DOMINGO FONTÁN, VIAJE A SARGADELOS

SARGADELOS

PUENTE DE SAN PAIO

MESÓN DO VENTO

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Concluía el curso académico de 1819 - 1920 de la Universidad compostelana en el que Fontán sirvió la Cátedra de Matemáticas Sublimes, ocupándose también de los aparatos de la Cátedra de Física experimental que el desempeñó el curso anterior.

Libre de sus obligaciones académicas, emprendió la medida de una base con el fin de calcular la medida de los lados de sus triángulos trazados durante  los cinco últimos años para el levantamiento planimétrico de la Carta Geométrica de Galicia, valiéndose entre otros instrumentos, de una plancheta o tabla de dibujo montada en un trípode con alidada para medir ángulos horizontales, plancheta que modificó y mejoró con la ayuda de Domingo Lareo Quintela y José, hermano de éste.

 

El Matemático José Mariano Vallejo Ortega (Albuñuelas, Granada, 30-V-1779, Madrid 1846), tuvo ocasión de conocer a Fontán en La Coruña, en Enero de 1824, y de examinar la plancheta que él mismo describe en el Volumen I de su tratado elemental de Matemáticas publicado en Madrid, en 1825.

El  Sr. Vallejo Ortega concluye la descripción del instrumento afirmando:

 

“El Sr. Fontán ha tenido muchas ocasiones de comprobar su utilidad en la serie de operaciones geodésicas que emprendió con otros instrumentos suyos de la mayor perfección acometiendo la ardua empresa de levantar a su costa y contando tan solo con la cooperación del algunos amigos, la Carta Físico Geométrica de Galicia, obra que tiene muy adelantada estando casi concluida la parte occidental….”

 

A tal fin, también en ese año de 1820, Fontán encargó a los hermanos Domingo y José Lareo Quintela, la construcción de cuatro perchas de madera de pinavete, dos de cuatro metros y las otras dos de tres y medio según la descripción que de las mismas hace el Coronel Luis Puissant (1769-1843) en su Tratado Geodesia, (París, Courrier 1805), que fue uno de los libros que su maestro José Rodríguez González (Santa María de Bermés, Lalín 20-X-1770 – Santiago 30-IX-1824), le remitió desde París junto con  los instrumentos geodésicos que le encargó y que seguramente recibiría junto con los instrumentos que la Universidad de Santiago también le requirió.

 

La Gaceta de Madrid del jueves 4 de Junio de 1818, anunciaba la llegada de esos aparatos para el Gabinete de Física experimental según relación efectuada por Fontán, quien ocupó el cargo de Director de la Academia de Matemáticas y Física y Química, también llamada Academia de Filosofía o Artes.

 

Entre los llamados instrumentos geodésicos podemos citar: “Un círculo repetidor de Borda de 17 ½ pulgadas de diámetro construido  por Gambey, con toda la perfección que exigen sus usos bien conocidos: un excelente nivel con su anteojo y montura: un péndulo de segundos construido por Breguet cuya marcha fue verificada: un metro de cobre subdividido en milímetros por Fortín.”

 

La disponibilidad de dicho material remitido por Rodríguez (del que solo hemos descrito el geodésico) era una imperiosa necesidad para la Universidad compostelana y tiene sus antecedentes en el informe remitido por Fontán al Alcalde de Santiago  en Noviembre de 1813 en el que proponía:

 

“… se tenga presente las mejoras que espera por lo tocante a la enseñanza de las Ciencias Naturales para lo cual es de primera necesidad la adquisición de teatro de máquinas y demás útiles sin los que no es posible la enseñanza, las lecciones astronómicas exigen un observatorio conveniente, artículos son todos éstos, tanto más necesario cuanto de ellos carece la Universidad, y lo es que faltan medios para procurárselos….”

 

Empleando esas cuatro perchas, con la colaboración de Domingo Lareo Quintela y su hermano Andrés Fontán,  quien desde Noya a las mismas horas tomaba datos barométricos, a finales de Junio y principios de Julio midieron y nivelaron la llamada base de Formarís a la salida de Santiago en el Camino Real a La Coruña con una medida de 2294,54 metros.

