánchez

Vicepresidente

Fundación Domingo Fontán

Abril de 2015

 

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