Una autobiografía inédita

Orense 18 de diciembre de 1963. Srtas. Enriqueta y Regina Fontán, Madrid. Muy distinguidas y recordadas amigas,
A causa de las preocupaciones del Gobierno y Régimen de las tierras que forman la base económica y también sentimental de la vida de mi esposa y mía, no he podido corresponder antes a sus amables cartas. Ante todo voy a presentarme. Mi vida es bien sencilla, unas cuantas fechas bastarán para explicarla. 1888, nacimiento en la misma casa y habitación en que escribo, hijo único; 1904 muerte de mi padre, médico a los 54 años y grado de bachiller; 1905 a 1908 y 9 carreras en Madrid de Filosofía y Letras y Derecho con su doctorado;1918 catedrático de Historia y Geografía en el Instituto de Burgos y pronto en los de Santander y Orense, 1923 matrimonio con Josefina Bustamente de Santander, sin sucesión; 1931 diputado gallegista con Castelao y otros amigos a las Cortes Constituyentes; 1936 separado de mi cátedra por mis opiniones regionalistas; 1950 catedrático por oposición de Geografía en la Facultad de Filosofía y Letras en Santiago; 1957 muerte de mi madre a los 98 años con todo el juicio y discernimiento; 1958 jubilado por edad obteniendo en el Paraninfo universitario la mayor despedida por parte de los estudiantes y amigos que se recuerda en aquella Universidad desde 1919; publicación de treinta y ocho libros-novela, ensayos, historia, geografía en castellano y en gallego y muy extensa colaboración periodística. Tres viajes a América, Buenos Aires y Caracas como conferenciante. Largas temporadas en la aldea de Trasalba, casa antigua de grandes horizontes. Soy alto, optimista, nada metódico, entusiasta, enemigo de la Coca-Cola, afecto al vino, enamorado de la tertulia pero encantado en la soledad con mi libro o mis recuerdos. Soy feliz por contar, sin influencia política no financiera alguna, con muchísimos y excelentes amigos y sobre todo por la esposa bella, afectuosa, tolerante y perfectamente identificada conmigo que el Señor me otorgó. El 22 vamos a Santiago y trataré de nuevo con el Rector del asunto que nos interesa. Soy íntimo de García Martí desde el año seis y conocí mucho a su madre Doña Angelita también, como a la Sra. madre de ustedes dama de peregrina belleza. Tanto mi esposa a la que llaman los amigos y familiares “Fita” deseamos para ustedes horas muy calmas y felices en las Fiestas emocionantes de Navidad y Año Nuevo. Serían dichosas pues ustedes disfrutan de las mejores regalías de la vida, pura conciencia, caracteres afectuosos y fe en la inmortalidad. Hasta la próxima carta y el saludo entrañable del viejo amigo y servidor. Ramón Otero Pedrayo.

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