 

Domingo Lareo Quintela nació en Santiago en 1791, hijo de José Antonio Lareo, natural de Santa María de Villadevil, Arzúa, y de María Quintela, natural de Santiago. Fue Oficial Carpintero al igual que su hermano mayor José. Ambos hermanos ingresaron en la Academia de Dibujo Geometría, Mecánica y Química aplicada a las Artes, establecida en Santiago por la Sociedad Económica de Amigos del País. En 1824 se trasladaron a Madrid, obteniendo el título de Arquitectura por la Real Academia de San Fernando. Domingo el 26 de Mayo de 1826 y José el 16 de Julio de ese mismo año. Domingo fue Arquitecto de mérito de la Dirección General de Caminos con destino en Galicia desde 1827, perteneció a dicho Cuerpo hasta 1851, fue un magnífico colaborador de Fontán en los trabajos de su Carta. Entre otras obras civiles por él efectuadas destaca el Ayuntamiento de Silleda. José ocupó el cargo de Maestro de Labores en la Real Fábrica de Papel Sellado, ubicada en la Calle de Embajadores de Madrid.

 

Concluidos los trabajos de la base de Formarís, el “Viernes 7 de Julio de 1820, Fontán inició el Viaje a Sargadelos con los Señores Mateo Vázquez y Domingo Lareo, que describe en un  manuscrito que conserva la Fundación, aunque por desgracia incompleto, dado que la descripción y reconocimiento del país concluye en la aldea llamada de Santa Eulalia de Rioseco,  al pie de la Sierra del Moncoso, al terminar la única hoja que recoge el viaje.

 

No obstante, lo reproducimos íntegramente, pues su contenido nos da una idea no solo de cómo efectuó los trabajos de su Carta, aclarando que éste fue un simple viaje de reconocimiento del país, no de triangulación geodésica. En él Fontán nos ilustra sobre cómo era aquella Galicia del Siglo XIX y sus gentes, de las que también nos dio noticias el escritor inglés George Borrow,  en su libro la Biblia en España, quien viajó por Galicia en el año 1837; recorriendo  el camino de Caldas a Pontevedra afirmaba: “las nubes de moscas son una de las plagas de Galicia”.

 

Antes de que Fontán nos cuente su viaje, precisaremos que su otro compañero, Mateo Vázquez, fue un comerciante de Santiago, quien en 1825 desempeñó el cargo de Perito repartidor de la Junta de Repartimiento de Santiago, encargada de hacer el padrón de la riqueza y asignar las contribuciones.

 

También Fontán en el año de 1817, por encargo del Ayuntamiento de Santiago del que era Concejal, se hizo cargo de la Junta de Repartimiento de Tributos y Estadística en representación del Valle del Salnés para el reparto de la contribución territorial que ordenó el Gobierno bajo el Ministerio de Martín Garay.

 

Al año siguiente se le requirió por la Junta Superior de Galicia de La Coruña para la formación de la Estadística de Galicia, prohibiéndole que renunciase a su cargo en la Junta de Repartimiento de Tributos de Santiago.

 

Este nuevo trabajo de la formación de la riqueza de Galicia, a efectos tributarios, le confirmó todavía más la necesidad de llevar adelante la Carta Geométrica de Galicia, de la que tenía casi concluida su mitad occidental, y dentro de ese contexto se produjo el Viaje de reconocimiento a Sargadelos que trascribimos:

 

“Salimos de Santiago a las cuatro y media, llegamos al Mesón del Viento, tomamos a la derecha el Camino de las Traviesas lugar éste en el extremo de la mesa divisoria y a media hora de distancia.

 

Eran las diez y media, se almorzó en el campo, la casa mesón es muy mala y Tereña  está a la izquierda y es casi única, la gente de demasiados reparos y no buena como la de toda la Mariña.

 

Salimos a las once y cuarto, dejamos a la derecha el campo de batalla, llanura en la misma mesa poblada de prominencias artificiales llamadas modorras, monumentos antiquísimos en los cuales se hayan algún que otro sepulcro, son piedras cenicientas de forma cónica, y otras de la de cuñas, y del tamaño de las muelas de zapateros, o más bien de dos y media pulgada de diámetro en la base del cono y de tres, cuatro, o cinco de altura. Estos conos son dobles de una misma base,  también se hayan fragmentos de loza de barro común.

 

Se baja sobre el Valle de la Mariña, después de quedar uno sorprendido con el interesantísimo aspecto que presenta tan bello país.

 

Se encuentra muy luego con una casita alta, al extremo Canedo, sola y situada a la derecha se encuentra en el fondo por camino de correderas, y a cosa de un cuarto de legua la casa y Torre de Figueroa, propia del marquesado de este título y dueña del famoso campo de batalla.

 

No lejos y también a la izquierda, se halla una torre o castillo cuadrado que por antigua tradición debía haber sido el de la reclusión de las doncellas. Interin se dio y ganó la gran batalla: así se llama aún el castillo de las doncellas. Esta parroquia también se titula de Figueroa y tiene por anejo a Sarandones, Priorato Benedictino bellísimamente situado.

 

Se descubren en la travesía del valle algunas casas notables, tales como un crucero cuya columna está edificada sobre pilares sitos a los cuatro ángulos de la escalera, todos ellos con pasajes tomados de la Pasión del Señor aún en figuras toscas y con inscripciones latinas de las Santas Escrituras.

 

Luego, se ven a la derecha, las casas hermosas de Castro, todas nuevas con su capilla y la de Quiroga donde nació este General con sus dos torres, el camino pasa a la inmediación de ésta, quedando a la izquierda la iglesia parroquial.

 

Antes de llegar a Betanzos, se dobla una loma desde la cual se hace interesante el aspecto de esta ciudad verdaderamente pintoresco.

 

Más este pueblo poseedor de esta belleza, luego que entramos en él, está sito sobre una prominencia aislada en el fondo del valle y si bien es hermosa la avenida de la gran plaza o campo de Santo Domingo o del mercado, y hoy campo de Agar, todo lo demás es malísimo en pavimento, en su planta en calles y en plazas y edificios. Las posadas, cafés están en esta misma plaza, todas son malísimas y peor la gente. Los mendigos se ven a centenares, todos andrajosos, tenaces y osados en pedir y las mujeres bien feas y demasiado abiertas o francas en sus maneras y modales.

 

El carácter y fisonomía de toda la población del Valle es muy particular, hombres y mujeres todos membrudos y fuertes pero feos, sin que la belleza alcance siquiera a los tiernos niños y además aparece cierto gesto común y de familia en todo el país.

 

Para tomar por la montaña el camino a Vivero se deja el de Castilla y se baja a la izquierda de la plaza entre la puerta principal del pueblo y las casas de posada, luego se sube una calle de gran cuesta y termina en el Santuario de los Remedios y se toma el camino de la izquierda que está todo cortado en peña, se va subiendo sin encontrar lugares y se atraviesan las Parroquias de Obre, Paderne, San Esteban de Quintas, Santiago de Dragonte, antes de esto, Aldra entre el mesón y Fajo de Arcas, se sube el monte y después se encuentra a su izquierda el lugar de Eiroa en donde dormimos en casa del cojo, excelente posada.

 

Sábado 8, en la madrugada a las tres y media dejamos nuestra posada bien descansados en nuestra cama común toda de paja sin otras sábanas, porque el temor de que nos pusiese ropa sucia nos obligó a tomar esta determinación. Se da por sentado que hicimos nuestro chocolate y lo tomamos así como en la tarde o noche anterior.

 

Empezamos a bajar la montaña teniendo al frente la Sierra de Moncoso que debíamos doblar, atravesamos las Parroquias de Santa Eulalia de Viña, San Gil de Monfero, Santa Eulalia de Rioseco, la primera población que hemos hallado fue la del lugar o aldea de San Payo, enseguida el río y puente de dos ojos, malo y cubierto de urces, que lleva el mismo nombre, después el lugar de Monfero y cuanto sigue el del Rioseco al pie de la tierra…”

 

Domingo y sus compañeros de viaje salieron de Santiago por el Camino Real a la Coruña hoy denominado Carretera Nacional 540, con sus viandas y caballerías. Recorridos 27 Km. llegaron al Mesón del Viento tomando el Camino Real de Santiago a Betanzos que trascurría siguiendo más o menos el trazado de la actual carretera comarcal 542. Fontán hace referencia al campo de batalla donde los hermanos Figueroa ganaron sus blasones, hoy llamado Castro das Traviesas o Eira dos Mouros, situado  junto a una subestación eléctrica totalmente cubierto por la vegetación. También alude a la Torre de Figueroa, torre del Siglo XII restaurada en 1621, cercana a otra torre cuadrada que fue la de la reclusión de las doncellas, que se cita en las Crónicas de Alfonso X el Sabio y recoge un cantar popular del Siglo XIV muy difundido en el noroeste peninsular que se expresa en sus primeros versos:

 

“Nó figueiral figueiredo

A nó figuerial entréy

Seis doncelas encontrára,

Seis doncelas, encontrey

Para ellas andara

Para ellas entréy

Chorando las achára

Chorando las achéy

Logo las pescudara

Logo las pescudéy

Quien las maltratara

Y a taó mala ley."

 

Se refiere al llamado tributo de las cien doncellas pagado por el rey de Asturias Mauregato, quien reinó entre los años 783 al 788 en que fue asesinado. Hijo de Alfonso I y de la esclava musulmana Sisalda, quien destronó a Alfonso II proclamándose rey; firmó la paz con el Emir de Córdoba Abderramán, aceptando un tributo anual de cien doncellas procedente de sus reinos.

 

Cuenta la leyenda, que las doncellas eran raptadas de sus hogares y conducidas a una torre, a la cual venían a recogerlas los enviados del Califa una vez completado el número de seis estipulado para la zona de Betanzos. Cinco hermanos infanzones pobres del lugar, se encontraban en un campo cercano a la torre donde se guardaban las doncellas en el cual crecían abundantes higueras (figueiras). Había en la torre seis doncellas custodiadas por gran número de moros; conmovidos los infanzones  por el llanto de las doncellas, se armaron con palos de las higueras, liberándolas  después de librar batalla con sus guardianes, haciendo gran matanza entre ellos. En memoria de tal hecho los infanzones escogieron por escudo de armas cinco hojas de higuera puestas en sotuer, desde entonces fueron conocidos como  los Figueroa y tal fue su apellido e ilustre linaje que en adelante llevaron.

 

Según la crónica del Obispo de Orense e historiador del Siglo VIII, Don Servando, tal hecho se produjo en el año 791, a dos leguas de la Coruña y a una de Betanzos, junto al Río Sarandones, los moros celadores de las cautivas fueron 300, 40 los infanzones que acompañaron a los hermanos Figueroa a la batalla y 30 las doncellas liberadas.

 

A este hecho de armas también se refiere el “Manual del Viajero en la Catedral de Santiago” (1847, Madrid, Imprenta de Don Baltasar González), quien ratifica que el hecho se produjo en el año 791 y que  las  doncellas también fueron seis, cita el nombre de los cinco hermanos Figueroa: Pedro, Sancho, Fernando Suero y Alonso, del Linaje de los   Fernández de Temes. Uno de los infanzones que acompañó a los Figueroa a la batalla tomó el nombre de Somoza y por lema: “El Somoza con su maza a los moros despedaza, a los moros desbeleña, a las doncellas asempella”.

 

Durante el reinado de Mauregato, el culto al Apóstol Santiago se desarrolló profundamente gracias a la composición del himno jacobeo “O Dei Verbum” en el que se le invoca como patrón de España, dedicado al monarca: “Oh rey de reyes, escucha al piadoso rey Mauregato, defiéndele y protéjele”, atribuido al Beato de Liébana.

 

El vergonzoso tributo se pagó hasta que el Rey de Asturias Ramiro I se negó a satisfacerlo, venciendo el 3 de Mayo del año 844 a los moros en la Batalla de Clavijo, en la Rioja, en la que la tradición dice, que intervino nuestro Patrón Santiago en su caballo blanco, desde entonces llamado Santiago “Matamoros”, actualmente para algunos “Cortaflores” en burlona alusión a las pudorosas flores que ocultan a los moros caídos a los pies del caballo blanco que monta el Apóstol blandiendo su espada en alto (talla policromada que ocupa una capilla lateral de la Catedral de Santiago).

 

A esta torre se la denomina la Torre de Peito Bordel, sita al este de la Parroquia de Figueroa, en el lugar de Bordel en Santa María de Sarandones, Parroquia del Ayuntamiento de Abegondo. En la actualidad se encuentra unido a un caserón ruinoso habitado como vivienda particular.

 

Seguidamente Fontán en su relato hace mención y describe un crucero, el llamado Crucero Bonito de Abengondo, que es único en Galicia, fue construido en 1787 en el viejo camino real a Santiago y trasladado en 1913 a la carretera comarcal 542 donde se encuentra en la actualidad, al parecer, como consecuencia del traslado perdió el pedestal escalonado o escalera a la que hace referencia Fontán.

 

En la Parroquia de San Tirso en Mabegondo, Fontán cita la casa del recién ascendido General Antonio Quiroga Hermida (San Tirso de Mabegondo  1784 – Santiago 1841) Guardiamarina ferrolano que combatió en la Guerra de la Independencia, quien el 1 de Enero de ese mismo año de 1820, secundó el levantamiento del Comandante Rafael del Riego en Cabezas de San Juan, obligando a Fernando VII, el 9 de Julio de 1820, a jurar la Constitución de 1812. El levantamiento fue seguido por todo el país, el primero de ellos se produjo en Galicia donde el 21 de Febrero, se proclamó la Constitución, primero en La Coruña y seguidamente en el Ferrol y Vigo, comenzando el Trienio Liberal.

 

El Pazo de Quiroga está muy vinculado con la novelista y periodista Emilia Pardo Bazan y de la Riva-Figueroa (Coruña 16-IX- 1851 – Madrid 12-V-1921), esposa de José Quiroga Pérez y Deza, hijo de Pedro Antonio Quiroga y Hermida, hermano del ilustre general.

 

A 21 kilómetros del Mesón del Viento se encuentra Betanzos, entonces una de las siete capitales de Galicia, Santiago, Betanzos, Coruña, Lugo, Mondoñedo, Orense y Tuy. Fontán nos narra la mala impresión que le produjo no solo la ciudad, sino también sus habitantes, sin pasar por alto la endogamia de las parroquias rurales del país motivada por el aislamiento de sus gentes.

 

También nos ilustra del estrenado nombre que se le dio al Campo de Santo Domingo o del mercado, hoy Plaza de los Hermanos García Naveira, comerciantes y benefactores de la ciudad, entonces Campo de Agar, en homenaje a Pedro Agar Bustillo (Bogotá, Colombia 1763 – Madrid 1822), quien fue marino y matemático profesor de la Escuela de Guardias Marinas del Ferrol, quien por haber sido Presidente del Supremo Consejo de Regencia de España durante las Cortes de Cádiz se encontraba retenido en Betanzos, siendo liberado como consecuencia del Pronunciamiento de Riego para seguidamente ocupar el puesto de Capitán General de Galicia.

 

Con tal ocasión, también fue liberada Josefa Queipo de Llano, presa en el Colegio de Huérfanos de Betanzos, esposa de Juan Díaz Porlier (Cartagena de Indias 1788 – Coruña 1815), quien el 19 de Septiembre de 1815 en La Coruña se pronunció contra el régimen absoluto de Fernando VII sublevando su guarnición y la del Ferrol. En Ordenes, cuando se dirigía a Santiago, fue traicionado por sus sargentos comprados con el dinero del Cabildo de la Catedral de Santiago y detenido en el Mesón de Deus (que aún existe como restaurante), fue ahorcado en la Coruña el 3 de Octubre de 1815.

 

El viajero e hispanista inglés Richard Ford, en mi opinión, hispanófobo (tuvo muy pocas palabras amables hacia los españoles) quien recorrió España de 1830 a 1833 en su libro “Manual para Viajeros por España y lectores en casa, (Tomo VI Ruta LXXX) nos dice que también visitó Betanzos, que la describe como: “antigua ciudad de unos 5000 habitantes, un buen lugar de pesca, muchos son los ríos que desembocan en la Ría, además cuenta con una excelente posada”.

 

Sobre Galicia y su campesinado afirmaba: “El contraste entre la ignorancia atrasada y la pobreza de los campesinos es lastimosamente impresionante, aquí languidece el arte, la ciencia y la literatura…, aquí como en Irlanda, el campesino que tiene que pagar rentas excesivas se ve obligado a trabajar día y noche comiendo un poco de pan de la más ínfima calidad, hecho de harina de maíz o de mijo porque el trigo escasea. Las cabañas y casuchas están llenas de suciedad, humo y humedad y son verdaderas arcas de Noé, como dice Góngora a juzgar por el apretujamiento de bestias en su interior donde en una misma habitación hace de cuarto de los niños, establo, cocina, pocilga y todo lo demás… La comida tan dura y áspera como su trabajo, junto con la constante tarea al aire libre, en un clima poco agradable (las gallegas) marchitan de raíz su belleza, cierto es que pocas de ellas nacen bellas, y ni siquiera en esos casos, conservarían largo tiempo sus encantos, parecen ya viejas antes de cumplir los 30 años, y entonces dan la impresión de no haber sido jóvenes nunca, o siquiera de tener nada que ver con el género femenino, parecen momias o gatos hallados muertos detrás de una pared, objetos de pellejo y huesos y pelo y los hombres son rudos y groseros y muy raro que respondan directamente a las preguntas, viéndoles en sus chozas apenas parecen mejores que sus antepasados, que apenas eran mejores que bestias…."

 

Diecisiete años después de que lo hiciera Fontán, el viajero inglés George Borrow en 1837, también visitó Betanzos procedente de Los Nogales, al entrar en Galicia por el Camino Real de Castilla donde se incorporó al correo de Madrid a la Coruña protegido por una gran escolta en unión de otros viajeros para ponerse a salvo de los ladrones y Partidas Carlistas durante el viaje.

 

Barrow camino de Lugo nos describe  la Galicia rural de entonces: “La mayor parte de las veces los pueblos eran un conjunto de miserables chozas, con techumbre de bálago empapadas de humedad y cubiertas frecuentemente de vegetación silvestre. Había montones de estiércol delante de las puertas y abundaban los charcos y lodazales. Enormes cerdos pululaban mezclados con chiquillos en cueros. El interior de las chozas correspondía a su apariencia externa: estaban llenas de suciedad y miseria”.

 

Al igual que Fontán y Ford, camino de La Coruña, según decíamos,  pasó por Betanzos, llevándose idéntica impresión: “Por todas partes los malos olores asaltaban nuestro órgano olfatorio. Las calles estaban muy sucias, las casas también y singularmente la posada. Entramos en el establo; estaba sembrado de algas podridas y otros desperdicios, donde se revolcaban los cerdos. Alrededor zumbaban las moscas, muy gordas y asquerosas”.

 

Por todo ello, Fontán fue más prudente que Barrow, y decidió no quedarse a dormir en Betanzos continuando el camino a Vivero pernoctando en el lugar de Eiroa en la excelente posada del cojo en la que tuvieron que tomar sus precauciones. Dicho lugar que Fontán denomina de Eiroa actualmente es el de Airoa do Rey de la Parroquia de Mantaras, Ayuntamiento de Irixoa, sito en un corto camino que sube frente a la Ermita de San Cosme de Mantaras en la Carretera de Paderne a Irixoa. Fontán en su Carta Geométrica denomina a dicha ermita como la de San Antonio.

 

Fontán fue un gran aficionado al chocolate, como curiosidad nos referiremos a una nota manuscrita en la que enumera los elementos que componían su equipo de campaña que dejó en Noya de regreso de uno de sus viajes geodésicos.

 

"Dejé en Noya:

 

El círculo repetidor con dos lapiceros y su trípode; plancheta para estación y mapa de Marín; un bastón, velas de cera, chocolatera, media libra de chocolate, una camisa y cuello, unas alforjas, unas calcetas, unos zapatos, una jícara (taza pequeña de loza o pocillo para tomar chocolate)."

 

El manuscrito de Fontán concluye en el lugar de Rioseco, al pie de la Sierra de Moncoso, después de haber cruzado el tal Puente de San Payo, desconociendo el resto del trayecto hasta llegar a Santiago, de Sargadelos, Parroquia de  Santa María de Burela, en Lugo; donde Antonio Raimundo Ibáñez Gastón de Isaba y Llanos, Marqués de Sargadelos, (Santa Eulalia de Oscos, Asturias 17-X-1749 – Ribadeo 2-II-1809), en 1892 fundó la Fábrica de Fundición y Loza, quien murió linchado en Ribadeo acusado de ser afrancesado.

 

El puente de San Payo sobre el río Lambre se encuentra a escasos metros a la derecha, paralelo al puente moderno, totalmente impracticable por estar cubierto por la maleza, apenas son visibles sus dos arcos de mampostería de granito.

 

El resto del viaje de Fontán y sus compañeros a la vista de la Carta Geométrica de Galicia bien pudo ser el siguiente:

 

Desde San Julián de Monfero tomó el camino de la derecha paralelo al río Fray Bermuz, cruzándolo por el puente del mismo nombre, dejó Piñeiro a la derecha: Aperal a la izquierda, entrando en los Puentes de García Rodríguez continuando el camino real a Vivero, Freijo y Grañas de Sor a la derecha, Santa María de Cabanas a la izquierda, llegando a Vivero, desde allí, Cillero, Jove; cruzó el Puente Pardiñas, Viladesuso, Cerbo llegando a Sargadelos.

 

El regreso a Santiago, suponemos lo realizaría por una ruta diferente para sacar mejor provecho de este viaje de reconocimiento que le sirvió para conocer los lugares geográficos adecuados donde levantar sus estaciones para la triangulación de segundo orden, ya que en la zona descrita solo se ubica la Estación de primer orden o fundamental de Panedo Galo cerca de Vivero.

 

Fontán recorrió nuevamente la zona que hemos descrito de Betanzos a Vivero en los años de 1821 y 1822, levantando estaciones de sextante y de plancheta. Ejemplo de ellas es la Estación de la Espenaca, a una legua al Sur de Betanzos. levantada el 9 de Febrero de 1821 y la de la Mamoa, a un tercio de legua sobre los Puentes de García Rodríguez, levantada el 2 de Febrero de 1821 cuya reducción aportamos con el presente artículo.

 

Como muestra de estación de plancheta circular inventada por Fontán también reproducimos la Estación señalada con el nº 7 del Pico de Taboada levantada el 2 de Octubre de 1822, sobre la Parroquia de Yermo al N.E. de Grañas de Sor.

 

Nuestro buen amigo Uxio-Breogan Dieguez Cequiel, tuvo el detalle de remitirnos un ejemplar del nº 26 de la Revista Gallega de Historia Murgia de la que es director,  en la que como artículo de investigación se recoge el trabajo del joven periodista brasileño Victor Hugo Brandalise, titulado Tras los pasos de Domingo Fontán, difundido en internet en el blog del periódico la Voz de Galicia, artículo que se fundamenta en lo que su autor viene a llamar cuadernos de campo de Fontán, que en realidad son cuadernos o índices de las estaciones levantadas por Fontán y como tales índices, aparte de su nombre y ubicación geográfica, pocos datos da fechándoles excepcionalmente.

 

La Fundación para orientarle en tan arduo y difícil trabajo, puso a su disposición 14 de dichos índices de estaciones (los mejores conservados), de los que el Sr. Brandalise sacó la conclusión de que fueron 17 las supuestas rutas seguidas por Fontán para levantar su Carta, fechándolas desde 1817 a 1833, y que describe en su trabajo, una por año.

 

Por nuestra parte, el Sr. Brandalise tiene todo nuestro reconocimiento y consideración y agradecimiento por difundir la vida y obra de Fontán, pero su trabajo más que de investigación lo encuadraríamos de divulgación, pues esas supuestas rutas de Fontán, adolecen de datos objetivos, no solo para cuantificarlas, pues la zona de Galicia descrita en el presente trabajo fue recorrida por Fontán en 1820, 1821, 1822, 1823 y 1830, al igual que muchos otros lugares de Galicia, por diferentes motivos,  entre ellos, a efectos de fijar los límites entre las provincias de la Coruña y Lugo durante el Trienio Liberal trabajos que los utilizó para su Carta, pues la triangulación de Galicia no obedece a un plan preconcebido, con independencia que primero decidió elaborar la parte Oriental, con la base de Formarís en Santiago y después la Occidental con la Base del Corgo en Lugo, ello tomando como punto de partida de sus viajes, su residencia en Compostela. Sirva también de ejemplo, que durante el Trienio liberal, su base de partida se ubicaba en La Coruña, ello con independencia de haber establecido temporalmente su domicilio familiar en Orense y en Lugo por exigencia de sus trabajos geodésicos en dichas provincias, aparte de tomar como punto de partido su casa de la Villa de Noya.

 

 

 

 

 

 

 

Cesar Camargo Sánchez

Vicepresidente

Fundación Domingo Fontán

Noviembre de 2014

A continuación puedes disfrutar del Viaje de Fontán a Sargadelos con sólo posicionar el ratón sobre los círculos  situados en el mapa.

 

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